Apenas 24 horas después de reunirse en Zúrich, en Suiza, con el ex president fugado de Cataluña Carles Puigdemont, José Luis Rodríguez Zapatero le ha lanzado un mensaje de optimismo a su partido, al PSOE: "Tranquilos, la legislatura va a durar hasta 2027".
Se lo ha dicho, directamente, al ministro de Presidencia y Justicia Félix Bolaños y al millar de delegados e invitados que ha asistido este sábado a la inauguración del 15 Congreso Regional del PSOE andaluz, por el que han desfilado, además, los ministros de Transporte, Óscar Puente; de Vivienda, Isabel Rodríguez; y de Agricultura, Luis Planas.
Rodríguez Zapatero se ha reunido, otra vez, con Puigdemont y su núcleo de confianza de Junts, Jordi Turull y Miriam Nogueras, a cuatro días de que se debata en el Congreso de los Diputados la cuestión de confianza planteada por la formación independentista, un tema que estuvo encima de la mesa, lo mismo que el traspaso de las competencias en materia de inmigración, entre otras cuestiones.
Del resultado de esa reunión no se había tenido noticia hasta la afirmación, rotunda, del ex presidente esta mañana en Armilla, en Granada.
Por otro lado, José Luis Rodríguez Zapatero está convencido de que el PSOE, con Pedro Sánchez a la cabeza, está llamado a ser el "referente de Europa" frente a la "ofensiva de las derechas libertarias que quieren acabar con el Estado, con las leyes, con el derecho internacional basado en reglas" y le ha exigido al líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, su apoyo incondicional y que se distancie claramente de lo que representan Donald Trump y sus aliados.
Rodríguez Zapatero ha cargado contra el "patriotismo de hojalata, barato" de las derechas, incluyendo al Partido Popular y a su presidente, del que ha criticado sus lazos con Vox. Ha denunciado sus pactos con una formación que, a su vez, mantiene vínculos con partidos como Alternativa para Alemania (AfD), y ha planteado que Feijóo "tiene un problema". "O varios problemas", ha añadido.
En ese sentido, la ha reclamado al presidente del PP su adhesión incondicional a la política de Pedro Sánchez, que "le apoye" en su lucha contra esta corriente "liberticida". "Débase al país, tome nota y apoye al presidente del Gobierno", le ha requerido después de advertir contra la amenaza que supone la ola reaccionaria internacional que encarna el presidente de Estados Unidos y quienes están en su órbita, llamando, además, a "defender y cuidar" la democracia.
No solo eso, sino que ha responsabilizado al PP del clima de confrontación que se vive en la política nacional y le ha hecho otra petición a Feijóo: que deja los insultos a Sánchez y le respete como presidente democrático que es.
El ex presidente socialista ha señalado a los oligarcas tecnológicos, a las grandes corporaciones tecnológicas como el gran riesgo, como los que "tienen el poder" en un momento que ha comparado con la Revolución Industrial por lo que supone de amenaza para la clase trabajadora y ha llamado a combatirlo. "Solo lo hará el socialismo, ya no quedan liberales", ha lamentado
En ese combate ha recalcado el papel que tiene que jugar Andalucía de la mano del PSOE y ha avalado a la nueva secretaria general, María Jesús Montero, en lo que ha considera que es una "nueva etapa" del partido en Andalucía, una "etapa de éxitos".
Consciente de las debilidades de Montero, Zapatero la ha defendido de las críticas por su decisión de no rebajar los límites de tributación por IRPF para eximir a quienes cobran el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) tras la última subida. "Ojalá fuera ése el debate", para lanzar un reprocha a los socios del PSOE en el Gobierno, a Sumar, diciendo que "nunca me he dejado llevar por tentaciones de cortísimo alcance".
Ha dejado clara la importancia que Andalucía tiene para el PSOE más allá de los propios límites de la comunidad y ha afirmado que "nunca el PSOE en su historia podrá agradecer lo suficiente a los andaluces lo que han hecho" por el partido.
