CUÁNDO. Este miércoles. DÓNDE. En una entrevista en el diario italiano 'Corriere della Sera'. QUÉ. El presidente del Gobierno español daba sus razones para rechazar la idea de una 'gran coalición'.
"Llamo a tomar la responsabilidad de construir un gobierno estable". La frase fue pronunciada en 2013 por la canciller alemana, Angela Merkel. Iba dirigida a sus rivales socialdemócratas, cuyos votos necesitaba tras el batacazo en las urnas de los liberales (sus socios cómodos históricamente y con quienes no podía volver a gobernar). Y allá que fue el SPD, una vez más, para formar la Grosse Koalition, la gran coalición. A sabiendas de que ser el segundo partido en las alianzas germanas pasa, cuatro años después, una fuerte factura electoral.
Repasemos la frase: "responsabilidad" y "estabilidad". Los términos elegidos por Merkel no son casuales, sino la base y esencia sobre la que se asienta la política teutona desde el primer gobierno democrático liderado en la Alemania Federal, en 1949, por Konrad Adenauer.
Ya es casualidad (o no) que el político por el que más te cuestionan con admiración en los círculos diplomáticos de Madrid, el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, sea el que ha pronunciado las dos palabras mágicas: "gran coalición".
Y ya es casualidad (o no) que el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, haya alegado que nunca ha pensado en una gran coalición porque no quiere que su partido acabe como el Pasok. Pero a todo hay que ponerle hemeroteca y contexto, y cuánto de ello tiene la historia del partido socialista griego. El Pasok no sólo está asociado a casos de corrupción, sino al incumplimiento de las promesas a su electorado. De ahí la deriva trágica de la formación.
En todo caso, como gusta repetir al profesor T. Faas, de la Freie Universität de Berlín, "en las democracias, millones de personas hacen política, pero al final son los individuos quienes deciden. Sólo se llega a un acuerdo con un compromiso, que es una característica definitoria de la democracia. Y las grandes coaliciones muestran esto claramente".
La 'gripezinha' Y EL "VIRUS COLOMBIANO"
CUÁNDO. Esta semana. DÓNDE. En Brasil y Venezuela. QUÉ. El presidente Jair Bolsonaro y el 'número dos' de Nicolás Maduro, Diosdado Cabello, anunciaron que sufrían el Covid-19.
No hay forma de ocultarlo. El coronavirus se ensaña con Latinoamérica y los líderes que menospreciaban o intentaban esconder en sus países la imparable enfermedad han acabado esta semana presos de sus esporas.
Hablamos de uno de sus mayores negacionistas, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, y nos referimos a un alfil de la cúpula chavista que da siempre a la golpeada Venezuela libre de todo mal: el número dos de Nicolás Maduro, Diosdado Cabello.
Ambos, Bolsonaro y Cabello, han tenido que reconocer que su juego con fuego ha culminado en un positivo en Covid, esa gripezinha o ese "virus colombiano", según se jalease desde el Palacio de la Alvorada en Brasilia o el de Miraflores en Caracas.
Lo preocupante de estos recientes anuncios no es la evolución de los pacientes (aseguran sentirse muy bien), sino la situación de la población que gobiernan. En Venezuela, sólo hay 250 respiradores y en el pasado reciente no han tenido medicación ni siquiera para el zika. En Brasil, sólo hay que plantarse en la espectacular playa de Ipanema y mirar hacia la derecha: la radiante bahía, los altivos morros y... la favela de Vidigal. Una barraca tras otra, apiñadas, hasta caer al océano, burla absoluta de la recomendada "distancia social".
LaS DOS POLONIAS: LEGADO KACZYNSKI Versus "BASTA YA"
CUÁNDO. Hoy. DÓNDE. En Polonia. QUÉ. Se celebra la segunda vuelta de las elecciones presidenciales con dos candidatos empatados en las encuestas y de sensibilidades y promesas dispares.
Nacieron bajo la órbita soviética el mismo año (1972) y celebraron su mayoría de edad con la caída del Telón de Acero. Pero hoy día son dos polos opuestos. Andrezj Duda, presidente de Polonia, y Rafal Trzaskowski, alcalde de Varsovia, combaten cuerpo a cuerpo en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Polonia encarnando la cara y la cruz del bello país centroeuropeo.
Se trata de una lucha de creencias, sensibilidades y visiones sobre la identidad polaca. O así lo han presentado ellos. Duda, el candidato amparado por Jaroslaw Kaczynski, hace bandera de los valores nacionalistas y conservadores; Trzaskowski se alza directamente como el candidato liberal y europeísta "del cambio o el 'basta ya'".
El resultado que arrojen las urnas será continuismo o golpe de timón. Sin medias tintas. Los polacos se juegan algo más que el inquilino del blanco Palacio de Varsovia. Siguen escribiendo su Historia.
LO QUE ESTÁ POR VENIR
Más allá de la cumbre europea que será económica, la actualidad internacional tendrá jornadas clave como la del martes, donde se mezclará el veredicto en La Haya sobre el bloqueo sufrido por Qatar con la celebración en Francia de la fiesta nacional, exenta del gran desfile militar (que enamoró en su día a Donald Trump), pero sí con ceremonia presidida por Emmanuel Macron. El jueves, Bruselas acogerá un encuentro relevante protagonizado por el presidente serbio y el primer ministro de Kosovo.
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