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Bong Joon-ho: "Todo ese dinero y energía que se invierten en explorar el espacio exterior deberían gastarse en salvar la tierra"

El director coreano regresa cinco años después del éxito de Parásitos con Mickey 17, una fábula futurista tan cerca del presente que está condenada a ser el blockbuster del año y que ha presentado en la Berlinale

Bong Joon-ho Festival de Berlín
El director coreano Bong Joon-ho, en el Festival de Berlín.RONNY HARTMANNAfp
Actualizado

Seis años después del éxito de Parásitos, el director coreano Bong Joon-ho (Daegu, 1969) regresa con Mickey 17. De repente, ante los ojos sorprendidos del espectador, una fábula de dictadores empeñados en hacer de sus empresas religión y Estado. De repente, un cuento casi infantil sobre un futuro extraño demasiado parecido a nuestro presente aún más raro.

De la mano de Robert Pattinson multiplicado por sí mismo hasta 17 veces, Bong Joon-ho insiste en su universo de personajes incomunicados, comedias negras y sociedades profundamente desiguales divididas en dos. Sin duda, el mejor y más entretenido blockbuster del año.

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¿Cómo se sobrevive a un éxito como el de Parásitos?
Soy un buen amigo de Quentin Tarantino y cuando él vivió su gran éxito con Pulp Fiction tenía como 30 o 31 años, si mal no recuerdo. Él sí que tuvo que esforzarse en sobrevivir. Yo ya tenía cumplidos los 50 cuando pasó todo lo de Parásitos. Digamos que cuando se llevan 20 años de carrera como cineasta cualquier logro se vive con cierta distancia. Ya me empezaba a doler el cuerpo cuando me dieron el Oscar. Vi por la tele lo que le pasó a Tarantino y pensé: tiene que ser genial. Luego me pasó a mí y... fantástico. Estoy muy agradecido, pero, la verdad, han cambiado muy pocas cosas en mi vida y mi carrera. Lo único es que ahora, cuando hago un casting, todos los actores conocen mi trabajo.
La película terminó de rodarse hace dos años. ¿Cree que ahora, con todo lo que ha pasado en el mundo, admite una lectura distinta a la que originalmente pensó?
Todo lo que ha sucedido recientemente nos ha sorprendido bastante, hasta el punto de que la realidad nos ha superado en parte. Terminamos la posproducción en 2023, pero todo se retrasó bastante debido a las huelgas de actores y a la distribución. Muchos asuntos políticos que expone la película tienen ver con la pésima calidad de los líderes políticos. Y eso ahora se da en casi todo el mundo. La historia siempre se repite. Mi idea original era reflejar y comentar lo que sucedió en el pasado, pero Mickey 17 ha terminado por hablar del presente y quizá también prediga lo que ocurrirá en el futuro próximo.
Mickey 17, como dice, presenta lo que puede pasar si juntamos religión, política y el poder de las grandes corporaciones. Pocos asuntos tan relevantes y actuales.
En Corea, sin ir más lejos, tenemos una enorme organización religiosa empresarial que hasta hace poco dispuso de un poder increíble. Controlaba incluso el negocio de las bebidas y los refrescos. Y, de hecho, el líder se convirtió en una figura bastante famosa también en Estados Unidos. La pregunta que me surgió cuando conocí eso fue: ¿qué pasaría si esa empresa religiosa comenzara a colonizar otros planetas por su cuenta? Pero cuidado, no quiero que Mickey 17 se entienda como un análisis de la política actual. Lo que de verdad me interesa es lo que le ocurre a este pobre desgraciado que da nombre a la cinta. Todo trata de él.

"Ya me empezaba a doler el cuerpo cuando me dieron el Oscar. Han cambiado pocas cosas en mi vida y en mi carrera"

Este pobre desgraciado es Robert Pattinson. ¿Cuánto peso en su elección como protagonista tuvo su relevancia como estrella global?
No sabría decirlo. No solo es increíble como Batman. En su vida cotidiana es un tipo extremadamente agradable. Todo lo hace sin aparentar ningún esfuerzo, de manera natural. De hecho, tenía claro que él iba a ser el bondadoso Mickey 17. No tenía claro que pudiera ser Mickey 18, de carácter mucho más sombrío. Hasta que vi la película El faro, de Robert Eggers. Verle gritar a Willem Dafoe con la energía explosiva que lo hace me convenció definitivamente.
En algún momento ha comentado que el personaje de Mark Ruffalo es una combinación de todos los dictadores del pasado y del presente. Eso son muchos dictadores. ¿Puede concretar algo más o cree que todos los dictadores son siempre el mismo?
El personaje cambia y los dictadores, también. Al principio vemos un líder tímido de un partido conservador que acepta los consejos de los que le rodean y especialmente de su esposa. Aquí, la verdad, no tuve en mente ningún patrón. Pero, poco a poco, el personaje se transforma en un tipo rudo, algo cómico, ridículo incluso. Aquí sí hubo modelo. Mussolini estuvo muy presente. Siempre con la frente alta, la mandíbula prominente, el pelo hacia atrás... Pero tampoco estaba diseñado desde el principio. Fue más bien algo a lo que llegamos tras muchos ensayos. Tuve muy presente la película de Marco Bellocchio Vincere.
Por el gesto, es reconocible quizá Trump...
El público estadounidense piensa eso. Imagina un dictador y piensa en Trump. Prefiero que cada espectador haga sus propias conexiones. También he de reconocer que pensé en políticos coreanos de otros tiempos y Mark Ruffalo aportó su propia cosecha de políticos estadounidenses.

"El público americano imagina un dictador y piensa en Trump"

Otro hilo de contacto con la actualidad es el colonialismo ahora que las fronteras, tanto económicas como físicas, vuelven a levantarse...
Sí, la idea es analizar el colonialismo, pero desde el otro punto de vista. Como dice uno de los personajes, cuando alcancemos otros planetas, si eso llega a suceder, los extraterrestres seremos nosotros y ellos, los nativos. Hace poco, cuando la película se proyectó en Londres, esa escena fue la más aplaudida. De nuevo, la historia no solo se repite, sino que se repetirá.
¿Cree que la Tierra vive su último acto con la acumulación de crisis, el aumento de la desigualdad y el desastre ecológico?
Todo ese dinero y energía que se están invirtiendo en explorar el espacio exterior creo que deberían gastarse para salvar la tierra. Quiero filmar en locaciones en Marte, pero quiero regresar. No quiero vivir allí.
Este es el año del premio Nobel a la coreana Hang Kang y se ha hablado mucho del auge de la cultura coreana. ¿Se siente partícipe de algo así ?
En el año del Nobel han pasado quizá demasiadas cosas en Corea. Aún nos estamos recuperando. Pero sí, lo que puedo decir es que es una cultura muy dinámica. Lo que a cualquier otro país le lleva un siglo de transformaciones, en Corea sucede en 10 o 20 años. Cada semana se vive una revolución. Es agotador. No hay que olvidar que crecí en una dictadura militar. Durante toda mi juventud vi manifestaciones y enfrentamientos en la calle todos los días. Pero al mismo tiempo, no sé si consecuencia de ello, veías cineastas y artistas pop aparecer todos los días en los barrios. En Corea todo sucede a la vez. Es una locura.