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Los superpoderes de Patricia, la mujer más fuerte de España y jefa de la Unidad de Quemados: "No todas las niñas tienen que ser iguales"

Tiene 38 años y es cirujana plástica en el Hospital de Cruces de Baracaldo. Desde abril, también es la forzuda nacional que levanta 100 kilos o arrastra tonelada y media

Patricia Martín, cirujana plástica y mujer más fuerte de España.
Patricia Martín, cirujana plástica y mujer más fuerte de España.
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La cirujana plástica ha visto a una joven de veintitantos desfigurada después de haber sido quemada viva por su pareja con un acelerante. La cirujana plástica ha visto a una niña de dos años escaldada de cintura para abajo en un episodio de violencia doméstica. La cirujana plástica ha visto a una anciana que se mareó y cayó al suelo, momento que su perro aprovechó para destrozarle la cara. La cirujana ha visto a un adolescente de 16 al que le pareció una buena idea subirse a una torre de control y que acabó con un brazo amputado, heridas severas en la cabeza y quemaduras de dentro hacia fuera por la descarga eléctrica.

Por eso -de tanto horror que ha visto- la cirujana plástica a veces tiene que mudar de piel, cerrar los ojos y ponerse a gruñir.

Lo hace un poco a la manera de Clark Kent, que se metía en la cabina de teléfonos y salía vestido con el traje de Superman.

Solo que nuestra protagonista se quita el pijama quirúrgico de color verde y se pone la indumentaria deportiva que le hace la hija de Iñaki Perurena. Solo que se quita las calzas del quirófano y se pone unas zapatillas. Solo que se quita los guantes de operar y se da resina en las manos.

Y a continuación lo mismo levanta una piedra de 100 kilos que arrastra una mole con ruedas que pesa más de mil.

Se llama Patricia Martín Playá, tiene 38 años, nació en Ferrol (A Coruña), es cirujana plástica, ejerce como jefa de la Unidad de Quemados del Hospital Cruces de Baracaldo y -desde que en abril se celebró la primera Liga Nacional de Fuerza Femenina- también es la mujer más fuerte de España.

Para saber más

-Primera pregunta. ¿Qué es ser fuerte?

-Poder con todo -arriesga.

Y luego nos cuenta.

Sí. Fuerte es que te tires operando un día entero. Que al final te vayas a dormir de madrugada. Que a las tres horas te llamen por una complicación y que regreses al hospital para volver a operar. Fuerte es que se te muera un niño y tú te atrevas a decírselo a sus padres.

Y luego ya sí -sin haber dormido, con una especie de jet lag- te vayas a un gimnasio a levantar peso y más peso.

"A hacer el animal... A reventarme... Para pensar en otra cosa... Para no pensar en lo que ha pasado...".

(...)

Si aquella niña empezó haciendo ballet, fue porque es lo que hacían todas las niñas.

Si aquella chica hizo natación, fue porque su padre era oficial del Ejército y buzo de la Armada.

Si aquella joven hizo voleibol, fue por su altura y por su fuerza.

-¿Cuánta fuerza, a ver?

-Le pegaba al balón desde una espaldera en un extremo del campo y lo mandaba hasta la espaldera contraria.

Así que la infancia transcurrió entre Ferrol, Cartagena y Madrid, esas ciudades a los que el padre era destinado arrastrando a su esposa y a sus tres hijas. La mayor de todos, la más fuerte, la más alta: ella.

En sus 1,82 metros de altura y en sus 84 kilos de peso (llegó a pesar en torno a 100), en sus extremidades llenas de moratones (nos los enseña), quedan reducidos a cenizas dos clichés vigentes hasta hace poco.

El primero de los clichés es ese que dice que una chica excelente "no hace el bestia": Patricia sacó casi todo dieces en el Bachillerato y fue una de las mejores notas de selectividad en su época: un 9,6 sobre 10.

El segundo cliché es el que sostiene que la fuerza está reñida con la feminidad: "Este deporte está bien visto si eres un tío grande, pero mal visto si eres una tía grande. Todo el mundo te dice cosas como: 'Te vas a lesionar'... Es una reminiscencia de antaño, como si las mujeres tuviésemos que seguir haciendo ballet, como si fueses menos mujer por levantar piedras, mover camiones o hacer el burro así como lo hago yo".

Patricia Martín, cirujana plástica y jefa de la Unidad de Quemados de Cruces (Baracaldo).
Patricia Martín, cirujana plástica y jefa de la Unidad de Quemados de Cruces (Baracaldo).

Pero volvamos con la doctora, que acaba de terminar de pasar consulta y nos habla de su trabajo a flor de piel. De lo duros que son los niños: "Más que los adultos". De lo que les dice para que no lloren. De lo que vio el último día en quirófano.

Parece una perogrullada, pero no lo es. Lo más importante cuando hay un gran quemado es "que no se te muera". "Por infecciones, por fracaso multiorgánico, por lo que sea...".

Luego, toca "tapar otra vez con piel".

Después, vienen las secuelas. Patricia ha visto párpados sellados; caras en las que las quemaduras han borrado orejas, boca y nariz; cuellos imposibles.