Con el cónclave granadino que ha inaugurado Zapatero, el PSOE andaluz cierra, definitivamente, el capítulo de Juan Espadas, cuatro años en los que la formación no solamente ha cosechado los peores resultados electorales de su historia, sino que, además, ha vivido enfrentamientos en su seno como no se recordaban desde hacía tiempo.
La flamante secretaria general de los socialistas andaluces ha querido, en su primera intervención en el congreso del partido, hacer un llamamiento a la movilización de todos los militantes. Movilización y unidad, ésas han sido las claves del discurso de María Jesús Montero, que ha hecho constantes menciones a la necesidad de abandonar lo que ella llama "ruido" y que no es otra cosa que la división interna que ha sufrido el PSOE-A en los últimos años.
Montero quiere que el Congreso de Armilla sea el del reseteo del PSOE andaluz y que los delegados salgan el domingo con entusiasmo, ganas de trabajar y con los conflictos internos completamente olvidados. Ha llamado a los militantes a trabajar "haciendo un partido unido" porque "si el partido está unido, este partido es imparable, es imbatible".
La también vicepresidenta del Gobierno ha puesto encima de la mesa cuál será otra de las prioridades de su mandato, recuperar la bandera de la defensa del andalucismo que el PP de Juanma Moreno le arrebató tras su llegada al poder en 2018.
Andalucismo "de izquierdas" y Escuredo presidente de honor
Montero quiere impulsar "un andalucismo de izquierdas" y ha hecho hincapié en el papel que el PSOE, y no la derecha, desempeñó en la defensa de la autonomía andaluza. Ha insistido en su planteamiento de desarrollar el Estatuto de Autonomía y más competencias en un momento de tensión territorial por las cesiones a Cataluña.
Como símbolo de este andalucismo que reivindica el PSOE, Montero ha anunciado que el primer presidente autonómico, el socialista Rafael Escuredo, va a ser nombrado presidente de honor del Partido Socialista en Andalucía.
Este congreso ha querido ser el de la reunificación del partido tras los cuatro años de Juan Espadas que han estado marcados por la fractura y los enfrentamientos internos. Desde el minuto uno, ha habido gestos en Armilla en este sentido. Como el saludo expreso, en el comienzo del encuentro, a todos los ex secretarios generales incluida Susana Díaz, sentada en primera fila y con la que Montero ha hablado en las últimas semanas para dar forma al nuevo PSOE andaluz y garantizar su unidad.
En la Feria de Muestras de Armilla se reúnen este fin de semana medio millar de delegados y otros tantos invitados para diseñar la estrategia del PSOE andaluz para los próximos cuatro años, sí, pero, sobre todo, para oficializar un cambio de rumbo de la mano de la nueva secretaria general, que no se ha cansado de repetir, desde que fue proclamada, que quiere a los 40.000 militantes de la mayor federación socialista en pie de guerra cada día que resta hasta las próximas elecciones autonómicas, previstas para 2026.
El objetivo es reactivar una oxidada pero aún poderosa maquinaria electoral que sirva no solamente a los intereses del propio PSOE andaluz de cara a socavar la mayoría absoluta de Juanma Moreno. El objetivo es doble en realidad, puesto que al puramente regional se suma el propósito de apuntalar a Pedro Sánchez en unas elecciones generales que podrían adelantarse en cualquier momento en función de los vaivenes de la política nacional.
Más allá del rearme, del XV Congreso Regional del PSOE de Andalucía se espera poco más que conocer la composición de la ejecutiva regional que debe acompañar a Montero en su difícil misión. La vicepresidenta ha logrado llegar hasta la inauguración del cónclave sin que se filtre ni uno solo de los nombres de las personas elegidas para dirigir el partido. Ni siquiera el del número dos, el secretario de Organización, que tendrá un papel clave teniendo en cuenta que la nueva líder tendrá que hacer malabarismos para compatibilizar todos sus cargos y le es imposible dedicarse, a tiempo completo, a Andalucía. Precisamente por eso, la consigna que ha trasladado es que aquellos que sean elegidos para la cúpula del socialismo tendrán que desempeñar sus responsabilidades orgánicas en exclusiva.