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Cuatro de cada diez adolescentes españoles han tenido un problema de salud mental en el último año

El Barómetro realizado por Unicef subraya que hasta un 60% de los jóvenes oculta sus problemas mentales por miedo o no saber cómo pedir ayuda

Niños asistiendo a clase.
Niños asistiendo a clase.Jean-Francois BadiasAP Photo
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"Hay que normalizar que no estar bien es también estar". Alae de 16 años, miembro del Grupo Asesor de Unicef España, quiere que la salud mental y la falta de ella sea un tema habitual. "Que sea lo mismo que cualquier otra enfermedad y podamos hablar sobre ella y tengamos una figura amiga de apoyo en nuestros institutos a quien pedir ayuda cuando lo necesitemos", añade José Ángel de 17 años, también miembro del Grupo Asesor de Unicef España. Ambos participaron en la presentación del Barómetro de opinión de los adolescentes sobre salud mental elaborado por Unicef en colaboración con la Universidad de Sevilla.

Cuatro de cada diez adolescentes españoles han tenido un problema de salud mental, más de un tercio no se lo ha dicho a nadie y más de la mitad no ha pedido ayuda. Esta es una de las principales conclusiones que se extraen del Barómetro, que ha contado con una muestra de casi 5.000 adolescentes de 13 a 18 años de 168 centros educativos de España.

Para saber más

Ocultar estos problemas es el deseo de un 60% y dos de cada tres no quieren que sus familias o tutores se enteren de lo que les pasa. Según la investigadora de la Universidad de Sevilla y autora del informe, Pilar Ramos, muchos adolescentes con problemas de salud mental "no saben a quién o a dónde acudir y piensan que su problema no es importante para pedir ayuda". La mitad de ellos, un 51,4%, no han pedido ayuda cuando han tenido o creen haber tenido un problema de salud mental.

Los principales factores que afectan a su autoestima, como el bullying o ciberbullying, son percibidos como los más perjudiciales para la salud mental, especialmente por las chicas. Ellas declaran más presión por tener un físico determinado, un 73,5% cree que esto les afecta mucho o muchísimo, frente al 50,8% de los chicos.

Haber vivido en primera persona o de cerca un problema de salud mental, marca la diferencia a la hora de identificar o ver el peligro de los factores externos, alcanzando los 20 puntos de diferencia. De un 56,4% en el grupo que tiene escasa o ninguna experiencia con los problemas de salud mental, a un 73% en el que ha tenido una persona cercana con dichos problemas y un 76% quien los ha experimentado en primera persona.

Sobre los factores que perjudican su salud mental, la investigadora exponen que los adolescentes apuntan a "la baja autoestima, el consumo de alcohol y otras drogas, tener problemas de salud física y tener dificultades económicas". "Si les preguntamos por los externos, destacan el ser víctima de bullying o ciberbullying, y tener problemas familiares".

¿Cuál es la red de apoyo que tienen los adolescentes?

Analizado el papel de los centros educativos como red de apoyo ante los problemas de salud mental, el 40,5% de adolescentes considera baja o muy baja la probabilidad de que su centro educativo, en concreto, los profesionales de orientación y tutoría, les ayude. "Las presiones por tener buenas calificaciones nos generan estrés, también la presión por encajar en una sociedad y el miedo a no poder hacerlo; todo eso daña nuestra salud mental", argumenta Alae.

Las razones son la falta de confianza en las personas que desempeñan esos roles (56,4%); pensar que no les van a guardar el secreto (49,3%); creer que esos profesionales no tienen la formación adecuada para poder ayudarles (43,1%) y considerar que esas personas tienen otras tareas que deben atender y no disponen de tiempo (37,7%).

Para José Ángel, "es importante tener a alguien en el centro con el que hablar cuando estás presionado con los exámenes o cualquier otro problema, pero no suelen estar disponibles, además a la gente les da miedo que sus compañeros los vean hablar con un orientador porque tengo un problema de salud mental".

