- Una espiral muy peligrosa Los datos sobre las lesiones que explican una involución
- La cláusula ¿Qué quiere ser Vinicius?
- FC Barcelona Una segunda oportunidad para Iñaki Peña
Su ligamento cruzado de la rodilla derecha se quebró como, de algún modo, había advertido el propio Rodri, víctima involuntaria de una profecía autocumplida. En apenas unos días, el mediocentro del Manchester City pasó de cabecilla de la revuelta a víctima de una lesión que le apartará durante el resto de la temporada. Otro ejemplo de la preocupante deriva del fútbol profesional, donde, día a día, aumenta el descontento ante la saturación del calendario y el incremento de las lesiones.

Tres o cuatro días "como mínimo" entre partidos
«Cuando nuestro colectivo siente que no se le escucha, plantea todo tipo de medidas y la huelga puede ser una de ellas. Aún no hemos llegado a un punto concreto, pero esto ha de ser una fuerte llamada de atención a las autoridades», asegura a este diario Maheta Molango, director ejecutivo de la Asociación de Futbolistas Profesionales de Inglaterra (PFA). Un hartazgo que también ha alcanzado a los jugadores de la Liga, según explica a EL MUNDO David Aganzo, presidente de la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE). «No se trata de que Rodri se haya levantado un día enfadado, sino de que los futbolistas ya no pueden más. Han intentado todo lo posible para poder competir. En nuestra industria debemos encontrar un equilibrio entre deporte y dinero y no todo vale para conseguir el dinero».
El descontento, que viene de lejos, empezó a tomar forma el pasado junio, cuando FIFPro, la única organización mundial que representa a los jugadores, interpuso una demanda contra la FIFA. En ese escrito se impugnaba la legalidad de establecer unilateralmente el calendario y, en particular, la decisión de crear y programar el Mundial de Clubes. Este nuevo torneo, con 32 equipos en liza, se celebrará entre el 15 de junio y el 13 de julio de 2025. Justo después de la fase final de la Nations League (4-10 de junio) y la final de la Champions League (31 de mayo).
«Otra perspectiva»
Siendo grave la situación para quienes disputen este agotador triplete, el panorama tampoco se presenta nada halagüeño para los modestos. «Estamos detectando una unidad de acción entre nuestros asociados», revela Molango, antes de trasladar el foco hacia Francia. «Lo ocurrido allí nos ha ofrecido otra perspectiva. Hace un par de años, las cadenas de televisión tuvieron que elegir y Canal Plus optó por la Champions en detrimento de la Ligue 1. Por tanto, los ingresos, los sueldos y la actividad de sus clubes pequeños van a reducirse sin remedio».
Asimismo, en Inglaterra, la expansión de torneos internacionales ya afecta de forma muy directa a la FA Cup, abocada a eliminar sus tradicionales partidos de desempate. Simplemente no caben. «Los clubes modestos han entendido que este debate no sólo sirve para defender a los más poderosos, sino que también les toca a ellos muy directamente», añade el CEO de la PFA. Las peticiones de la FIFA de reducir el número de competidores de 20 a 18, como ya hizo la propia Ligue 1, tampoco convencen a Molango. «En ese escenario no va a sufrir el Manchester City o el Arsenal, sino el Southampton o el Nottingham Forest».
Por tanto, los ecos de la rebelión siguen extendiéndose por Europa. Y alcanzan a LaLiga, donde su presidente, Javier Tebas, admitió ayer que ya maneja la huelga como una opción «real» por las «conversaciones» que viene manteniendo. Eso sí, la buena sintonía entre su patronal y la AFE a propósito de lo que él considera la «muerte económica» de los torneos nacionales, se rompe por completo al abordar un hipotético ajuste de salarios para los protagonistas.
«Siempre que hablamos con ellos termina aflorando el tema del dinero y eso es algo que no permito. Los compañeros del Real Madrid juegan más competiciones porque se han proclamado campeones de Europa, pero no ganan más por ello. Cuentan con un premio por cumplir un objetivo, pero sus contratos no varían en absoluto», detalla Aganzo, completando su argumentación con otro ejemplo. «El Rayo Vallecano puede ganar la Copa del Rey o caer eliminado en la primera ronda. En el primer caso, su plantilla disputaría ocho partidos y en el segundo, sólo uno. Pero todos los contratos de su plantilla seguirían siendo los mismos». EL MUNDO quiso confrontar ayer esta versión con LaLiga, que declinó el ofrecimiento.
