Los 27 países de la UE han aprobado el histórico plan de Defensa, basado en el Rearme Europa presentado esta misma semana por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y que incluye la relajación de las reglas fiscales para que los países inviertan masivamente en el ámbito militar o la creación de un instrumento europeo de 150.000 millones de euros en préstamos.
El impulso total del programa asciende a un máximo de 800.000 millones, aunque en la propia Comisión señalan que es casi imposible que se despliegue en su totalidad. Y la inmensa mayoría de la actuación descasará sobre los presupuestos nacionales. Para ello, los países tendrán un límite fiscal anual del 1,5% del Producto Interior Bruto (PIB) durante los próximos cuatro años. Esto significa que su déficit se podrá desviar en esa proporción siempre que se deba a inversiones en Defensa y empuja a los países que menos gastan, como es el caso de España, a elevar de manera sustancial del desembolso nacional. De hecho, el Ejecutivo español ya ha cambiado el tono y se abre ahora a llegar al 2% del PIB en gasto militar antes de 2029, fecha que mantenía hasta ahora y que se ha quedado ya totalmente desfasada.
El plan firmado en Bruselas incluye asimismo flexibilizar las partidas de cohesión para redirigir fondos al gasto militar, y los líderes piden al Banco Europeo de Inversiones (BEI) que dirige Nadia Calviño que se implique mucho más en el gasto militar. La propia ex vicepresidenta primera del Gobierno ya ha adelantado, en una carta remitida a los líderes el pasado martes, que relajará las restricciones del organismo, incluida la limitación de inversión de 8.000 millones en el ámbito militar. El BEI tiene un presupuesto de casi 100.000 millones y actualmente apenas invierte un 2% en Defensa, algo que los líderes coinciden en que debe cambiar. Los dirigentes también han confeccionado una lista de "ámbitos prioritarios" para reforzar sus capacidades, documento que servirá para guiar las inversiones inmediatas.
Y, muy importante, todo lo acordado hoy es un primer paso en el gran despliegue de Defensa que debe afrontar a corto y medio plazo la Unión Europeo. Es uno muy importante, por supuesto, pero habrá más actuaciones para apoyar a Ucrania y hacer frente a Rusia, y así queda patente tanto en el documento como en las manifestaciones de los países miembro. "Lo más importante es ser muy francos para rearmar. No creo que tengamos mucho tiempo: gastar, gastar y gastar en Defensa y la disuasión es el mensaje más importante", afirmaba la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, a su llegada a la reunión.
"La decisión sobre estos 150.000 millones y otras propuestas obviamente no es suficiente, es un paso masivo pero no suficiente", añadía el primer ministro polaco, Donald Tusk. Y otros países fronterizos o muy cercanos a Rusia como Suecia, Finlandia o Suecia han presionado igualmente para que todos los gobiernos aumenten el gasto. La austeridad habitual de los países del norte ha quedado atrás, y Alemania modificará incluso su Constitución para acometer un gran programa de inversiones militares. Europa ha cambiado porque el mundo ha cambiado.
Ya dentro de la reunión, fuente comunitarias apunta que una serie de países, entre ellos España, han insistido para que el instrumento de 150.000 millones se habilite mediante subvenciones y no préstamos. En el texto se recoge claramente que serán préstamos, por lo que eso difícilmente cambiará ya, pero en Bruselas se analiza esta presión como un primer paso a una posible petición de Eurobonos que sean abonados por la UE y no por los países.
El documento, además, está especialmente dirigido a las amenazas en el flanco oriental, esto es, al este de Europa. Pero, a petición también de España o Italia, los 27 países reconocen asimismo que existen amenazas provenientes del flanco sur. "También los países del sur tenemos desafíos importantes en lo que respecta a la seguridad y la protección de nuestros conciudadanos y también del conjunto de la UE", apuntaba el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, a su llegada a la cumbre y añadía que el concepto de seguridad debe ser de 360º. Y este punto así ha sido recogido en el texto final.
En apoyo a Ucrania
Esa unanimidad total que ha suscitado el documento de Defensa no se ha logrado, en cambio, en el otro gran punto de la cumbre excepcional que se celebra este jueves en Bruselas: Ucrania. Hungría ha decidido no firmar el documento, algo que por otra parte se daba casi por seguro en Bruselas dado que el presidente del país, Viktor Orban, es muy cercano tanto el presidente de Estados Unidos, Donald Trump como a Vladimir Putin.
El texto aprobado apoya una paz bajo los criterios del presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, con la presencia de Ucrania en las conversaciones y con unas conclusiones "firmemente apoyadas por 26 Estados miembro". "Ucrania ha buscado la paz desde el primer minuto de la guerra, y hoy he presentado los primeros pasos que se necesitan para la paz y he pedido a los aliados que los apoyen", ha publicado el propio Zelenski en sus redes sociales tras participar en la reunión.
Y esta mañana, el presidente del propio Consejo Europeo, António Costa, señalaba que la UE ha apoyado a Ucrania "desde el día uno" de la guerra, que continuará haciéndolo "ahora y en las eventuales negociaciones de paz, cuando decidamos que ha llegado el momento correcto para negociar". "Y más importante, en el futuro como un Estado miembro de la UE", ha añadido. Un documento, unas palabras y un abrumador apoyo que Orban nunca refrendaría y que, según ha ha apuntado el propio Costa en la rueda de prensa posterior a la cumbre, demuestra que este país está "solo". "Uno sólo no crea división", ha subrayado.
Con este apoyo, Zelenski ha anunciado que acudirá el próximo lunes a Arabia Saudí para reunirse con con el príncipe heredero saudita Mohamed bin Salmán. "Después de eso, mi equipo se quedará en Arabia Saudita para trabajar con nuestros socios estadounidenses" para trabajar en "una paz duradera", ha asegurado en su perfil de la red social X.