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Pedro Sánchez ha admitido por primera vez que "probablemente no" llevará al Congreso el debate sobre el aumento del gasto militar. Así ha respondido el presidente del Gobierno a la pregunta directa del portavoz de BNG, Néstor Rego, que es el primero que ha atribuido directamente al jefe del Ejecutivo central algo que el resto de protagonistas de la ronda de conversaciones celebrada este jueves en el Palacio de la Moncloa habían dejado caer como sensaciones.
Al salir de su su cita con Sánchez, el portavoz parlamentario de ERC, Gabriel Rufián, había transmitido a los periodistas que está convencido de que su intención es no llevar a la Cámara Baja los aumentos de presupuesto en Defensa, algo que el republicano considera imprescindible. "Con nosotros que no cuenten para gastar más, a no ser que se explique muy despacito y muy bien el porqué y, sobre todo, la vía", que en opinión de ERC es "gastar mejor".
Rufián se ha quejado también de haber recibido "poca información" en su conversación con el presidente, a quien ha preguntado, sin obtener respuesta, el por qué de la cifra de 800.000 millones propuesta por la Comisión Europea. Sánchez sí le ha asegurado su intención de elevar el gasto hasta el 2% del PIB paulatinamente, pero no le ha precisado ni cifras ni ritmo del incremento. El republicano ha mostrado ante el presidente su recelo ante la idea de "gastar más para no depender de EEUU" si la compra del nuevo armamento se le va a realizar a la industria de este país. "Lo que no se entiende es que al final acabes comprando los cazas a Trump y los satélites a Musk", ha afirmado.
No obstante, el portavoz de la formación independentista en el Congreso admite que "la guerra está aquí" y eso implica "ser responsable e ir más allá de la pancarta" y, en ese sentido, insiste en que la solución podría pasar por "no gastar más sino un poquito mejor: quizá debería haber un solo ejército y no 27 y sobre todo más coordinación". Él asegura estar "dispuesto a escuchar". "Nosotros no estamos interesados en la guerra, pero la guerra está interesada en nosotros", ha sentenciado.
Mucho más parca, la portavoz de Junts,Míriam Nogueras, ha calificado la reunión con Sánchez de "informativa" y ha mostrado su deseo de acabar teniendo "más concreción". La sensación que se transmite desde las filas de este partido es la de que el plan de aumento del gasto militar esta "muy verde". Junts reclama "máxima transparencia" aunque dan por hecho que se pueden encontrar "vías de financiación" para evitar que los incrementos presupuestarios pasen por el Congreso. Este grupo afirma que "hasta que no haya una hoja de ruta clara" no desvelará su posición, aunque en su programa electoral no figura el apoyo al incremento del gasto en Defensa del Estado.
Podemos: "El Gobierno cava su propia tumba"
Por su parte, la secretaria general de Podemos, Ione Belarra, se ha presentado a la reunión con Sánchez vistiendo una camiseta blanca con el lema de "No a la guerra". Con ese mensaje ya marcaba nada más llegar la línea discursiva que luego verbalizaría delante del presidente, al que le ha trasladado que "este régimen de guerra que se está alimentado" desde la Unión Europea y desde España "va a suponer que el Gobierno de Sánchez "cave su propia tumba", porque está poniendo una "alfombra roja" a la "derecha y la extrema a derecha" para llegar a La Moncloa.
Belarra ha advertido al jefe del Ejecutivo que está cometiendo un "error catastrófico" y le ha avisado de que Podemos estará en la "oposición frontal" a cualquier aumento del gasto militar, así como al envío de tropas españolas a Ucrania en misión de paz.
A juicio de Belarra, la "deriva belicista" va a provocar "sí o sí" recortes en políticas sociales que "comprometen el Estado del Bienestar" y "el futuro de nuestros hijos". Por eso ha enfatizado que se va a dedicar a "presionar" al Gobierno para que "cambie de posición", aunque no ha dicho si eso se va a trasladar en algún acción concreta en las calles o el Congreso.
Sí ha indicado que aumentar el gasto militará va a marcar "profundamente" el rumbo de la legislatura y que "necesariamente va a influir en otras cuestiones" que están encima de la mesa en el Congreso. Sin citar expresamente los Presupuestos, ha afirmado que las posiciones de Podemos con este Gobierno son "cada vez más divergentes" y que "cada vez es más difícil cerrar acuerdos", pues existe una "discrepancia" que es "profunda" en la línea a seguir.
En cuanto a lo traslado por Sánchez, no hay novedades concretas. Belarra ha explicado que sale de la reunión con la "impresión", igual que han hecho el resto de portavoces, de que Sánchez "no tiene la más mínima intención" de votar en el Congreso la subida del gasto, igual que tampoco ve en el Gobierno "ninguna voluntad negociadora". Por eso ha denunciado que Sánchez está "usurpando" esa decisión al Parlamento.
El PNV muestra cercanía
Por su parte, el portavoz del PNV en el Congreso, Aitor Esteban, ha asegurado este jueves que su partido es cercano a los planteamientos de Sánchez sobre seguridad europea y gasto en Defensa, y avala que el presidente del Gobierno aún no ofrezca detalles al respecto porque hay que esperar a una posición común de la UE.
El actual contexto geopolítico derivado de la nueva posición de EEUU, que ha considerado que provoca un nuevo orden mundial, lleva a Esteban a reclamar una reacción unida de Europa y en eso cree que está la UE. Pero aún no está concretado, y a la espera de ello ha afirmado que los planteamientos del PNV están próximos a Sánchez y coinciden con la posición que defienden tanto los socialistas, populares y liberales europeos.
Bildu se estrena en Moncloa
Además, Sánchez ha abierto por primera vez las puertas de La Moncloa a EH Bildu. Lo ha hecho en la ronda de conversaciones que está manteniendo para informar a los representantes de las fuerzas parlamentarias de los planes de rearme europeo y la posición de España en relación con los mismos. Una serie de encuentros en los que el presidente ha recibido ya un "no" rotundo de ERC, uno de sus socios de investidura, al aumento del gasto militar.
Los representantes abertzales nunca antes habían acudido a la sede del Gobierno. Ninguno de los presidentes anteriores a Sánchez les invitó a una reunión allí. El propio Sánchez se ha reunido anteriormente en una ocasión -fue el pasado 13 de octubre- con sus portavoces parlamentarios pero en las instalaciones del Congreso y en el contexto de los encuentros que mantuvo para pedir apoyo a su investidura. En aquella ocasión, el presidente del Gobierno ya empezó a romper un tabú para el que ya habían abierto camino la entonces vicesecretaria general del PSOE, Adriana Lastra, y el diputado Rafael Simancas, que mantuvieron una reunión con Mertxe Aizpurua y Gorka Elejabarrieta, el 17 de diciembre de 2019, también para pedirles el voto para la investidura de Sánchez.
El hábito de excluir a Bildu de las reuniones en Moncloa se ha roto definitivamente hoy. EH Bildu es desde hace meses uno de los socios más fieles del Ejecutivo y el presidente se lo reconoce, no obstante, sus votos son imprescindibles para su sostenimiento.
A la cita ha acudido la portavoz parlamentaria, Mertxe Aizpurua, que fue condenada por un delito de apología del terrorismo a un año de cárcel en 1984. La sentencia señalaba que había hecho "una clara defensa y alabanza de la organización terrorista, de sus integrantes y de su violenta actividad".