COMUNIDAD VALENCIANA
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El PP agranda su dependencia de Vox en Valencia en plena crisis de Mazón: amenaza la mayoría en el Ayuntamiento y retrasa las cuentas autonómicas

La decisión del partido de Abascal de apartar a su portavoz municipal, Juanma Badenas, puede dejar también a la alcaldesa Catalá con un gobierno en minoría

El presidente de la Generalitat, Carlos Mazón, y la alcaldesa de Valencia, María José Catalá, en un acto.
El presidente de la Generalitat, Carlos Mazón, y la alcaldesa de Valencia, María José Catalá, en un acto.ANA ESCOBAREFE
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El PP valenciano camina sobre arenas movedizas. Casi se diría que el partido lleva días moviéndose a tientas, sin tener claro dónde pisa y, sobre todo, si lo que pisa se vendrá abajo. La confesión de Carlos Mazón sobre su llegada a la reunión de la emergencia del CECOPI cuando ya se había enviado la alerta por la dana se construyó como pararrayos judicial, pero el presidente de la Generalitat ha quedado desde entonces a la intemperie en el plano político. Y la prueba de que el suelo que pisa el PP no es firme es el Ayuntamiento de Valencia, cuya gobernabilidad amenaza ahora con saltar por los aires en plena crisis del Gobierno autonómico, que ha tenido que volver a postergar la presentación de sus presupuestos para 2025.

Vox ha apartado a su portavoz y segundo teniente de alcalde en Valencia, Juanma Badenas, por los presuntos contratos irregulares que adjudicó a la empresa donde trabaja el marido de la delegada del Gobierno, Pilar Bernabé. Según fuentes del partido de Santiago Abascal, a Badenas no se le ha reclamado todavía el acta de concejal, a la espera de que se resuelva el expediente. Ese paso se dará -o no- cuando el Comité de Garantías de Vox dirima si hubo irregularidades y «de qué grado». Será la gravedad de los hechos que se investigan lo que determine si a Badenas se le acaba exigiendo el acta.

Por ahora, se le ha retirado de la portavocía del grupo municipal y se le ha suspendido temporalmente de militancia. En este tiempo estará también inhabilitado «para ejercer sus funciones en representación del partido».

La decisión de Vox, sin embargo, puede dejar a la alcaldesa, María José Catalá, sin la mayoría necesaria para gobernar el consistorio valenciano. Catalá se resistió en 2023 durante cuatro meses a dar entrada a Vox en su gobierno. Es más, con Badenas siempre ha mantenido una relación bastante tensa, pues ambos se conocen desde hace años y coincidieron en anteriores gobiernos autonómicos del PP.

Si Catalá aceptó finalmente el pacto con Vox fue porque los 13 concejales del PP eran insuficientes para garantizar la gobernabilidad, teniendo en cuenta que Compromís y PSOE suman 16 ediles. Con los cuatro de Vox, Catalá se garantizaba la mayoría absoluta en el consistorio.

Una mayoría que ahora pende de un hilo. Las fuentes consultadas no descartan que, si Vox exige a Badenas la renuncia al acta, este se niegue y pase al grupo de no adscritos. Es más, en el consistorio se especula con que podría hacerlo acompañado de otra concejala de Vox, su pareja Cecilia Herrero. Cualquier movimiento en este sentido dejaría a la alcaldesa con un equipo de gobierno en minoría, a pesar de que el portavoz municipal, Juan Carlos Caballero, subrayase ayer que el PP no se plantea «un escenario de ruptura con Vox ni que salga del gobierno».

Fuentes municipales apuntan en todo caso a lo «imprevisible» de la actuación de Badenas a partir de ahora. El dirigente guardó ayer silencio, pero las fuentes consultadas admiten que el pulso que ha mantenido en todo este tiempo con la alcaldesa podría llevarlo más allá. Badenas, de hecho, ha llegado a desafiar a Catalá en cuestiones como las políticas de igualdad, por lo que está por ver hasta qué punto tiene interés en seguir pactando con ella.

Es más, el temor en el PP es que Vox pueda acabar condicionando su apoyo a Mazón en las Cortes al trato que otorgue Catalá a Badenas si finalmente se consuma su expulsión. Fuentes de la dirección nacional de Vox niegan de momento este extremo: «Será decisión de la alcaldesa. Ella sabrá».

Con el presidente valenciano cuestionado por su actuación en la dana, lo cierto es que la resolución de la crisis institucional a la que se enfrenta el PP puede acabar ligando el futuro de la Generalitat y el Ayuntamiento de Valencia, dos de las instituciones más importantes que gobierna. Catalá es una de las personas a las que se señala en el PP como candidata a suceder a Mazón, lo cual obligaría a un relevo también en el consistorio (Caballero tendría a priori todas las papeletas). La alcaldesa insistía aún ayer en autodescartarse como sucesora de Mazón.

En ambos escenarios, el PP queda en manos de Vox, una realidad que ya se han encargado de dejar patente los de Abascal. Sin ir más lejos, el PP tenía previsto llevar al parlamento autonómico este martes los presupuestos de la Generalitat para 2025. La presentación de las cuentas públicas, de las que depende la reconstrucción millonaria de Valencia tras la dana, podría volver a aplazarse. El PP no tenía asegurado el apoyo de Vox a última hora de ayer, a pesar de que por parte de ambos partidos se había deslizado en los últimos días que las negociaciones avanzaban en la buena dirección.