Justo en un momento en el que en Occidente hay una tendencia generalizada a distanciarse de China -no solo por imperativos estratégicos, también, para evitar irritar a Donald Trump- Reino Unido está haciendo exactamente lo contrario. Hace un mes, el jefe del Gobierno británico, Keir Starmer, se convirtió en el primer inquilino de Downing Street en reunirse con el presidente chino, Xi Jinping, en nada menos que siete años. Y el mes que viene la ministra de Finanzas británica, Rachel Reeves, se va a Pekín en busca de acuerdos para reforzar los lazos económicos y, en especial, la cooperación entre las Bolsas de Londres y Shanghái. La política británica es consecuencia del Brexit: Reino Unido necesita inversiones y, fuera de la UE, no le queda más remedio que ir a buscarlas a donde haga falta. Por de pronto, el equipo de Donald Trump ha mostrado su preocupación ante las iniciativas de Londres, según Bloomberg.
Los africanos prefieren a Trump porque no mezcla economía e ideología
Joe Biden ha pasado cuatro años tratando de que EEUU recupere el terreno perdido a manos de China en África, hasta el punto de que su último viaje como presidente ha sido a Angola. Sin embargo, la mayoría de los países africanos están contando los días que faltan para que Trump vuelva a la Casa Blanca. Hay varias razones, pero una de las principales es que sienten que Biden ha impuesto condiciones woke a las relaciones económicas. En otras palabras: ha vinculado cuestiones como derechos LGTBQ+ o de igualdad de género a las políticas comerciales y de inversión, lo que ha sentado como un tiro a algunos de los aliados más sólidos de EEUU en el continente, como Uganda. Esta semana, el Supremo de Ghana -otro aliado de Occidente- desestimó dos recursos contra la durísima ley que criminaliza la homosexualidad en ese país, a pesar de que a EEUU no le ha gustado nada. Con Trump, esos problemas no sucederán.
Australia va a las urnas en 2025 para decidir entre nucleares o renovables
En 2024, el 45% de la población mundial ha elegido a su jefe de Estado o de Gobierno. Pero en 2025 también va a haber comicios. Por ejemplo, en Australia, donde es probable que se celebren en mayo. Allí, gran parte del debate preelectoral gira en torno a la transición energética, en unos términos que, tal vez, acaben siendo los que usemos en Europa en unos años: ¿renovables o nuclear? Con los grandes partidos decididos a dejar la energía fósil -pese a que Australia es el quinto productor mundial de carbón-, los conservadores dicen que, si se construyen nucleares, el objetivo de emisiones cero en 2050 se alcanzará a un coste inferior en un 44% al de la construcción de la red de renovables que los laboristas propugnan. Estos replican que los cálculos tories son pura fantasía, ya que construir una nuclear lleva en promedio, según la consultora Oxford Economics, 15 años, con un coste un 120% superior al presupuestado.
Trump hace que el semestre universitario de primavera empiece antes
Si está estudiando en EEUU, probablemente ya sepa que estas vacaciones de Navidad serán más cortas de lo habitual debido a la victoria electoral de Donald Trump. La razón es que las universidades del país están pidiendo a sus estudiantes extranjeros que regresen de vacaciones antes el 20 de enero, que es cuando Trump asume la presidencia. Dado que al futuro presidente no le gustan ni los inmigrantes (salvo para casarse con ellas y luego engañarlas con estadounidenses) ni las universidades, a las que acusa de inculcar el marxismo entre los jóvenes (pese a que él y su vicepresidente estudiaron en dos de las más prestigiosas), no es descartable que el mismo día 20 emita una Orden Ejecutiva prohibiendo la entrada en el país de personas de ciertas nacionalidades, como ya hizo en 2017. En esa fecha aún hay centros que no han comenzado las clases, así que mejor no jugar con fuego.
La IA complicará la vida de los gobiernos, también por la seguridad energética
El año que empieza el miércoles puede ser decisivo para la Inteligencia Artificial no tanto por los avances tecnológicos, sino porque los que han puesto dinero en esa tecnología tal vez empiecen a decir a las empresas que ya está bien de quemar dinero y que hay que empezar a mostrar algún retorno a esas inversiones. Lo cierto es que la IA es carísima, en parte debido a sus necesidades energéticas, hasta el punto de que Microsoft, Amazon, y Alphabet planean tener en solo seis años centrales nucleares trabajando exclusivamente para satisfacer las necesidades de sus servidores de IA. Eso plantea un problema extra de seguridad para el Gobierno de EEUU, que combinará los riesgos de la IA, la red eléctrica y la energía nuclear, lo que no es poco. En Europa no tenemos ese problema porque aquí hemos subcontratado la IA a EEUU y, si no nos gusta cómo se porta Washington, a China. ¿Qué podría salir mal en esa no-estrategia?
Las regiones rurales de Europa empiezan a querer repoblarse con inmigrantes
Curiosa encrucijada demográfica y mental la de Europa. Por un lado, sus aborígenes no se reproducen. Por otro, a muchos de ellos no les gusta que vengan otros de ciertos países. Así que están tratando de atraer inmigrantes, pero de los que les gustan. Algunas iniciativas son a nivel nacional y otras, regionales y locales. El pueblo de Ollolai, en Cerdeña, ha lanzado un programa para que los estadounidenses que no quieran vivir en su país con Trump en la Casa Blanca puedan comprar viviendas por un euro. Irlanda ofrece 84.000 euros a quien quiera rehabilitar una casa en sus islas occidentales. Extremadura ofrece desde agosto 15.000 euros a los nómadas digitales que se trasladen a alguna aldea para residir en ella dos años. Esos esfuerzos son muy pobres dada la magnitud del reto de demográfico. Entretanto, en EEUU, Trump quiere agravar el problema echando a todos los inmigrantes indocumentados.