LITERATURA
Literatura

Guillermo Saccomanno: "La ecuación de sexo, dinero y poder es el núcleo de este sistema"

El novelista publica 'Arderá el viento', una historia de pueblos fantasmagóricos y adulterios en la Argentina atlántica que recibió el PremioAlfaguara. "En mi país es imposible creer en la inocencia"

Guillermo Saccomanno.
Guillermo Saccomanno.Alberto Di Lolli
Actualizado

Lo primero que hay que explicar de Arderá el viento (Guillermo Saccomanno, Premio Alfaguara de Novela 2025) es el lugar. Villa Gessell, el pueblo en el que Saccomanno habita y el que narra, es una ciudad de 37.000 habitantes en el litoral de Argentina, 315 kilómetros al sur de Buenos Aires. La tierra es llana, hay pinos en la orilla, el mar es temible, «y en invierno hace un frío de pelotas», dice Saccomanno. «Villa Gessell fue una colonia de vacaciones que fundó un alemán. Hay un tejido de mitos que tiene que ver con eso, leyendas de submarinos que anclaban de noche y llevaban a gente cuando la Ruta de las Ratas [la evacuación de nazis hacia América Latina]. Puede que sea fantasía, pero hay asideros en la realidad... Durante mucho tiempo, el pueblo se jactó de su raigambre alemana. Y, al mismo tiempo, fue un refugio para hippies».

Villa Gessell no aparece nombrado en Arderá el viento, pero su descripción es reconocible. «La ciudad tiene un cordón que lo surca y que separa la villa turística de su suburbano. A un lado se ve la miseria que ha crecido porque cada político que se postuló para alcalde trajo gentes del conurbano bonaerense para que lo votara, gentes que son pobres de toda pobreza, que vinieron con no sé qué promesa y levantaron una casa con chapas. Al otro lado del cordón está la villa turística, las casas grandes, los chalets... Yo no diría que sea un paisaje maravilloso pero están los códigos de la clase media pretenciosa. El chalet alpino, el chalet californiano...».

Para saber más

Y sus habitantes viven en la sensación de ciudad sitiada. «Hay algo de eso, sí, una presión entre mundos opuestos. Hay violencia, afanos, atracos... Especialmente en el invierno, que es tan largo. Todo el mundo piensa durante el invierno que la temporada [el verano] salvará su vida. 'Una temporada y me salvo. Voy a alquilar esto, voy a vender lo otro. Voy a hacer guita rápida'».

A ese pueblo paradisiaco y fantasmagórico llegan en Arderá el viento los Estérhazy, una pareja a la que podríamos imaginar como a Nicolas Cage y Laura Dern en Corazón salvaje. Él es un dudoso aristócrata húngaro, pintor y alcohólico. Ella tiene el pelo rojo, es adúltera y escribe relatos pornográficos. Su búsqueda de amantes (desde el alcalde, hasta la vecina marihuanera) mueve la novela de Saccomanno. Y eso es lo segundo que hay que contar sobre Arderá el viento: el tema.

-En la novela se dice que el adulterio mueve el mundo.

-Más que el adulterio, es la ecuación de sexo, dinero y poder que es el núcleo de este sistema capitalista. En un pueblo, esa ecuación es muy visible. Los pueblos son promiscuos, todo el mundo sabe quién coge con quién, quién es homosexual, quién se lleva dinero en B...

El tercer asunto que merece la pena contar sobre Arderá el viento es su persona. El narrador de Saccomanno es un nosotros, una primera persona del plural insidiosa. «Es un nosotros que va contando los secretos». Y la tentación es relacionar esa presión colectiva al estilo de Un enemigo del pueblo con el hecho de que Argentina está presidida por un individualista radical. «De ese tema no voy a hablar. Escribo en prensa, en Página 12. Pueden buscar allí qué pienso de Milei».

Digámoslo de otra manera: ¿hay alguna complejidad argentina en el conflicto entre el nosotros sentimental del peronismo y su actual negación libertaria? «Argentina tiene un problema que es su historia de violencia política», responde Saccomanno. «Tuvimos la dictadura militar más sangrienta de Latinoamérica con la complicidad civil y de todos los partidos, sin excepción. Esa complicidad es una herida imposible de sanar que explica la situación en la Argentina.Vivimos en la imposibilidad de creer en la inocencia. Nadie es inocente. En mi novela no hay inocentes. Bueno, los chicos».

Saccomanno se refiere a los dos hijos que los Estérhazy crían, un niño y una niña abandonados en un escenario aristocrático que se cae en pedazos y expuestos a una sexualidad que a veces es cómica y al final es trágica. El mundo los odia y ellos intentan salir adelante y darse amor.

¿Algo más que deba ser contado? Sí: Guillermo Saccomano escribió Arderá el viento en condiciones dramáticas. Su casero lo echó de la casa que alquilaba, se instaló en el garaje de su novia, tuvo dos neumonías, covid y enfermedades neuronales y nunca dejó de escribir, ni siquiera hospitalizado. ¿Fue un parto doloroso? "No. Fue rápido y feliz".