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El Museo del Prado presta tres obras de Velázquez, El Greco y Degrain al Museo Picasso de Barcelona

El préstamo se efectúa en el marco de un acuerdo de intercambio: el Museo Picasso prestara al Prado cuatro obras a cambio

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'El niño de Vallecas', pintado por Velázquez en 1637.MUSEO NACIONAL DEL PRADO
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El Museo Picasso de Barcelona acogerá obras de Velázquez, El Greco y Degrain en un intercambio especial con el Museo del Prado. Este acuerdo de intercambio consiste en el préstamo de cuatro obras por parte del Museo Picasso, por un lado, y en paralelo del préstamo de tres obras por el Museo del Prado.

En el museo barcelonés, las obras prestadas se exhibirán en la exposición titulada Greco, Velázquez, inspiradme! Picasso invita al Museo del Prado, tres pinturas de autores relevantes en la trayectoria artística del pintor malagueño: Antonio Muñoz Degrain (1840-1924), Diego Velázquez (1599-1660) y El Greco (1541-1614).

Las obras del Prado son La serra de les Agulles, vista des del cim del Cavall Bernat (1864), de Degrain; Retrato de un caballero (hacia 1856), de El Greco; y El niño de Vallecas (1635-1645), de Velázquez.

Las obras que el Museo Picasso presta al Prado se expondrán a partir del 21 de mayo en el marco de Arte y transformaciones sociales en España (1885-1910), una exposición que propone analizar, explicar y difundir la importancia de las transformaciones del arte español, consecuencia de los cambios de la sociedad en un periodo clave de la historia.

Durante el curso académico 1897-1898, Picasso consolidó su aprendizaje en la Escuela especial de pintura, escultura y grabado de Madrid, donde Muñoz Degrain le daba clases de paisaje.

Pero pronto desarrolló una actitud crítica hacia la enseñanza oficial desde el convencimiento de que no aprendería nada nuevo, y sustituyó las clases por visitas al Museo del Prado, donde copió, sobre todo, obras de Velázquez, Goya y El Greco, y por paseos por los barrios de Madrid, como queda recogido en los dibujos y los óleos de paisajes, especialmente vistas parciales del Parque del Retiro, y escenas de calle.

Unos meses más tarde, en Horta de Sant Joan, escribió en un dibujo: "Greco, Velázquez, inspiradme!" y su interés por estos autores se mantendría a lo largo de su vida y se pondría de manifiesto en diferentes etapas de su carrera.

La primera influencia de El Greco en la obra de Picasso es visible en algunas pinturas de largas pinceladas verticales hechas en Barcelona en 1899, como en Hombre al estilo de El Greco, así como en varios dibujos de inspiración grequiana.

El interés que sentía por el artista de origen griego se hizo especialmente patente en la época azul con los ritmos, las desproporciones y el alargamiento de los personajes, y en los inicios del cubismo; y después de la Segunda Guerra Mundial, Picasso volvió a revisar a este pintor del final del Renacimiento, y lo siguió haciendo en años sucesivos.

La incidencia de Velázquez en la obra picassiana se volvió a identificar en la obra de madurez de Picasso, sobre todo en la serie Las Meninas (1957), en la que el artista interpretó la obra del pintor sevillano y representó una versión propia que se despliega a lo largo de una suite de 58 obras, 44 de las cuales pueden considerarse interpretaciones de la obra de Velázquez, expuestas hoy en el museo barcelonés.