INTERNACIONAL
Entrevista

Juan Rodríguez Garat, almirante: "No va a estallar la Tercera Guerra Mundial en Oriente Próximo. Putin no puede y a China y a Irán no les conviene"

En su libro 'Tambores de guerra', el militar clama por la instauración de una cultura de Defensa en nuestro país: "Las decisiones se toman en otros países y eso no puede ser"

El almirante Juan Rodríguez Garat.
El almirante Juan Rodríguez Garat.JAVIER BARBANCHO
PREMIUM
Actualizado

Al almirante Juan Rodríguez Garat le gusta recordar un vídeo emitido públicamente por el Ministerio de Defensa noruego hace unos años en el que se veían imágenes espectaculares de algunas unidades de las Fuerzas Armadas de aquel país respaldadas por preguntas que le parecieron relevantes tales como: "¿Por qué Noruega invierte en carros de combate? ¿Por qué nuestros mejores jóvenes se adiestran para combatir en escenarios tropicales? ¿Qué queremos que ocurra?". Acto seguido aparecían unas fotos bucólicas de niños jugando, con la respuesta: "Lo que queremos es que no ocurra nada".

Ese vídeo resume bastante bien la filosofía que el militar ha plasmado en un libro extremadamente didáctico y geopolíticamente clarividente, Tambores de guerra, en el que clama por la instauración de una cultura de Defensa en nuestro país que posibilite que el pueblo español "sea capaz de decidir cuánta sangre española, si es que ha de haber alguna, merece liberar a las mujeres de Afganistán del sufrimiento que están padeciendo. Es decir, que sea capaz de saber cuál es la herramienta que tiene el Estado para lidiar en la política internacional con situaciones hostiles para nosotros o para el género humano y decidir nosotros, no el Gobierno sin consultarnos o el gobierno de otro país".

"Las decisiones de Defensa se toman en otros países y eso no puede ser", alega, consciente de que es una misión extremadamente difícil. "En España seguimos tirando piedras sobre nuestra propia Historia. Cuando fui director del Instituto de Historia y Cultura Naval me di cuenta de que lo que espera el pueblo español es, primero, que nos disculpemos de nuestros fracasos, y luego, pedir perdón por nuestros éxitos.

Y eso sólo lo hacemos los españoles. Lo de decir: 'Sí, ganamos en Lepanto, pero es que éramos más, o la culpa era nuestra. Todo ese sentimiento que tenemos de que, si no hubiera sido por España, el mundo hubiera sido más feliz", que tiene su origen, en su opinión, en la mala suerte de haber estado sumidos en ridículas guerras internas mientras en el resto de los países se forjaban las conciencias nacionales. "Estábamos lidiando con el cantón de Cartagena mientras Francia y Alemania se disputaban el poder en sus guerras centroeuropeas", recuerda. En eso y en que, en los dos extremos de la política sienten "que los españoles son sólo ellos o que los seres humanos son sólo ellos".

La lucidez de Rodríguez Garat, que ha ocupado importantes cargos en el Estado Mayor de la Armada y fue jefe de flota en la exitosa misión Atalanta, contra la piratería en el Sahel, es conocida. Hay expertos que le llaman el pitoniso. Pero viene ratificada por el hecho de que, en el libro, escrito hace cuatro meses, anticipa la estrategia seguida por Israel tras arrasar Gaza, al atacar Líbano, Irán, a los grupos proiraníes en Irak y a Yemen.