«Hemos intentado ser muy críticos con UEFA y FIFA, ya que nos sorprende mucho que la responsabilidad de UEFA pase desapercibida», completa Aganzo, en referencia al flamante formato de la Champions, que añade cuatro nuevos participantes y seis partidos más. Según el Informe de Seguimiento de la Carga de Trabajo de los Futbolistas, elaborado por FIFPro, Takumi Minamino jugó con el Mónaco menos de 24 horas después de caer con Japón en los cuartos de final de la Copa de Asia. Asimismo, Cristian Romero, defensa del Tottenham, completó durante la pasada campaña 162.975 kilómetros en avión, una distancia que equivale a cuatro vueltas completas al globo terráqueo.
«Se trata de entender que es un problema que no sólo afecta a 100 o 200 futbolistas»
«Ahora mismo no podemos descartar ninguna opción, aunque si estuviese en la piel de quienes organizan las competiciones me plantearía cuál es el efecto a nivel comercial, tanto en los patrocinadores como en los aficionados», reitera Molango. «Ya nos estamos dando cuenta de que una saturación de partidos repercute también tanto en la calidad del juego como en el interés de los aficionados». Y para refrendar esta hipótesis menciona el caso de la última finalista de la Eurocopa. «El rendimiento de algunos futbolistas, con 130 o 140 partidos en las piernas a lo largo de dos años, no alcanzó el nivel esperado».
El éxito de la huelga, lógicamente, sólo podrá concretarse si los futbolistas de la Premier, LaLiga, Bundesliga, Serie A y Ligue 1 van de la mano. Y si dicho parón logra afectar a la Champions o los partidos de selecciones. «No sólo se trata de esas cinco ligas, sino de entender que es un problema que no sólo afecta a 100 o 200 futbolistas. A los compañeros de un equipo como el Leganés, recién ascendido, o un Getafe, que ahora no disputa competición europea, ahora no les toca directamente, pero quizá a un futbolista del Getafe que la próxima temporada juegue en el Atlético de Madrid sí le pueda afectar», relata Aganzo, para quien la solidaridad entre quienes vienen sufriendo los rigores del calendario es «máxima».
«a veces, menos es más»
¿Qué soluciones, pues, se plantean a corto plazo? Muchos analistas coinciden en mirar hacia el deporte estadounidense, que desde hace años ha abierto la mano para ampliar sus plantillas y así facilitar las rotaciones y el descanso. De hecho, ninguna competición en todo el planeta cuenta con tantos partidos como la MLB, aunque para ello, el béisbol comprima al máximo su agenda, con cinco meses de vacaciones incluidos.
Por otra parte, en la NBA ya se asume como parte del paisaje que sus estrellas compitan a un ritmo muy bajo durante la mayor parte de la regular season. Un proceso originado en respuesta a Gregg Popovich, el legendario entrenador de los Spurs, quien durante las primeras semanas de la temporada 2012-13 empezó a dar descanso a sus estrellas para evitar lesiones. Meses más tarde, el comisionado David Stern encargó unos informes médicos que demostraban que la incidencia de las lesiones no se vinculaba al número de partidos, sino a la intensidad del juego.
«Si compro una entrada para un concierto de Alejandro Sanz quiero verle a él, no a un telonero»
«En Estados Unidos han entendido mejor el valor de la escasez porque, a veces, menos es más», admite Molango. «El ejemplo de la NFL es muy interesante, dado que juegan 17 partidos y obtienen 10.000 millones anuales de TV, mientras en la Premier, la liga de fútbol más valiosa, logra 4.000 millones en 38 jornadas».
No obstante, para el sindicato británico, el argumento de las rotaciones cuenta con «muchas carencias». «Si compro una entrada para un concierto de Alejandro Sanz quiero verle a él, no a un telonero. En un mundo donde los niños ya siguen más a futbolistas concretos que a los clubes, este argumento cae por su propio peso. Hay muy pocos técnicos que se puedan permitir las rotaciones, porque cuatro derrotas significan su despido. Las rotaciones han de basarse en necesidades deportivas, pero no se pueden forzar, porque supondrían un detrimento para el espectáculo», concluye Molango.