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La preocupación crece. Los movimientos penitenciarios, permisos, salidas, terceros grados de los presos de la organización terrorista ETA aumentan en las últimas semanas. Eso no sorprende. Los especialistas antiterroristas lo daban por hecho. Pero lo que preocupa es que desde el Ejecutivo vasco se trata de cribar, silenciar, ocultar la información a los servicios antiterroristas. Y así ha sucedido con uno de los últimos movimientos. El Ejecutivo nacionalista permitió la salida de prisión en varias ocasiones del autor material del asesinato del jefe de la Policía Municipal de Andoain Joseba Pagazaurtundúa.
En Navidades, la consejería de Justicia dio luz verde a la salida de Gurutz Aguirresarobe. No notificó nada a la seguridad del Estado de manera preventiva, pese a la necesidad de blindar a las víctimas del terrorismo, para evitar que el asesino esté cerca de la familia de sus asesinados.
La Guardia Civil recibía de forma más o menos constante notificación de las salidas de prisión de los terroristas. Pero en el caso de Aguirresarobe, se rompió la comunicación y, según explican fuentes cercanas a la dinámica penitenciaria vasca, no fue la única ruptura. Entre los especialistas de la seguridad del Estado alertan de un posible «cribado» de la información que Vitoria hace extensiva al Estado y una «ocultación» de las salidas, en este caso vinculadas al periodo navideño como primer paso. Detectan que en breve se puede producir un aluvión de excarcelaciones de presos vía terceros grados o artículos gatera del Código Penal.
La Audiencia Nacional le condenó a 32 años de prisión a Gurutz Aguirresarobe Pagola como autor material del crimen, perpetrado en febrero de 2003. Fue condenado en 2011. La instrucción del sumario la llevó a cabo el actual ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, durante su etapa judicial. El ministro fue el que se encargó de acercar, junto al resto de presos de ETA, al asesino de Pagazaurtundúa a San Sebastián -como al resto de los condenados de la trama terrorista-, antes de que su Gobierno cediera las competencias penitenciarias a la administración autonómica vasca. La resolución fija además una indemnización de 400.000 euros para Estíbaliz Garmendia, viuda del agente asesinado, y de 200.000 euros para cada uno de los dos hijos de Pagazaurtundúa. Además, prohíbe al inculpado aproximarse a ellos a menos de 50 kilómetros y residir en San Sebastián, donde viven los perjudicados, durante 10 años.
Fue la Guardia Civil la que reclamó datos oficiales de ese primer permiso al Gobierno vasco para gestionar sus actuaciones sobre ETA, su entorno. Porque los efectivos del Instituto Armado mantienen activas sus informaciones sobre el entorno de ETA, sobre los presos, sobre los huidos...
Y a estos efectivos les sorprendió este ocultamiento porque cuando les informan de las salidas se busca también evitar la cercanía de los condenados con familiares de las víctimas de sus actuaciones. El Gobierno vasco sí informó de que había salido y que tuvo un permiso de un día, en periodo navideño, pero a posteriori de que el etarra hubiera abandonado temporalmente la cárcel.
Pero, durante estos días, además, el asesino de Pagaza disfrutó de una segunda salida de dos días, que tampoco fue notificada a los encargados de seguir la pista de los restos de ETA. En ambos casos, el silencio administrativo vasco pudo suponer una vulneración de los derechos de protección de las víctimas del terrorismo, explican estas mismas fuentes.
Estos movimientos se producen mientras en el seno de los más radicales presos de ETA, liderados por Javier García Gaztelu, 'Txapote', se hace público escritos en los que de ETA liderado por Txapote: «La lucha tendrá que continuar», «toca inventar un nuevo movimiento de liberación». En un escrito muy duro contra la actual estrategia política, se desmarca de las actuaciones de la izquierda abertzale y advierte: «Somos una brasa roja no apagada».
Aunque no hay datos de una posible reactivación de la violencia, los expertos antiterroristas lo tienen claro: «Nuestra obligación es estar preparados ante cualquier escenario».