El novelista argentino Guillermo Saccomanno recibió ayer el Premio Alfaguara de Novela en su edición de 2024. Arderá el viento, la novela premiada, es la historia de una pareja excentrica que llega junto a sus hijos a un pueblo costero en Argentina y se hace cargo de la gestión de un antiguo hotel. Su presencia acaba con un mundo que parece ordenado pero que está lleno de secretos. La novela, según se supo en la ceremonia del Premio Alfaguara celebrado en Madrid, empieza con un crimen y se convierte en un desvelamiento colectivo y traumático y está construido «en un estilo parco y de una rara intensidad» según el fallo del jurado.
«Estos dos seres», dice el jurado de los personajes de Arderá el viento, «producen el efecto de una partícula enfermiza que se introduce en las grietas de una sociedad pequeña y arrasa con su dinámica cotidiana, aparentemente calma. La pareja resulta ser un amplificador de los prejuicios, los deseos ocultos, las supersticiones, los temores y la violencia larvada en muchos de los habitantes del pueblo».
Saccomanno conectó con la ceremonia desde Buenos Aires y explicó que Arderá el viento fue el resultado de un año fatídico para él, un tiempo de enfermedades y mudanzas forzadas que le hicieron pensar en el Henry Miller de Trópico de Cáncer. En esa época, Miller sólo tenía una mesa, una silla y una máquina de escribir, así que escribió. En su intervención, el novelista argentino habló también de Joseph Conrad, de Thomas Bernhard, de Juan Carlos Onetti, de Gustave Flaubert, de Faulkner... Pero explicó que Arderá el viento tiene más que ver con su antiguo trabajo como guionista de cómics, trabajando día a día, como una manera de salvar una fecha de cierre imposible.
Saccomanno habló del escenario pequeño de su novela y de «la manera de narrar propia de los pueblos» que incorporó. «Se trataba de escuchar, no de replicar, el reto era encontar el acento del nosotros». Eso en cuanto al sonido de Arderá el viento. En cuanto al fondo, el nuevo premio Alfaguara fue comparado por el jurado con David Lynch por su manera de construir escenarios claustrofóbicos. Saccomanno, en cambio, se acordó de Lord Jim, «el joven oficial de Conrad que se promete un futuro heroico y fracasa y entonces se tiene que volver a construir. Los herores derrotados me fascinan. En cambio, no creo que la biografía de Elon Musk sea muy interesante».
«Vivo en un pueblo costero que vibra y estalla en los dos meses de verano y el resto del año es triste, gris y desierto. Si uno presta atención, encuentra historias en todos los lados. Si levantáramos los tejados, ¿qué encontraríamos?», dijo Saccomanno. «La violencia está subyacente todo el tiempo, está en el chisme, en el qué diran... Pero hay que avanzar con la esperanza entre los dientes como decía John Berger».
Saccomanno es autor de nueve novelas escritas desde 1984. El oficinista, Premio Biblioteca Breve de Novela, Seix Barral 2010, Cámara Gesell, Premio Hammett 201, y Terrible accidente del alma son algunos de los libros por los que es más conocido. Además, ha escrito poesía, guioes para el cine y ensayos.
El escritor colombiano Juan Gabriel Vásquez presidió el jurado, en el que también participaron los periodistas Leila Guerriero y Manuel Jabois, la cineasta Paula Ortiz, la librera Andrea Stefanoni, y la editora Pilar Reyes. 725 originales optaron por el Premio Alfaguara. Arderá el viento se publicará el 20 de marzo en todos los países de lengua epañola en los que está implantado el grupo Penguin Random House. La novela de Saccomanno sucede en el palmarés del Premio Alfaguara a Sergio del Molino, que ganó en 2024 con Los alemanes. El premio está dotado con 175.000 dólares (168.110 euros). La concejala de Cultura del Ayuntamiento de Madrid, Marta Rivera de la Cruz, y la directora general del Libro del Ministerio de Cultura, María José Gálvez representaron a las instituciones públicas en la ceremonia.