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Y serás un réprobo, por Leonardo Giovannini

Y serás un réprobo, por Leonardo Giovannini
Actualizado

Para ilustrar el Jornal de hoy hemos plagiado un retrato de Rudyard Kipling por Sir Philip Burne-Jones. En nuestra versión, el diarista es Kipling estudiando una secuencia de ADN (la molécula no está a escala). Lee a Plomin: «El éxito y el fracaso —y el mérito y la culpa— en la superación de los problemas deben calibrarse en función de los puntos fuertes y débiles genéticos» y se hace Kipling: «Si puedes encontrarte con el triunfo y el fracaso / y tratas de igual modo a esos dos impostores...». El mérito y la culpa son los nuevos impostores y está muy bien que sea así: se mitigan la envidia al meritorio y el odio hacia el culpable.

El diarista describe a un Le Scouarnec escindido, el adicto y el observador. Este último es la mejor parte del genotipo, la que se ha dejado modelar por la cultura de un país civilizado. Podríamos imaginarlo como el homúnculo, espectador del teatro cartesiano, contemplando los atropellos del adicto, sin intervenir. Despreciando al monstruo y sabiéndose responsable: no hay culpa pero tampoco redención. Observador y adicto son dos arañas tejiendo una misma tela, generando su entorno, casa y trampa a la vez, y no podrían no tejer su fenotipo extendido. Y serás un réprobo, hermano mío.

(Terminado el domingo dieciséis de marzo, tarde, lucubrando que si el fútbol ha de ser, y es, metáfora de la vida, entonces está bien que la distancia de una uña, sea de la longitud de Planck, decida un partido, igual que un trasposón tramposón decide la porfiria eritropoyética o el hoyuelo en la barbilla; el VAR es justo, porque es injusto como la vida.)