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En camisa de once varas

Miguel Ángel Perera: "El toreo no es de derechas ni de izquierdas, es del pueblo"

El torero, el más alto, junto a sus hermanos en Granada, 1992.
El torero, el más alto, junto a sus hermanos en Granada, 1992.
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En el confinamiento, Perera (Puebla del Prior, Badajoz, 1983) arrasó en las redes sociales con sus vídeos sobre su día a día en su finca Los Cansaos en Olivenza. Pero lo suyo es la tauromaquia. Mañana torea en Alcalá de Henares y el día 29, en Mérida.

¿En qué momento decide que va a ser torero?
Desde muy pequeñito sentía atracción y afición por el mundo toro, a pesar de que no tengo antecedentes taurinos en mi familia. Lo mío es pura vocación. De muy pequeño, jugaba a simular una faena con mis hermanos y guardaba recortes de periódicos y revistas.
¿En qué piensa cuando está en la plaza?
Los días de corrida estás muy mentalizado y muy pendiente del comportamiento de los toros.
¿Quién manda en el ruedo?
Intento ser yo. Tengo la suerte de contar con una gran cuadrilla y solo con la mirada nos entendemos.
¿Qué se oye en la plaza?
Se oye todo aunque parezca que no. Tienes que tener puesto el oído en el público porque nos debemos a él. Aunque en el ruedo mandas tú, el público es el mayor indicador de cómo estás haciendo las cosas.
Y también hay silencios.
Va en la personalidad de la plaza. Los silencios de Sevilla, que hablan por sí solos; y en Madrid, por muy grande que sea, se escuchan perfectamente las voces que te dan. En Pamplona, que es una plaza que a mí me encanta, el jolgorio...
Si el toro es muy bueno, ¿el torero corre el riesgo de no estar a la altura?
Siempre se ha dicho que los toros buenos descubren a los malos toreros. Tememos no estar a la altura del toro que embiste bien. Cuando es francamente bueno y lo ha visto el aficionado, ése es el toro peligroso que te puede hacer daño a nivel profesional si no estás a la altura.
¿Teme perder la vida en la plaza?
Total, muchísimo, lo que más.
¿Y cómo puede vivir con este miedo?
Porque es tu vocación y se convierte en una forma de vivir. Asumes los riesgos de tu profesión y a la hora de subirlo a una balanza, no lo haces, porque pesa mucho más lo que puedes perder que lo que puedes ganar. Sabes que está ahí, pero es algo de lo que no hablamos.
¿Cuántas cornadas ha recibido?
16 cornadas. Tengo experiencia.
¿Se aprende de ellas?
Sí, pero al final te das cuenta de que pasan porque están para ti. Hasta en los percances he tenido la mano de Dios puesta encima porque me han ocurrido donde estaba la persona y los medios indicados.
¿La fiesta nacional corre peligro?
Llevamos en peligro muchos años. Coges la prensa antigua y ya existía el eterno debate 'toros sí toros no'. Y no lo entiendo porque es un espectáculo legal, amparado por la Constitución. Sufriremos un varapalo más debido a la grave crisis sanitaria y sobre todo económica que vamos a padecer. En este sector, dependemos única y exclusivamente de la taquilla. Si las medidas son tan restrictivas pasaremos momentos complicados. Al Gobierno, que tan poca consideración ha mostrado con los profesionales, le ha venido la pelota botando para intentar asfixiarnos.
La presión de los antitaurinos es cada vez mayor, ¿llegará un día en el que se prohíban las corridas de toros en España?
Confío en que no, pero la presión es muy grande porque cuentan con una fuente de financiación millonaria de fuera de España. No es sólo contra los toros, sino a favor del actual animalismo y mascotismo. Entrar atacando al mundo del toro es fácil, pero no quedará ahí: será la caza, la pesca, la doma, el circo... Son lobbies extranjeros.
¿Financiación millonaria de lobbies extranjeros?
Sí, en la Fundación del Toro de Lidia están los datos. Son, si no recuerdo mal, 1.000 millones de dólares anuales de lobbies extranjeros para las acciones contra el toro y el mundo animal. A mí, que venga una persona de un lobby a hablarme de cómo hay que tratar a las mascotas, cuando tengo perros y no los castro ni les pongo un jersey de lana, sino que viven el libertad. Hay mucha demagogia, pero son campañas pagadas con mucho dinero y es difícil combatir contra eso.
Al vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias, le «incomoda enormemente» que se reivindique la tauromaquia como algo cultural.
A mí también me incomoda tenerlo como vicepresidente, pero él no tiene la potestad para decir qué es cultura o no en este país; eso lo deciden los pueblos.
¿Vox es el único partido que apoya la tauromaquia?
No. Conozco a políticos de otros partidos, como Guillermo Fernández Vara, García-Page, Carmen Calvo, José Luis Ábalos, todos del PSOE; del PP, por supuesto; y de Vox, también. Los taurinos reivindicamos que el toreo no es de derechas ni de izquierdas, es del pueblo, que es el que lo ha mantenido. En las plazas entran de todos los colores y todas las ideologías políticas.
Pero no todos los políticos los defienden igual.
Algunos dan la espalda, como Podemos, otros que son aficionados se ponen de perfil y otros, cuando dan la cara, es de agradecer. Pedimos que nos traten igual que a otros sectores, sin privilegios, por lo que representamos como industria.
¿Es verdad que hay familias del mundo del toro que están pasando hambre?
Por supuesto que sí. Llevan sin torear desde septiembre del año pasado. Cuando se declaró el estado de alarma, ni había comenzado la temporada. El sector está prácticamente parado al 100%. En este tiempo, habrán agotado el paro u otro tipo de ayudas. Estamos en las mismas condiciones para acogernos a las ayudas del Gobierno que otros sectores, pero no se nos ha atendido. Por eso las manifestaciones, que son fruto de la desesperación, la indignación y la impotencia.
En 2017, usted reunió en el Ateneo de Sevilla a un grupo de intelectuales, al cumplirse 90 años del encuentro en el que el torero Ignacio Sánchez Mejías ejerció de mecenas de la Generación del 27.
Fue bonito hacer este homenaje rodeado de artistas, políticos, deportistas... En el toreo esas amistades se daban mucho, igual que ahora, pero cuesta más que salgan a la luz por el miedo al qué dirán. No fue fácil reunirlos a todos, pero se intentó hacer un homenaje sencillo y acorde a la figura de Sánchez Mejías.

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