Las cosas pueden cambiar mucho en cuatro años. Muchísimo. Tanto, que se puede pasar del blanco al azulgrana como si tal cosa. Memphis Depay (Moordrecht, Países Bajos, 13 de febrero de 1994) aseguraba en 2017 que se veía jugando en el Real Madrid, que ese era su gran objetivo. Y lo hizo cuando sumaba su segunda temporada en el Olympique de Lyon, club al que llegó en el mercado de invierno de la campaña 2016-17 y en el que terminó por reencontrarse con su mejor versión tras un paso para olvidar por las filas del Manchester United. Cómo no, ya entonces dejaba una puerta entreabierta para el conjunto barcelonista, pero contemplaba su futuro sobre todo en blanco. Casi, como la tradicional equipación del equipo francés: mayoritariamente blanca con una estrecha banda azulgrana.
Desde este sábado mismo, el delantero holandés forma parte ya del Barça. Ronald Koeman por fin tendrá a su disposición a ese delantero al que tanto echó de menos la temporada pasada. El propio entrenador holandés, cuando la campaña tocaba a su fin, dejó caer que el equipo había marcado muchos goles, pero no tantos como le habría gustado. Leo Messi, cómo no, se encargó de llevar sobre sus hombros una grandísima parte de ese peso mientras Luis Suárez, a quien le enseñó la puerta de salida, se convertía en uno de los grandes argumentos del Atlético para llevarse la Liga. Ni Ousmane Dembélé ni Antoine Griezmann, fichados a golpe de talonario, fueron capaces de aportar un plus ofensivo que llegó a echarse muchísimo de menos en demasiadas ocasiones. Y que, a la postre, le costaría al equipo quedarse con la miel en los labios cuando parecía que, casi contra pronóstico, el trofeo de la regularidad podía caer en sus manos.
En el Olympique de Lyon, Memphis, quien prefiere llevar en su camiseta sólo su nombre de pila, por su prácticamente nula relación con su padre, a pesar de que la UEFA insista en presentarlo como Depay en sus datos oficiales, el delantero ha firmado unos números más que interesantes: 76 goles y 55 asistencias en 178 partidos. Similares a los rubricados en el PSV, conjunto en el que culminó una formación como futbolista iniciada en el Sparta de Rotterdam y con el que firmó 50 goles y 29 asistencias en 124 encuentros.
En el Manchester United, en cambio, su estela había caído en picado: siete goles y seis asistencias en 50 partidos. Louis van Gaal, quien fue su gran valedor para que debutara en la selección oranje, le puso la cruz, a pesar de que el club pagó 35 millones de euros por su traspaso. Curiosamente, no sería hasta varios meses después de la marcha del ex entrenador del Barça, destituido en mayo de 2016 por los Red Devils, cuando se cerraría su llegada al Lyon, en este caso por 20 millones de euros.
Dos temporadas
Ahora, el Barça se ha hecho con sus servicios a coste cero. El futbolista se negó a ampliar su compromiso con el equipo francés y firmará un contrato por dos temporadas con el club barcelonista, que expirará inicialmente el 30 de junio de 2023. Al fin se ha hecho realidad lo que era poco menos que un secreto a voces. «Todo el mundo sabe que llevo un tiempo vinculado al Barça, que quiero jugar para Ronald Koeman y que hay conversaciones. Creo que pronto tendremos noticias en este sentido», adelantó justo el pasado miércoles. Al técnico, desde luego, le habría encantado poder tenerlo bajo sus órdenes en su primera temporada al frente del equipo azulgrana. ¿Será su compatriota ese plus en tareas ofensivas que tanto añoró en algunos momentos? Para descubrir la respuesta, habrá que esperar a que el balón vuelva a rodar sobre el césped del Camp Nou.
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