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El periodo de "reflexión" que abrió el presidente del Gobierno para decidir si continuaba o no como presidente del Gobierno sumió al país, al Ejecutivo y a su partido en una parálisis y una situación inédita. Tras su giro final y su decisión de seguir en La Moncloa, prometió que habría un "punto y aparte". Quería referirse con ello a hacer de causa personal una "causa nacional" en la que todo el país reflexione sobre el "fango", consideraba el presidente, que inunda la vida pública y política. Para ello, plantea la necesidad de una "limpieza" y "liderar", dicen en su equipo y él mismo, una propuesta de "regeneración". Pero el Gobierno no hará públicas sus ideas hasta que acabe el ciclo electoral actual de comicios catalanes y europeos. Esto es, mínimo hasta junio, según exponen fuentes del Gobierno.
"Es un trabajo que nos llama a todos a un ejercicio de reflexión a medio y largo plazo", ha expuesto Pilar Alegría, portavoz del Gobierno, tras la reunión del Consejo de Ministros. "Claro que el Gobierno trasladará y hará aportaciones en pro de esa mejora de la regeneración democrática del país, pero es importante señalar que es un debate serio y complejo que requiere de templanza y serenidad". En La Moncloa lo tienen claro: "Hay que terminar este ciclo electoral para poder hacer un debate sereno".
En el equipo de Sánchez defienden el hecho de que el presidente del Gobierno, en su comparecencia sin preguntas para anunciar su decisión de seguir, no planteara medida alguna. Y que tampoco lo haya hecho en las entrevistas que ha realizado en los últimos días. Defienden que su planteamiento es invitar a una "reflexión colectiva" de la sociedad, y que si se hubiera presentado con una hoja de ruta se le habría criticado por imponer la línea de actuación. Y que eso habría asentado la idea de que su "reflexión" obedecía a una estrategia política, como cree la oposición y una parte de la sociedad, y uno a una situación personal, como defiende su núcleo.
Ese plan de regeneración, que tiene en el ámbito judicial y en el de los medios de comunicación sus dos grandes patas, aún deberá esperar. En La Moncloa quieren aguantar a que se celebren las elecciones catalanas y las europeas para, entonces, abordar este asunto e ir proponiendo medidas. Algunas migas se dejan en el camino. En el Gobierno no descartan revisar o reformar la ley de publicidad institucional como medida para frenar los "bulos", haciendo hincapié también en las legislaciones autonómicas en este sentido, para forzar un ejercicio de "transparencia", dicen. Ver qué medios se financian y si se cumplen los requisitos exigidos.
En el ámbito de la Justicia, el foco está puesto en la renovación del Poder Judicial. Aunque en el Gobierno desean que la Comisión Europea pudiera pronunciarse antes de las elecciones europeas del 9 de junio, en el sentido de si se debe reformar el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y luego reformarlo, como quiere el Ejecutivo, o hacerlo todo a la vez, como quiere el PP, van asumiendo que un posible acuerdo tampoco sería posible hasta después de los comicios. Y no hay mucha esperanza, a día de hoy, en lograrlo. De ahí que ya se deslice que si no hay pacto el Parlamento deberá tomar una decisión. Con ello se refieren a que serían los grupos parlamentarios, por ejemplo PSOE y Sumar, los que sustentan al Gobierno, los que pudieran registrar una iniciativa para cambiar las mayorías necesarias para renovar el CGPJ. Actualmente se necesitan 210 votos, por lo que se hace imprescindible un pacto con el PP. La opción sería fijar una mayoría absoluta, que el PSOE podría lograr con sus socios.
"Se va hacer esa reforma...", se le preguntó a Sánchez recientemente en una entrevista en El País. "Tiene que hacerse", fue su contestación, dando por hecho que su plan B pasa por cambiar esas mayorías necesarias para prescindir de la participación del PP. El PSOE ya intentó con Unidas Podemos alterar estas mayorías presentando una iniciativa en el Congreso que metió en la nevera ante los recelos que ésta despertó en la Comisión Europea. La dejó aparcada. Ahora confían en que la imposibilidad de un pacto con el PP permita una visión más flexible de Bruselas para abordar caminos para la renovación.