CATALUÑA
CATALUÑA
Sucesos

Fátima, la joven española liberada tras siete años en una cárcel de Omán: "Viví un infierno en un país lejano, la soledad y el miedo se convirtieron en mis compañeros de celda"

Condenada a cadena perpetua con sólo 18 años por ir a recoger un paquete de droga al país árabe, recibió el indulto el viernes y aterrizó en Barcelona este fin de semana

El mensaje de Fátima a los jóvenes tras su indulto: "No arriesgues tu vida por un espejismo"EL MUNDO (Vídeo) / VICTORIA ROVIRA | ARABA PRESS (Foto)
Actualizado

Fátima Ofkir, la joven española liberada tras siete años en una cárcel de Omán, ha reaparecido hoy en Barcelona cogida del brazo de su abogada del bufete Vosseler, Mónica Santiago, visiblemente emocionada y decidida a dar explicaciones ante la prensa. La chica de 25 años ha roto a llorar incluso antes de encender el micrófono y ha arrancado a hablar para admitir un error que la llevó a "vivir un infierno en un país lejano". "La soledad y el miedo se convirtieron en compañeros de celda, pero cuando peor estaba, cuando incluso me planteaba acabar con todo, surgió una luz en todos vosotros [sus abogados]. Un grupo de personas que vio más allá de mi error", ha resumido.

Así se ha presentado este martes en la capital catalana -muy cerca su Hospitalet natal- y acompañada por el juez Baltasar Garzón y el empresario Antonio Sagnier, ambos protagonistas de una mediación internacional de primer nivel y un proceso jurídico paralelo para lograr su liberación.

"Estoy muy arrepentida por un error de juventud", explicó este martes. "Tenía 18 años y me dejé seducir por el dinero fácil. Era ingenua y caí en la trampa", ha admitido tras su condena a cadena perpetua por tráfico de drogas y después de haber sido liberada siete años después. "He aprendido la lección, he comprendido el terrible daño que he provocado. Prometo que no desperdiciaré esta segunda oportunidad".

Primeras palabras de Fàtima Ofkir tras siete años encerrada en una prisión de OmánBUFETE VOSSELER vía EFE

El vía crucis de Fátima comenzó en agosto 2018, cuando fue captada por una red de narcos y aceptó el encargo de viajar a Omán para transportar a España un paquete con siete kilos de morfina. La catalana cumplió con la primera parte del plan. Recién adquirida la mayoría de edad, viajó al destino indicado y recogió la droga. Después se arrepintió e intentó abortar su regreso a España con los estupefacientes, pero la policía omaní irrumpió en su hotel y dio con el cargamento, que se encontraba oculto en el armario de su habitación.

El domingo por la mañana, siete años después de haber sido encerrada con solo 18 en un penal de Omán por un delito de narcotráfico, Fátima aterrizó en el aeropuerto de Barcelona y puso fin a su calvario tras haber sido incluida en la amnistía que el sultán del país árabe (una monarquía absoluta), Haitham bin Tariq, concede anualmente coincidiendo con el Ramadán.

La joven se tuvo que convertir al islam durante su condena, el sultanato la obligaba a llevar un burka tras el que permanecía prácticamente oculta y tenía muy limitado su campo de visión, así como a rezar cinco veces al día. A los rigores del estricto credo islámico por el que se regía la prisión, se le añadía una restrictiva política de comunicaciones con el exterior: únicamente podía hablar con sus familiares un minuto cada dos semanas.

El proceso de mediación ha durado cuatro años y cuando el empresario Antonio Sagnier visitó a Baltasar Garzón en Madrid, el magistrado le dijo que "la condena a Fátima en España hubiese sido de 4 años, 5 como máximo". Entonces se volcó con Mónica Santiago (la abogada) y otras personalidades para conseguir su liberación).

"Estáis ante una persona que domina siete idiomas. Parece inverosímil que en una situación de extrema necesidad se produzca esa fuerza vital que tiene y que seguro que la va a guiar en toda su vida", ha relatado Garzón.

En este sentido, Fátima ha explicado que se refugió en los estudios, especialmente en libros de psicología, estudió Bachillerato en prisión y el resultado es que habla estas siete lenguas y espera comenzar a cursar próximamente la carrera de Derecho.

Fàtima fue encarcelada en el penal de mujeres de Moscat y, tras un juicio que sus representantes legales describen como "lleno de irregularidades", fue condenada a cadena perpetua.

Una rutina en el penal "complicada, difícil", como en "cualquier cárcel", que hoy ha admitido ante los medios de comunicación haciendo hincapié en las "diferencias culturales" que ello conllevaba: "Es totalmente diferente, había momentos en los que me sentía agobiada, le decía a Mónica [su abogada] que no sabía qué hacer. No sabía seguir el día a día (...) Aquí hay libertad de expresión, puedes vestirte como quieras, expresarte como quieras, ver lo que quieras. Allí está mucho más limitado. Es una cultura diferente. A veces era un poco difícil adaptarme a su perspectiva".