Según dice, sólo hay que coger "la bola de cristal" y mirar al pasado, porque no ha ocurrido nada que no pasara antes. "Israel es un país que históricamente se resiste a combatir en dos frentes porque es un país pequeño. Ahora domina la franja militarmente y ha conseguido establecer dos corredores, uno en la frontera con Egipto y otro en la mitad de la Franja que hacen que le sobren las divisiones de ahí. Es entonces cuando se dirige al Líbano. Lo otro son fuegos artificiales. No requiere de la energía de las Fuerzas Armadas sino de la orden de un presidente que diga: 'Vamos a hacer un bombardeo puntual en determinadas instalaciones de Yemen'. En estos momentos, el problema militar y político de Gaza están neutralizados, pero no así el problema terrorista que permanecerá hasta que empiece la cuarta guerra de Gaza o la cuarta guerra con el Líbano. Estas guerras no están solucionando nada. El movimiento va a sobrevivir con los hijos de los muertos. Sólo se solucionará cuando líderes de ambas partes traten de resolver el problema con generosidad como hicieron Arafat y Rabin, cosa que le costó la vida".

El almirante Rodríguez Garat realiza esta argumentación justo después de que el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, haya asegurado que España tiene hoy más influencia que nunca en Oriente Próximo. "En los países democráticos se utiliza la política exterior muchas veces para afianzar las bases de un partido. Por ejemplo, en España la izquierda tiene un sentimiento propalestino que procede de la Guerra de los Seis Días, cuando la Unión Soviética se puso del lado de Palestina y EEUU del lado de Israel, que antes no lo estaba. Cuando se cree en un mundo de buenos y malos, se ayuda poco a la resolución de problemas porque casi nunca el mundo es así. Cuando un Gobierno (el español o cualquier otro) en lugar de liderar y llevar a sus bases donde puedan contribuir de verdad a la paz mundial, se refugia en lo que estas piensan y los Gobiernos europeos de otra ideología hacen lo mismo, Europa se divide y al final no cuenta para nada. En este momento, España no tiene ninguna influencia porque hemos perdido la capacidad de dialogar con uno de los lados. Desde el Gobierno se ha acusado a Israel de genocidio y se ha cantado "desde el río hasta el mar" que es el himno de los que piden la muerte del Estado de Israel.

¿Y eso no puede hace que España pueda influir en la otra parte?
No lo creo, porque Hamas hizo lo que hizo, no esperaba ganar una guerra a Israel. Hamas tenía derecho, de acuerdo con la legislación internacional, a saltar la valla el día siete y atacar los fuertes israelíes, como hizo. A lo que no tenía derecho es a matar civiles y a secuestrarlos. Al cruzar las líneas rojas se ve que lo que pretendía era capitalizar sus muertos civiles para conseguir ventajas políticas hacia afuera, y, hacia dentro, lograr el apoyo del pueblo palestino, que le respaldaba en Gaza, pero no en Cisjordania.
¿Y no es genocidio el de Israel?
El genocidio es un intento deliberado de destruir un pueblo e Israel, si hubiera querido, lo hubiera hecho en dos días. Pero el derecho de guerra permite criticar a Israel por dos motivos: la denegación de auxilio humanitario por el que Netanyahu debería ser detenido, procesado y llevado a La Haya, cosa que no va a pasar, por mucho que a mí me gustaría que hubiese un juicio, del mismo modo que no va a pasar con Putin. Y el segundo motivo es la proporcionalidad. Sería difícil que en un hipotético juicio lo condenasen por ello, porque el blanco no eran los civiles. Vamos a poner un caso que conocemos, como el edificio de Beirut en el que estaba Hasan Nasrala, el secretario general de Hizbulá, escondido en los sótanos. El Derecho Internacional dice que los daños provocados a los civiles deben ser proporcionales a la ventaja militar alcanzada. Los españoles tenemos mentalidad de tiempo de paz. Un medio español argumentaba el otro día que Israel debía haber detenido a Nasrala y haberle juzgado, no haberle matado. Tenemos mentalidad de Código Penal, no de Derecho de Guerra.
¿Puede decirse que Netanyahu tiene actitudes psicopáticas?
Podría parecer que tiene síntomas parecidos, pero controlados por su propio pueblo. El pueblo israelí y el pueblo palestino se odian y se temen. Es una mala combinación porque los dos tienen razones para odiarse y temerse. Un líder de verdad tendría que limar esos sentimientos. Pero Netanyahu estaba debilitado por razones políticas y Hamas estaba perdiendo el apoyo de la población al no solucionar los problemas sociales, a pesar de llevar 20 años en el poder. En estas circunstancias, lo que mejor le viene a un líder es una guerra. Pero no la empezó él. Hay que ser justos.
¿Si pudo ser quirúrgico en Líbano, con los 'buscas' y los 'walkie-talkies', por qué no lo fue en Gaza?
En la guerra no hay lógica, es muy difícil ser quirúrgico. Pero si yo hubiese sido jefe de Estado mayor israelí, le hubiera dicho a Netanyahu que nos estábamos pasando con el gatillo flojo y que tenía que atender a los civiles palestinos, que estaba fabricando más terroristas para el futuro. La parte del Líbano, la empezó Hizbulá, el día 8, tratando de abrir un segundo frente para aliviar la presión de Hamas. Israel lo soportó con bastante paciencia durante meses, porque no tenía la capacidad de combatir dos frentes. Hizbulá, además, no es una fuerza combatiente, es un terrorismo urbano, que tampoco va a desaparecer. Israel ha ganado la guerra de Gaza, por así decirlo, pero no ha conseguido ninguno de sus objetivos políticos, que era liberar a los rehenes y destruir a Hamas. Por lo tanto, yo creo que, en el Líbano, a lo que aspira es a que los refugiados israelíes vuelvan a sus pueblos en el norte, donde ha habido 60.000 evacuados.

