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Arte

Una mirada al Japón más experimental: el arte que surgió de su derrota en la Segunda Guerra Mundial

El Museo Carmen Thyssen de Málaga recupera la obra fotográfica de 15 artistas marcados por la crisis de identidad que supuso la derrota de Japón a manos de Estados Unidos

'Prostituta, Nagoya, 1958', imagen de Shomei Tomatsu.
'Prostituta, Nagoya, 1958', imagen de Shomei Tomatsu.COLECCIÓN JOSÉ LUIS SOLER. CORTESÍA DE TAKA ISHII GALLERY
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La colección de fotografía japonesa de José Luis Soler es la más importante del género custodiada en manos privadas fuera de Japón y esa fue una de las principales razones por las que el Museo Carmen Thyssen de Málaga seleccionó un proyecto tan singular como el que este jueves día 11 de julio se presenta en la institución bajo el título Un material provocativo para pensar. Los proyectos que oferta el museo siempre tienen como objetivos esenciales el conmover, emocionar y hacer reflexionar al público y esta vez no podía ser menos. Además, y en palabras de la comisaria de la exposición, Lourdes Moreno, a todo ello se une el deseo de "reivindicar el valor artístico de la fotografía experimental japonesa y su singularidad en el panorama expositivo español". El Museo Carmen Thyssen dedica, desde su creación, una especial atención a este género y, cuando supieron de la disponibilidad de la colección del empresario José Luis Soler Vila, presidente de la Fundació Per Amor a l'Art de Valencia, ubicada en un espacio industrial en desuso cerrado a finales del siglo XX y dedicada a las nuevas tecnologías, decidieron aceptar el reto.

Organizaron entonces una gran exposición distribuida en dos espacios bien diferenciados: la Sala Noble, donde se exponen 50 obras realizadas entre las décadas de 1950 y 1970 y "relacionadas por afinidades conceptuales e iconográficas de cada uno de los 14 autores"; y el Espacio Artesonado, donde se muestra la serie Circulation, realizada por Takuma Nakahira, artista que expuso en la VII Bienal de París de 1979. "Este trabajo se compone de más de 90 fotografías que forman un diario del deambular del autor por las calles de París", nos cuenta Moreno, directora artística del museo.

La naturaleza, el retrato, el desnudo o la exploración a través del cuerpo, la alienación y las protestas urbanas, la prostitución, el erotismo o la lucha contra la herencia por la ocupación americana son temas que no escapan al ojo de los 15 artistas que protagonizan esta exposición, en la que la comisaria destaca dos nombres propios especialmente provocadores: Daido Moriyama, "que retrata los bajos fondos de Tokio mediante imágenes muy contrastadas y con el grano reventado", y el ya mencionado Takuma Nakahira, "cuya serie Circulation sigue sorprendiendo aún hoy, más de 50 años después, por su absoluta modernidad". La muestra recoge un universo iconográfico muy rico en el que la mujer juega un papel esencial representada como un oscuro objeto de deseo que invade la ciudad, mostrada esta a modo de escenario vertiginoso, tal y como señala Moreno, "muy en la línea de la tradición japonesa de los grabados del Ukiyo-e, ya que se aprecia una conexión con el pasado, a pesar de que este tipo de fotografía suele ser interpretada como una expresión artística muy contemporánea".

Las imágenes abren una ventana hacia otro universo y cautivan a la mirada occidental por su inteligencia provocadora

Tras la II Guerra Mundial, Japón sufrió una profunda transformación social y un vertiginoso auge económico, y "los artistas japoneses buscaron la manera de mostrar las fracturas de ese mundo post bélico y sus profundas divergencias a través de una fotografía con un lenguaje novedoso y diferente". Fue una época, tal y como nos explica Lourdes, "marcada por el trauma de la derrota y por una crisis identitaria nacional. Por eso, estos artistas protagonizaron un violento choque entre las costumbres milenarias y la súbita modernización de Japón. Cada uno se centró en sus propias temáticas o formatos, pero siempre subyace en todos ellos una idea común, la del arte como un principio transgresor".

'Eros', de Daido Moriyama. Revista 'Provoke' nº 2, 1969.
'Eros', de Daido Moriyama. Revista 'Provoke' nº 2, 1969.COLECCIÓN JOSÉ LUIS SOLER. CORTESÍA DE TAKA ISHII GALLERY

De este modo, todos los artistas presentes en la exposición (Araki, Hamaguchi, Hamaya, Hosoe, Ishiuchi, Kawada, Narahara, Nishimura, Onishi, Sato, Takanashi, Tomatsu, o Tsuda, además de los dos ya mencionados), muestran su particular y radical modo de mirar, desprejuiciado y muy directo. Se trata, continúa la comisaria, "de un material provocativo para pensar, como indicaba el subtítulo de la revista Provoke (que sólo editó tres números entre 1968 y 1970), pues todos ellos rechazaron la fotografía directa, documental y objetiva, iniciada por Paul Strand, y cuyo legado estaba vigente hasta ese momento, para realizar trabajos sustentados en otra mirada más subjetiva".

Muchas de las fotografías se encuentran desenfocadas o borrosas, con extraños encuadres y combinaciones de texturas que muestran una estética muy singular y de gran reconocimiento internacional. No en vano, el arte japonés siempre ha fascinado a Occidente por su singularidad, su profundidad y su delicadeza y esta exposición es un placer para los ojos. Está formada, como señala su título, por un material provocativo para pensar y, en palabras de Lourdes Moreno, "los fotógrafos escogidos y las imágenes seleccionadas de cada uno de los artistas sintetizan lo mejor de la vanguardia fotográfica japonesa. Es una experiencia que no deja indiferente a los espectadores, al margen de lo familiarizados que estén o no con la fotografía o con el arte contemporáneo".

Por ello, lo que el Museo Carmen Thyssen de Málaga propone es una exposición para mostrar un periodo creativo único que sorprende, inquieta y, por lo tanto, permite implicarse al espectador de un modo directo en lo que observa. Estas fotografías abren una ventana hacia otro universo y cautivan a la mirada occidental. Son ejemplos de transformación, de una desinhibida y vanguardista concepción de un mundo en continua metamorfosis del que todos los artistas de la muestra fueron testigos. Instantáneas libres de prejuicios que contribuyen a consolidar, aún hoy en día, el valor de transgredir.