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Carne de cañón

Rillette, la 'guarra' a la que Francia quiere eutanasiar

Brigitte Bardót se ha indignado porque las autoridades quieren sacrificar a una jabalina que vive como un animal doméstico. El sinónimo "guarro" es tan injusto para cerdos y jabalís. Una vez...

Rillette, la 'guarra' a la que Francia quiere eutanasiar
RICARDO MARTÍNEZ
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Actualizado

Casi 200.000 franceses han firmado una petición para que la jabalina (eso dice la RAE que es lo correcto) Rillette no sea sacrificada. La cochina —los jabalíes tienen muchos sinónimos— fue recogida en un vertedero por un criador de caballos cuando era una rayoncita (las crías de los jabalíes son rayones antes que jabatos)...

...Después creció hasta alcanzar los 200 kilos. La legislación francesa prohíbe la convivencia de animales salvajes con humanos, por lo que las autoridades han pedido que se sacrifique a Rillette, lo que ha provocado la consecuente reacción en redes por parte de sus propietarios, aunque lo salvaje nunca debería ser de nadie. A la llamada ha respondido Brigitte Bardot (90 años): «¿Qué tipo de monstruos están pidiendo la eutanasia (de Rillette)? La palabra humano me asquea». Erraba menos Bardot cuando jadeaba je t'aime con Serge Gainsbourg (él tuvo que esperar a sacar la canción con Jane Birkin por las amenazas de Gunter Sachs, entonces marido de BB).

Llamar eutanasia al sacrificio es una clara ida de olla (de tête en francés) del mito. La eutanasia implica la voluntariedad de la muerte, y de momento, el hombre es el único animal que sabe lo que es. ¿Cómo va a querer Rillette morir?

Siempre me ha molestado mucho que llamen «guarros» a los jabalíes o a los cerdos. «Cochino» es más simpático. Pasa lo mismo con el ser humano: no es lo mismo llamar a una tía «cochina» que «guarra». O a un tío. La envidia, por contra, nunca es guarra, aunque debería serlo.

Sin duda, gorrino es mi sinónimo favorito de cerdo y de sus primos los jabalíes. Gorri se llamaba precisamente el jabalí que tuvimos viviendo en casa durante al menos dos años. Mi padre lo encontró en una montería cuando era un rayón de apenas un palmo.

Los rayones son vivísimos, caminan siempre pegados a la madre, ligeros como las motas de carbón de Chihiro, con unas patitas finísimas y veloces. Algún desaprensivo -nunca hay que disparar a las hembras con pequeños- debía de haber matado a la madre. En ese caso, los rayones se dispersan; por eso Gorri acabó solito en el zurrón de mi padre. Se lo llevó a casa. Los perros, seis teckels muy cazadores, no lo quisieron matar y también lo adoptaron: jugaban con él, se le enroscaban como a un cachorro... Y Gorri fue creciendo como un perro, pensando que era uno más de la rehalita. Nos seguía, se subía al sofá, nos saludaba echándonos las patas por encima.

Lejos de las cochiqueras, los cerdos huelen bien, como los jabalíes, que desprenden un aroma varonil (aunque sean hembras), limpio como todo lo que no es doméstico. Como cuando te abraza un hombretón que huele a Vetiver. Como un Tom Hardy.

Gorri se hizo grande, adulto. Le salieron unos colmillos blancos, afiladísimos; nos dimos cuenta cuando quiso desasirse de las sábanas de la cama de mi madre y las rajó. Después empezamos a darnos cuenta de que, con ese tamaño, ya era peligroso tenerlo cerca. Un día, mi hermano se escapó andando a la discoteca del pueblo y Gorri lo siguió. Nos contaron que los chavales salieron despavoridos huyendo del jabalí, aunque mi hermano se esforzaba en explicarles que Gorri era inofensivo y que solo quería jugar. Las cosas empeoraron cuando le empezó a gustar irse al cñub de alterne del pueblo, con las consecuentes llamadas a la Guardia Civil. (Qué pena que Gorri no fuera hembra para hacer el chiste de los puteretes huyendo de la guarra). Al final decidimos soltar a Gorri en una finca lejana a la que nunca iríamos a cazar.

Es verdad que es coherente que Bardot pida que no se eutanasie a una cochina. No es un chiste de mal gusto. La actriz es animalista, aunque también dice que está a favor de la cultura francesa (salvo del foie, que no se pronuncia "folle"), en contra del feminismo radical, del discurso MeToodo y de la inmigración musulmana por la forma de sacrificar animales para su consumo (halal se dice «Jalal»). Supongo que ella prefiere que se eutanasien a que los degollen.