A pesar de la capacidad intimidatoria de ambos países, en su libro, el almirante Rodríguez Garat explica pormenorizadamente que tanto Irán como Rusia están escasos de armamento y de efectivos y que esto tiene mucho que ver con que, por lo menos esta vez, no vaya a estallar la Tercera Guerra Mundial. "No va a estallar. Rusia no puede avalar a Irán porque está en Ucrania donde se metió alegremente pensando que lo iba a resolver en 24 horas e iba a pasar a la historia como Pedro El Grande. Si no consigue ganar, se acabó su legado y su régimen. A Rusia no le conviene azuzar el enfrentamiento entre Israel e Irán. Y a China lo que le preocupa es la economía y dentro de esto sus intereses estratégicos. Xi Jinping también aspira a pasar a la historia por encima de Mao y reclama el Mar de China Meridional porque dice que es de los chinos desde hace 300 años. En Oriente Próximo su postura belicosa le perjudicaría porque podrían cerrar el estrecho de Ormuz y China vive de vender productos. Y al régimen iraní le favorece mantener la situación de hostilidad con Israel tal como está porque en el momento en el que la gente no salga a la calle para gritar abajo Israel, gritará abajo el velo".

Entonces, ¿cómo va a acabar esto?
Como ha acabado en ocasiones anteriores. En Gaza se llegará a una solución no acordada, poco a poco disminuirá la violencia de ambos bandos y, poquito a poquito, sin anunciarlo y sin alboroto, las fuerzas israelíes, con otro presidente que no será Netanyahu, se retirarán otra vez de Gaza, y volveremos a empezar.
Por cierto, dado que Rusia tampoco tiene medios, ¿por qué Europa no ha aprovechado para vencer a Putin en suelo ucraniano, por las armas nucleares?
Las armas nucleares rusas no son un problema porque Putin ama su vida. Yo creo que lo que teme occidente es que, si cae el régimen de Putin, se puedan disgregar los 89 sujetos federales que tiene la Federación Rusa, algunos muy peligrosos, como Chechenia o Daguestán y que se repartan las 6.000 ojivas nucleares. Si eso ocurre, lo que consiguió la Federación Rusa en el pacto de Varsovia con la entrega de armas nucleares a cambio de garantías de seguridad en las fronteras, no se va a repetir. No va a haber otra Ucrania que pique entregando unas armas nucleares a cambio de garantías que no se van a respetar. No pueden dejar que Putin pierda ni que Putin gane. Con lo cual hay que esperar un acuerdo diplomático o una guerra de desgaste.