INTERNACIONAL
Francia

Michel Barnier: "Hay que controlar la inmigración, pero de una manera humanista"

El nuevo primer ministro recuerda que tiene una amplia carrera y que Macron ha valorado su "capacidad de negociar y de escuchar"

Michel Barnier, nuevo primer ministro francés, durante la entrevista.
Michel Barnier, nuevo primer ministro francés, durante la entrevista.LUDOVIC MARINAFP
Actualizado

El nuevo primer ministro francés, Michel Barnier, se ha estrenado este viernes en el cargo, en medio aún de mucha incertidumbre y dudas, en la Francia más inestable que se ha visto en décadas, después de que las elecciones legislativas celebradas en julio, que Emmanuel Macron decidió adelantar, dejaran la Asamblea fragmentada y sin mayoría clara. En una breve entrevista a la cadena TF1, Michel Barnier ha dado una idea de cuál será su talante al frente del Gobierno, "prágmático y sin líneas rojas".

"Estamos en una nueva etapa, en una nueva época", ha dicho, sobre este nuevo periodo que se abre el Francia: el de la cohabitación entre el presidente, Emmanuel Macron, y Michel Barnier. "Yo ya he vivido otros periodos de cohabitación siendo ministro", ha dicho, refiriéndose al periodo en el que ocupó un cargo ministerial con Jacques Chirac.

Además de ministro, ha sido comisario europeo, fue el diputado más joven y el negociador del Brexit. Barnier ha recordado que tiene una amplia carrera y "es todo eso, la capacidad de negociar y de escuchar, lo que Macron ha valorado", ha defendido. Aunque no ha dado muchos detalles sobre cuál será su programa, en la citada entrevista sí ha mostrado su intención de "controlar la inmigración, pero de una manera humanista".

Barnier tendrá ahora que formar Gobierno y diseñar su estrategia para intentar apaciguar el país, con una Asamblea dividida en tres bloques polarizados: la extrema derecha de Marine Le Pen, el centro derecha que representa Macron y el bloque de izquierda. Se reunió con representantes de su partido, Los Republicanos, también con Emmanuel Macron y con sus predecesores, Gabriel Attal y Jean Castex. Mañana lo hará con Elisabeth Borne y Edouard Philipe, también ex jefes de Gobierno.

Sobre el nuevo equipo que tiene que formar, ha dicho que quiere "reunir en torno a la mesa a personas válidas", no excluye a ministros salientes, tampoco a gente de izquierdas, sin sectarismos. "El sectarismo es una prueba de debilidad".

Casi dos meses después de las legislativas Macron nombró el jueves a Barnier. Llevaba varios días realizando consultas con los distintos partidos: quería alguien que no fuera a ser censurado por la mayoría a la primera de cambio y que tuviera la capacidad de reunir el máximo de apoyos posibles para fomar un Gobierno lo más duradero posible. El país explora un territorio nuevo: el de formar cierta coalición. No habrá líneas rojas, en principio.

Sin mayoría a favor

Francia tiene nuevo primer ministro, pero no se sabe cuánto va a durar y tampoco resuelve el problema de origen: la fragmentación de la Asamblea. Barnier no tiene mayoría a su favor, pero sobre todo no la tiene en contra. La extrema derecha de Marine Le Pen (Reagrupamiento Nacional), el grupo parlamentario con más diputados, no apoyará la moción de censura que la izquierda sí tiene intención de presentar.

"Hablaré con Le Pen, pero no tengo nada en común con las ideas de RN, pero respeto a los millones de franceses que han votado por ellos, como los que lo han hecho por la izquierda", dijo en la entrevista.

La indignación en el bloque Nuevo Frente Popular (que aúna a la extrema izquierda de Francia Insumisa, liderada por el polémico Jean-Luc Mélenchon, pero también a socialistas, comunistas y ecologistas) va a más. Denuncian que Macron ha violado la voluntad del pueblo, al nombrar a Barnier, que es de derechas. La izquierda obtuvo mayoría en las segunda vuelta de las legislativas. Gracias en parte a las alianzas con el bloque macronista, evitaron que ganara la extrema derecha de Marine Le Pen. Hoy, sin embargo, es ella que la tiene la llave de la durabilidad del Gobierno.

Uno de los nombres que se barajaban en la quiniela para liderar el Gobierno era el del ex primer ministro socialista Bernard Cazeneuve. Sin embargo, algunos dirigentes del partido lo censuraron.

El nombramiento de Barnier no calma las cosas. Este sábado hay convocadas manifestaciones contra Macron en el país y la izquierda ha presentado una propuesta para pedir la destitución del presidente.