- Arte El dueño anónimo del 'Ecce Homo' de Caravaggio cederá el cuadro a la vista del público español sin fecha de devolución
- Museo El Prado exhibirá el Ecce Homo de Caravaggio
La sala 7A del Museo del Prado tiene ya instalado el Ecce Homo de Caravaggio en la que habitará hasta octubre (abierta al público desde el 28 de mayo) en una presentación de lujo que expresa el valor del lienzo hallado en Madrid hace tres años. El Ecce Homo espera solo, en una habitación sin más cuadros y en semipenumbra. Toda la luz se dirige hacia la composición del pintor milanés, de manera que sus figuras, el soldado que sostiene a Cristo por la espalda y Pilatos, que está delante, interpelan con especial nitidez y angustia al espectador. Cristo, en cambio, desvía la mirada con melancolía. Después de su restauración, el Ecce Homo es una imagen más claroscura, más dramática y más conmovedora de lo que se parecía en sus reproducciones en pantalla y papel.
El Museo del Prado ha estrenado este lunes el préstamo de nueve meses del cuadro más famoso de esta década. Un recuerdo: en 2021, el lienzo apareció en el catálogo de una casa de subastas de Madridatribuido a un discípulo no identificado de José de Ribera y con un precio de salida de 1.500 euros. El Prado detectó la obra como algo más valioso de lo que los inventarios decían y, en 24 horas, hubo una declaración de inexportabilidad del Ministerio de Cultura y un certificado de protección de la Comunidad de Madrid. El Ecce Homo salió del proceso de subasta y el museo puso en marcha a varios expertos en Caravaggio que inmediatamente identificaron el cuadro como una obra del pintor italiano, sin ninguna incertidumbre.
Durante los siguientes tres años, el lienzo entró en un proceso de restauración y volvió al mercado a través del galerista Jorge Coll, ya no como subasta. Esta primavera, se supo que un coleccionista anónimo, británico pero con residencia en España, compró el cuadro por una cifra de entre 35 y 40 millones de euros (un precio muy bajo comparado con su valor potencial en el mercado internacional) y con la intención de tenerlo en exposición pública. El Prado será su primer destino durante nueve meses. Al menos, durante nueve meses.
Para celebrar este estreno en público, el Prado ha traído a Madrid a María Cristina Terzaghi, la profesora de Roma que ha dirigido las investigaciones sobre la historia del Ecce Homo desde su hallazgo y uno de los cuatro autores del catálogo que El Prado ha editado sobre el Ecce Homo. "El cuadro procede de Nápoles, en el siglo XVII", ha explicado Terzaghi. "Viajó hasta España, probablemente, en el mismo barco en el que llegó Salomé con la cabeza del Bautista" en referencia al otro gran Caravaggio que se puede ver en Madrid, en la Galería de Colecciones Reales.
Terzaghi ha trazado el recorrido del Ecce Homo desde aquel viaje de Italia a España. Su importador fue el Conde de Castrillo, virrey en Nápoles, conocido por ser el galerista que surtía de pinturas italianas al rey de España, Carlos IV. Su primer destino fue la colección del rey pero, cuando el Ejército de Napoleón invadió España, pasó a la colección de los museos josefinos, el proyecto de José Bonaparte de crear un primer museo nacional. Godoy hizo suya aquella colección en algún momento pero el cuadro acabó en las salas de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, que acabó por canjearlo a cambio de un lienzo de Alonso Cano al diplomático y académico Evaristo Pérez De Castro. "Esta es una ocasión extraordinaria", dijo Terzaghi. "Estamos ante un fragmento de la belleza que el mundo ha redescubierto".
¿Qué incertidumbres quedan sobre el Ecce Homo? El momento en el que Caravaggio lo pintó, entre sus 36 y sus 39 años, en su segundo viaje a Nápoles. Los investigadores que han estudiado el Ecce Homo han identificado los puntos en los que la composición y la pincelada remiten a otras pinturas que tuvo que ver en el sur de Italia a obras de Battistelo Caraggiolo y Laborghese, entre otros...
David García Cueto, jefe del Departamento de Pintura Italiana y Francesa del Prado, ha explicado que el cuadro es especialmente interesante si se compara con el David vencedor de Goliat que también expone el museo: "Esta es una obra que Caravaggio pintó con 30 años, entre seis y nueve años antes. En el Ecce Homo, la pincelada es más expresionista, intenso, audaz y dramático".
En otoño, el Ecce Homo dejará su habitación propia en el Prado y se integrará en una sala del naturalismo europeo. García Cueto ha explicado cuáles serán sus sociedades en el museo: "Gianpetrino, Tiziano, Murillo, Crespi, Serodino, Ribera, Monrealese... Y hasta nuestro casi contemporáneo Derek Jarman. Autores precedentes y consecuentes del artista más fascinante de su tiempo".
La otra incertidumbre que queda sobre el Ecce Homo es su futuro. La cesión al Prado está limitada a nueve meses. Después, Roma acogerá una gran exposición antológica dedicada a Caravaggio y comisariada por Terzaghi, que en su comparecencia en Madrid ya ha manifestado que estará encantada de recibir el Ecce Homo en préstamo. ¿Y después? Javier Solana, el presidente del Patronato del Prado, se ha referido implícitamente al Museo Nacional como "el lugar en el que debe estar el Ecce Homo". Miguel Falomir, su director, dice que todo dependerá de que su propietario valore positivamente esta exposición temporal. De los españoles también depende el futuro de su nuevo tesoro.
Algo más: Falomir ha explicado que en España no son inconcebibles hallazgos así, porque las colecciones privadas no están tan bien inventariadas como en Italia o el Reino Unido. A menudo, los dueños ignoran qué tesoros guardan.