ESPAÑA
Presupuestos

El Gobierno retrasa la votación de la senda de estabilidad ante la falta de apoyos para aprobarla

El Consejo de Ministros retira de la tramitación parlamentaria los objetivos de estabilidad presupuestaria, que iba a votarse este jueves

El Gobierno retrasa la votación de la senda de estabilidad ante la falta de apoyos para aprobarlaEUROPA PRESS (Foto)
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Las sensaciones no eran buenas. Y la reunión que se produjo este fin de semana en Suiza entre el PSOE y Junts constató los nubarrones. La predisposición de Carles Puigdemont de volver a tumbar este jueves la senda de estabilidad, la primera piedra para los Presupuestos, como ya hizo en julio, ha llevado al Gobierno a tomar la decisión de retrasar la propuesta que se votaba este jueves en el Congreso y evitar así otra derrota parlamentaria. El Gobierno necesita todos los votos en todas las votaciones, incluidos los siete de Junts. Y se asomaba de nuevo al precipicio de un duro revés.

El Consejo de Ministros, según detallan fuentes de Hacienda a EL MUNDO, ha acordado retirar de la tramitación parlamentaria los objetivos de estabilidad presupuestaria. Según desgranan estas fuentes gubernamentales, el objetivo de esta decisión "es dar más tiempo a la negociación ofreciendo una nueva oportunidad al diálogo".

Desde hace días, Junts viene advirtiendo al Gobierno que su posición pasaba por votar en contra de esta senda de estabilidad, porque habían exigido a Hacienda que no volviera a traer el documento que ya tumbaron en julio, sino que negociaran con ellos una nueva senda que permitiera a Cataluña más gasto y una promesa de mayor ejecución presupuestaria para esta comunidad.

En la reunión celebrada en Suiza, que fue una de la más tensas de cuantas han celebrado ambas partes, como informó este diario, los socialistas demandaron a los independentistas apoyo a la senda de estabilidad y los Presupuestos, pero la delegación encabezada por Puigdemont dio un portazo a estas aspiraciones: "Ni siquiera es momento de hablar de este tema ahora". A este mensaje sumaron su malestar por los "incumplimientos" que reprochan al Ejecutivo.

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Entre esos "incumplimientos" está el hecho de que el catalán aún no sea lengua oficial en Europa o que no se haya avanzado en el pacto para ceder a Cataluña el traspaso integral de las competencias de inmigración.

Además, Junts exigía negociar esta senda de estabilidad para que se dotara de una décima más de déficit a las comunidades autónomas, de tal manera que estas tuvieran más capacidad y más recursos económicos. Cuestiones para las que ahora se gana margen para negociar, porque son sobre las que insiste Junts, que tras el pacto del PSOE con ERC para el cupo catalán necesita réditos políticos a corto plazo.

Ante este panorama incierto, conscientes de que la posibilidad de otra bofetada parlamentaria era real, desde el Gobierno se emprendió una campaña para trasladar el mensaje de que no pasa nada por prorrogar, otra vez, los Presupuestos de 2023, pese a que lo que se decía -y se sigue diciendo- es que el propósito es presentarlos -eso sí, sin dar ya fecha- y poner el foco y la presión en el PP, en una estrategia para evitar confrontar públicamente con Junts. Si los populares votasen a favor, algo inimaginable, la senda de estabilidad sí se aprobaría.

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"El Gobierno de España no se resigna a que la irresponsabilidad del PP genere un grave perjuicio para Comunidades Autónomas y ayuntamientos, que perderían casi 12.000 millones de margen presupuestario si no se aprueba una nueva senda", exponen fuentes gubernamentales.

"Es importante recordar que el Gobierno ha presentado una senda avalada por las CCAA en el Consejo de Política Fiscal, que flexibiliza los objetivos de déficit para las CCAA y los Ayuntamientos en 2025 y 2026. Ese mayor margen lo asumiría la Administración Central, que sería quien haría el mayor esfuerzo de reducción del déficit. Es decir, la senda del Gobierno ofrece a las CCAA y los ayuntamientos una mayor capacidad de gasto", explica fuentes de Hacienda.

Sin fecha para la nueva votación

El Gobierno no fija un horizonte temporal para una nueva votación. "El Gobierno quiere agotar todas las posibilidades para alcanzar un pacto que sería beneficioso para todas las Comunidades Autónomas y los ayuntamientos", se limitan a exponer desde el Ejecutivo. En La Moncloa sí tienen señalado en el calendario el último fin de semana de octubre, cuando se celebra el congreso de Junts. "A ver si después de su congreso entran en razón", señalan fuentes gubernamentales.

Como ha informado este diario, en el seno del PSOE ya se admitía es que en el próximo mes, hasta que se decida quién manda en el futuro en Junts, "tenemos que tomarnos las cosas con calma hasta que ellos se aclaren". Es decir, que no se apuesta por mucha carga legislativa, el menos proveniente del sector del Gobierno, hasta que no sepan cuál es el panorama -aquí se encuadra retrasar la senda de estabilidad-: "Si triunfa una opción posibilista que se acerque a lo que fue Convergencia, que se opongan a cosas pero se pueda negociar, o seguimos con Puigdemont y Míriam Nogueras y no se pueda contar con ellos".

"La retirada de la tramitación es un ejercicio de responsabilidad de un Gobierno que mira por el interés general para alcanzar un acuerdo beneficioso para la defensa del Estado de Bienestar", explican desde el Gobierno.