Un tipo común, siempre con una sonrisa y capacitado para disfrutar el día a día sin demasiados sobresaltos. Así describen sus allegados a James Harrison, un australiano de a pie con una rutina que cumplió religiosamente cada dos semanas durante 63 años: donar sangre. La suya era muy valiosa y ha servido para salvar la vida a 2,4 millones de bebés de madres pertenecientes al grupo sanguíneo Rh negativo. Sus glóbulos rojos contenían un raro anticuerpo con el que se fabrica la inmunoglobulina Rho (D), una medicación que ha sido considerada en algunas publicaciones médicas como la más rentable jamás elaborada. En cuanto supo la valía de su plasma, Harrison se propuso dedicar su vida a la causa.
Apodado como el hombre con el brazo de oro, fue el donante más prolífico del mundo hasta 2022. «No soy especial, espero que este sea un récord que alguien pueda superar», llegó a afirmar. Siempre minimizó su contribución, aunque su gesto significó un mundo.
«Gracias a ti y al banco de donación pude tener a mis bebés. Soy una madre Rh [negativo] y me dieron parte de tu producto. No sé cómo agradecértelo», le dijo una mujer durante una de sus últimas donaciones. «Deja que piense cómo», contestó Harrison entre risas mientras esperaba a sacarse sangre en la sala de espera. Esta conversación grabada es una de las últimas imágenes públicas que se tienen de él antes de su fallecimiento el mes pasado. Dejó de donar en 2018, cuando con 81 años de edad fue ingresado en un retiro para mayores. En total, ha cedido su sangre en 1.173 ocasiones y es una figura ilustre en Australia.
EL TESORO DEL PLASMA DE HARRISON
Todo comenzó cuando a los 14 años recibió varias transfusiones que le salvaron la vida durante una operación. Su padre le contó que personas anónimas habían donado sangre para ayudarlo y decidió convertirse en una de ellas. Pronto le comunicaron que su plasma contenía el llamado anti-D, el anticuerpo que cambió el rumbo de una afección letal y desconocida hasta que, en los años 60, investigadores dieron con la clave. Cuando una madre del grupo sanguíneo Rh negativo se queda embarazada de un bebé con sangre Rh positivo, existe el riesgo de que su sistema inmunitario genere anticuerpos que puedan atacar a los glóbulos rojos en caso de tener otro bebé que sea Rh positivo. El resultado es devastador y causa la enfermedad hemolítica del feto y del recién nacido (EHRN), que puede ser mortal.
«Convierte los cuerpos de las madres en armas contra sus propios hijos, provocando mortinatos, daños cerebrales por la acumulación de bilirrubina, ictericia grave y anemia, e hinchazón alrededor de los órganos», destaca en un informe, Hope Hodge, periodista y Rh negativo. Era una enfermedad descrita en su día como una «tragedia de Shakespeare» por la forma en que convierte el entorno protector del vientre materno en una amenaza para la supervivencia del bebé.
Harrison es un hito por su compromiso a la hora de salvar vidas y en Australia echan de menos su constancia. Se trata del primer país del mundo que puso en marcha un programa de donantes para obtener anti-D y fue pionero también en administrarlo a mujeres embarazadas. Son muy pocas las personas que cumplen el requisito de tener Rh negativo y, además, contar con el anticuerpo clave para elaborar este medicamento. En la actualidad, sólo hay 115 miembros de este selecto grupo que estén donando en la nación oceánica, según Cruz Roja, una cifra que magnifica aún más el impacto de Harrison. Fue condecorado con la Orden de Australia en 1999 e incluso llegó a tener el Récord Guinness de mayor número de donaciones realizadas.
LOS OTROS SUPERDONANTES
Sus deseos se hicieron realidad y en septiembre de 2022, Brett Cooper, un estadounidense natural de Michigan, superó su marca mundial. Se trata en la actualidad del varón que más cantidad de plasma sanguíneo ha donado, con una mareante cifra que supera los mil litros. Lo que Harrison logró en 60 años, él lo ha hecho en 17. Ha compartido su sangre más de 1.200 veces.
Ambos han alcanzado cotas muy difíciles de superar incluso para la superdonante más activa del mundo, una mujer de Canadá que ostenta el récord de mayor donación de sangre total entre mujeres. Josephine Michaluk tiene 80 años de edad, es de Alberta y ha pasado por la sala de donaciones en 203 ocasiones a lo largo de su vida. En 2023, batió el récord después de haber donado durante 60 años. La primera la realizó casi por accidente a los 22 años de edad y no ha parado desde entonces. ¿La clave según ella? Su grupo sanguíneo es uno de los más demandados: O+. «Siento que la llevo dentro para darla», afirma. «Puedo compartirla con gente que lo necesita». Su constancia es menor que la de Cooper o Harrison, ya que lleva a cabo cuatro donaciones al año. Sin embargo, en el caso de las mujeres, no se puede donar durante la etapa del embarazo y el año siguiente. Michaluk llegó a tener cuatro hijos. Igual que le sucede a Harrison, ostentar el récord de mayor donante del mundo es algo que no esperaba y que no eclipsa su verdadera motivación: ayudar a personas que necesitan la sangre de otros para sobrevivir o para poder tener bebés sanos. El agradecimiento de millones de personas es más que suficiente.