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El Gobierno cuela un destope fiscal millonario de las deducciones a Netflix, HBO o Amazon con el impuesto a banca y eléctricas

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PSOE y Podemos destopan los 10 millones de incentivo por temporada (ahora serán por capítulo) para atraer producción audiovisual internacional.

Miquel Iceta, María Ferreras (Netflix) y productores españoles.
Miquel Iceta, María Ferreras (Netflix) y productores españoles.

Corrección del Gobierno al Ministerio de Hacienda. Deducciones a gigantes audiovisuales extranjeros como Netflix incluidas sigilosamente en la ruidosa proposición de ley para crear un impuesto a la banca y las energéticas. Revuelo en el sector audiovisual a costa de unos incentivos que igual que vienen se van... y vuelven a aparecer. El plan fiscal español para atraer inversores a la industria del cine y la televisión, la concreción del Spain Audiovisual Hub según los términos del presidente Pedro Sánchez, se decide estos días y ya plantea enormes incentivos para los nuevos amos del streaming, desde HBO Max hasta Disney+, pasando por Amazon Prime Video, Apple TV+ y por supuesto el mencionado líder del sector, Netflix.

Los topes a la deducción, que se cifraban en 10 millones de euros por temporada de una serie extranjera producida, se mantienen en esa misma cantidad, pero "la deducción se determinará por episodio" a partir del 1 de enero de 2023, tal y como determina una enmienda de los grupos parlamentarios de PSOE y Unidas Podemos, socios en este Gobierno de coalición. Esta modificación lista para su votación en Congreso consta en la Proposición de Ley para establecer un nuevo impuesto a banca y eléctricas. Es decir, en la nueva (y sonada) norma para gravar el negocio de sociedades financieras y energéticas, se ha colado una modificación de la inversión audiovisual en el marco de la Ley del Impuesto de Sociedades, y además en la línea contraria, la de las deducciones.

Tras la estela de Juego de tronos, que ha rodado por ejemplo en Sevilla y Cáceres, hay multitud de ejemplos de rodajes extranjeros desarrollados en España, mismamente el de la precuela de esa popular ficción de HBO Max: La casa del dragón. Netflix, que esta semana ha inaugurado la ampliación de sus platós en Madrid (los más grandes de la plataforma en la UE), sólo en 2022 produce más de 30 títulos en este país.

Esta medida se quiere vigente antes de final de año y debería incrementar el ritmo de llegada de las grabaciones extranjeras, precisamente cuando otras opciones fiscalmente laxas que van de Bulgaria a Hungría han perdido atractivo por la proximidad a la guerra de Rusia en Ucrania. Las deducciones españolas continúan marcadas en el 30% para el primer millón de euros invertido y el 25% a partir de ese primer millón. Sin embargo, una producción de 40 millones y una de cualquier presupuesto superior recababan hasta ahora, en todo caso, en torno a 10 millones de deducción (poco más del 25%); con las modificaciones, una temporada de una serie de por ejemplo 80 millones duplicaría ese incentivo hasta los 20 millones, frente al tope previo de los 10 millones por temporada. "Esto nos va a hacer más competitivos en las grandes producciones", sintetizan varios de los especialistas del sector consultados por EL MUNDO, que apuntan que esto regirá tanto para obras españolas como extranjeras y se materializará a través de las sociedades que presten el servicio desde España, si bien en la práctica las superproducciones de estas magnitudes económicas vienen de fuera.

En las películas, anteriormente también limitadas a los 10 millones de deducción, se duplicará exactamente el incentivo, con un nuevo tope de 20 millones de euros. En liza y aún por decidir hay otros factores relevantes como el destope de la deducción por contratación de personal creativo (por ejemplo un director o un actor), que hasta la fecha tiene un máximo de 100.000 euros por profesional.

"Esto debe ser un proyecto país por las oportunidades económicas que genera, así que debería tratarse y apoyarse por los dos grandes partidos. Necesitamos empleo y riqueza en el mercado interior. Esta enmienda sería buena para los estudios internacionales, pero también para los productores españoles. Eso sí, hace falta seguridad jurídica, algo que demandan tanto esos estudios extranjeros como los potenciales inversores autóctonos", afirma José María Méndez, socio responsable del área de Propiedad Intelectual y Tecnologías de la Información y Comunicaciones de Baker McKenzie, preguntado al respecto por este diario.

Choque con Hacienda

Éste es tan sólo uno de los vuelcos que están al caer y que han hecho entrar en colisión los departamentos de la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, y la ministra de Hacienda, María Jesús Montero. Una resolución de la Dirección General de Tributos, dependiente del departamento liderado por Montero, había generado estos meses una gran incertidumbre en la industria, al limitar temporalmente las deducciones de los inversores procedentes de otros negocios en obras audiovisuales españolas.

Tributos había acotado el incentivo a las inversiones con una reducción de su marco temporal, con lo que había causado alarma entre cadenas y productoras, que daban por hecho que la deducción se disfrutaría sin importar la fase de la producción en que se realizara. Finalmente, la interpretación del sector imperará tras doblar el brazo a Tributos con una modificación en el trámite parlamentario: la deducción finalmente se podrá aplicar cuando las cantidades "se aporten en cualquier fase de la producción", expone la disposición igualmente introducida por PSOE y Unidas Podemos.

"No cabe ninguna duda de que en este tema hay alguna fricción entre la vicepresidenta económica Nadia Calviño y la ministra de Hacienda María Jesús Montero", exponen fuentes de la industria: "El presidente ha trasladado a Calviño que esto es una prioridad, pero Hacienda vive de recaudar impuestos que sostengan sus Presupuestos, y lucha por meter requisitos que se salen del supuesto plan del Gobierno", añaden estas mismas fuentes ajenas al Ejecutivo. "Los técnicos de Tributos no consideran estratégico el sector audiovisual, a diferencia del Gobierno", añaden otras. Cabe recordar que el grueso de los impuestos pagados por estas tecnológicas no van a las arcas españolas, sino a las de Irlanda (Apple), Luxemburgo (Amazon), Suecia (HBO Max) o Países Bajos (Netflix).

La interpretación que había realizado Tributos no parece encajar con la postura que en principio defiende el Gobierno. El mes pasado, Calviño recalcó desde EEUU que iba a aprovechar su desplazamiento al otro lado del Atlántico para atraer inversores "del área de la producción audiovisual", tal y como subrayó en una entrevista con la CNN: "Voy a ver a muchos grandes productores en Nueva York precisamente para ver cómo apoyar sus inversiones en España". Fuentes del sector consultadas por EL MUNDO recuerdan que el Ejecutivo no hace sino responder a las peticiones explicitadas por los productores norteamericanos en una visita llevada a cabo el pasado mes de mayo por alrededor de 40 representantes de la industria audiovisual de EEUU, a quienes se mostraron localizaciones en Madrid, Sevilla, Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife, entre otros puntos del país. En la capital, esa delegación se reunió con Pedro Sánchez, Calviño y también con la ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto. De hecho, la Reina Letizia encabezó una sesión informativa con los potenciales inversores norteamericanos. Por lo visto, la Casa Real también está a favor de Juego de tronos.