Nos enseña fotos de tumores infantiles que ha operado (una especie de melón al final de la espalda). Habla con pasión de la intervención. Se nota que le gusta su trabajo. Está fuerte. Sonríe.

La joven cursó la carrera de Medicina en la Universidad Autónoma de Madrid, hizo la residencia en Cruces y luego viajó a Asia en 2017 para acabar formándose en el National University Hospital de Singapur, donde estuvo año y medio subespecializándose en cirugía de la mano y en microcirugía.

Fue allí donde surgió el flechazo con el CrossFit (un entrenamiento basado en los ejercicios de militares, policías y bomberos), porque era el gimnasio que más cerca le quedaba. Llegó, vio a gente muy sudada, valoró qué hacer, se puso con la halterofilia.

Luego le estuvo contando por teléfono a su pareja lo bien que se lo había pasado. Aquel hombre (que hoy es su esposo) también es un strongman y... cirujano de trasplante hepático.

(...)

Al regresar a España, Patricia necesitaba un entrenador.

El chico de Karate Kid encontró al profesor Miyagi y nuestra cirujana dio con Félix Campos, alias Ogikiñe (panadero en euskera), un mítico levantador de piedras navarro que -en el friso de sus 70 años- enseñaba gratis en el probadero de Andra Mari, en Getxo (Vizcaya).

-¿Qué te dijo ese hombre?

-Que solo usase la fuerza justa y necesaria.

Así que después de crecer a la sombra del maestro, Patricia Martín se presentó en Salamanca en abril para participar en primera Liga Nacional de Fuerza Femenina.

Y lo que ocurrió es lo que ya saben.

La campeona del mundo en 500 metros de remo ergómetro de 2022 se proclamó la mujer más fuerte de España.

Echó a correr arrastrando un yugo que pesaba 160 kilos.

Tiró con arneses de un furgón de tonelada y media.

Levantó una bola de 60 kilos por encima de una valla de un metro muchas veces.

Tuvo un minuto para hacer un recorrido de 15 metros... portando 52 kilos en cada mano.

"Las que somos distintas también tenemos nuestro deporte"

Patricia Martín

"Yo les digo a las chicas que hagan este deporte porque es divertido. Porque empodera. Porque gracias a él he conocido a gente muy diversa de otros ámbitos", nos cuenta. "Mírame a mí, yo no tenía ningún futuro en el ballet o en la gimnasia rítmica, ¿verdad? Pero hay vida más allá. No todas las niñas tienen que ser iguales, las que somos distintas también tenemos nuestro deporte".

(...)

Hace poco, la mujer forzuda estuvo en Londres.

No estuvo en Londres para levantar el Big Ben, ni para dar una exhibición haciendo girar la mítica noria junto al Támesis con un brazo atado a la espalda.

Estuvo en Londres para impartir una conferencia más sobre niños quemados ante la comunidad científica internacional. Para -en su excelente inglés- hablarles del "desbridamiento enzimático". Esto es (lo hemos copiado de Wikipedia), "un tratamiento tópico basado en la aplicación local de enzimas exógenas que actúan junto con las endógenas proteolíticas degradando la fibrina, el colágeno desnaturalizado y la elastina".

Y después de Londres, Milán.

Y después de Milán, el Congreso Nacional de Cirugía Plástica de Sitges.

Todo eso, sí.

Pero también hay que ir a Aranguren este domingo a levantar piedras. Y estar el 15 de agosto en el campeonato de Mallabia para lo propio. Y viajar a Cataluña a fin de año para tirar como una mula en el campeonato de España.

Patricia no es vasca, pero como si lo fuera.

Sabemos que es vasca por bilbainadas como las que cuenta.

Por ejemplo: hace no mucho estaba hirviendo agua en casa. Fue a verterla en un recipiente y el recipiente estalló en pedazos. El agua le cayó en la pierna. Se hizo una quemadura importante de segundo grado. Lo normal habría sido ir al hospital, recibir atención, dejar que te curen. Pero ella qué va. Se lo hizo todo. Aúpa. Y siguió hirviendo agua.

¿Qué es ser fuerte?

¿Es más fuerte aquel que levanta un peso o quien lo soporta?

¿Es más fuerte la que no se asusta ante el camión de tonelada y media de detrás o la que no se arredra ante un niño muerto de 28 kilos de delante?

Sí, hace falta una forzuda delante de una cama de quirófano...

"Tenía en torno a 10 años. Había estado jugando con cerillas junto a sus amigos muy cerca de un bidón de gasolina. Era de fuera del País Vasco. Ardió como una tea. Cuando llegó a quirófano, estaba medio carbonizado. Pero seguía con vida. Se nos murió a los dos días".

Sí, hace falta una cirujana delante de una piedra...

"Tenía también 10 años. Fue en una exhibición en Urkiola. Me vino una abuela: me dijo que su nieta también levantaba piedras. Esa cría había sufrido acoso escolar. La niña era grandota. Rellenita. Como yo. No somos bichos raros... Y lo mejor es que su familia estaba muy orgullosa".