En el Barómetro se les preguntó también por los consejos que ofrecerían a una persona que necesitara ayuda. Animarlos a buscar el apoyo de otras personas es la respuesta más frecuente. De hecho, casi 8 de cada 10 adolescentes (76,8%) ofrecería su propia ayuda (de nuevo se percibe un sesgo en el género ya que el 85,1% de las chicas ofrecería su propia ayuda, frente al 68,8% de los chicos). Otras opciones serían aconsejar acudir a familiares (73,8%), profesionales (67,9%) o amistades (59,6%). Solo 1 de cada 10 adolescentes sugeriría la búsqueda de ayuda en internet y redes sociales o recomendaría no contar a nadie lo que les pasa.

¿Cómo usan y les afecta las redes sociales?

Tres de cada cuatro aseguran que nunca ha sentido agobio o estrés por la cantidad de información recibida sobre salud mental (73,5%) y que ha utilizado las redes sociales para expresar sus propias experiencias y pensamientos relacionados con este tema (70%). Casi el mismo porcentaje (68,1%) manifiesta no haber sentido la necesidad de mostrar en el mundo online una vida perfecta y sin problemas, aunque no sea cierto.

"La presión social es real, las redes sociales pueden afectarnos nuestra salud mental de manera indiscreta y poco a poco, pero todavía estamos a tiempo de evitar un gran nivel de intoxicación digital", opina José Ángel.

"Hay un cambio muy significativo sobre salud mental, se sabe más, se habla más, pero faltan datos y que se conozca mejor; nuestros adolescentes cada vez normalizan más hablar de salud mental o identificar posibles problemas, pero todavía persiste un cierto estigma en torno al tema", explicado José María Vera, director ejecutivo de Unicef España durante la presentación del estudio.

¿Cuáles son los tabús de las enfermedades mentales en los adolescentes?

Lejos del estigma del pasado, hoy casi ocho de cada diez aseguran que mantendría amistad con alguien de su edad que esté visitando o haya visitado a un profesional de salud mental. Y esto teniendo en cuenta que uno de cada cuatro adolescentes piensa que las personas con problemas de salud mental sienten vergüenza (25,8%).

Y esa losa que arrastran los problemas de salud mental se vuelve más pesada si se refieren a los adultos. Aproximadamente la mitad cree que quienes sufren problemas de salud mental son muy sensibles y deben ser tratados con mucho cuidado para no contrariarlos ni enfadarlos. El mismo porcentaje considera que los adultos piensan que se emplean los problemas de salud mental como excusa para justificar comportamientos que no están bien. Además, en torno a un tercio percibe que los adultos consideran que las personas con problemas de salud mental son peores cuidadoras que las personas sin dichos problemas.

Pero los prejuicios y el rechazo a estos problemas mentales dependen del tipo de enfermedad. El trastorno obsesivo compulsivo, seguido de las autolesiones o los intentos de suicidio y la esquizofrenia son los percibidos de manera más negativa y sobre los que recaen más estereotipos. Por otro lado, los trastornos de la alimentación y la depresión muestran los porcentajes más bajos de prejuicios.

¿Cómo se cuida y se fomenta la salud mental?

Los adolescentes preguntados aseguran que una vida saludable y contar con un entorno de confianza son elementos esenciales para tener una buena salud mental. Tres de cada cuatro adolescentes destacan los hábitos de sueño como elemento principal (74,9%). En segundo lugar, aparece el ejercicio físico (62,3%), seguido de una dieta equilibrada (50,6%).

Llama la atención el determinante socioeconómico, cuanto mayor es hay más proporción de adolescentes que considera que tanto la dieta equilibrada, como el ejercicio físico, tienen un efecto positivo en la salud mental y el bienestar.

Respecto a los factores externos destaca el tener una buena relación con los progenitores (82,6%) y el apoyo de personas cercanas (82%), así como hacer las cosas que les gustan o les hacen sentir bien (78,6%). La satisfacción con el centro educativo (58,9%) es el factor externo menos valorado. Más chicas (69,1%) que chicos (58,5%) consideran que hablar con personas conocidas sobre sus preocupaciones y sentimientos es un elemento que mejora la salud mental.

El 73% de los y las adolescentes de nivel socioeconómico medio y el 74,5% del nivel alto cree que tener amistades y salir con ellas beneficia mucho o muchísimo la salud mental de las personas de su edad, frente al 63,9% de nivel socioeconómico bajo.