Amigo Jorge, sabes que te tengo aprecio. Desde aquella llamada para felicitarme por Parece Mentira, mi primera novela, en la que demostraste tu generosidad promocionándola en Sálvame. Y a cambio de nada, que es la verdadera generosidad.
A partir de aquel momento nos hemos tenido cariño. Tú con tus cosas, eso de tomarte demasiado en serio muchas más veces de la cuenta y yo con mi "tarita" de ser taurino hasta la médula que nunca comprendiste, ni falta que hace.
A mí no me tiene por qué gustar lo que tú haces y dices para tenerte cariño, yo tampoco pido que apruebes mis opiniones en la tele, faltaría más. Sin embargo, ya que públicamente has escrito sobre lo que yo me creo o no me creo de una guerra que nos supera a ti y a mí, permíteme que haga público lo que te dije en privado antes de la publicación de tu artículo en Lecturas.
No solo me creo que haya movimientos en Moncloa para hacer daño a El Hormiguero, sino que tengo pruebas, como las tienen todos los medios de comunicación que las han publicado y que son de dominio público. Tú dices que no te las crees, que es inverosímil que desde Moncloa se levante un teléfono para contratar en la televisión pública un programa con el único objetivo de restar audiencia a El Hormiguero. Dices que son "numeritos" de Pablo Motos.
Allá tú con lo que te crees o con lo que no te quieres creer, estoy seguro de que hay más de lo segundo. Que se consiga hacer daño a Pablo Motos es otra cosa, pero que se está intentando desde Moncloa es un hecho. Ya veremos qué pasa en septiembre, porque la libertad de la gente con el mando a distancia da alegrías y disgustos, como tú sabes mejor que nadie.
Terminas tu artículo temiendo que se te acuse de que te lo ha ordenado escribir Pedro Sánchez. A mí me consta que no es así, aunque lo triste es que ni siquiera sea necesario. Me da pena ese servilismo con el poder (sí, acuérdate de quién es realmente el poderoso, que no te engañen) de alguien con tanto talento como tú.
Un talento que ese mundo de supuesta élite intelectual de la izquierda de pose jamás te ha reconocido. Qué paradoja. Tengo la sensación de que tienes un permanente empeño en pertenecer a un mundo que en el fondo te desprecia.
Qué masoquismo el tuyo. Hiciste teatro de una manera brillante y te tacharon de intruso, "¿qué hace el de Sálvame en "el mundo de la cultura"?". Escribes con verdad e ingenio, pero también despreciaron tus libros esos guays de izquierdas. A mí me entristece porque te quiero, pero tú sabrás.
Yo sé en qué lugar estoy y como tú digo lo que pienso y me creo lo que digo. Sí Jorge, en Moncloa no gusta El Hormiguero y en Moncloa se hace todo lo posible por acabar con Pablo. Lo sé yo, lo saben en Moncloa y lo sabes tú, aunque no te quieras enterar. Un abrazo, amigo.