Lamentablemente el prime time ya no existe en la televisión. Que un programa de televisión empiece pasadas las 23.10 de la noche hace unos años suponía que el program previo era el que iba en prime time y éste ya se consideraba late night. Ahora, nos intentan hacer creer que como las cosas y los hábitos han cambiado, los horarios se han retrasado y se han adaptado al nuevo ocio y costumbres de los espectadores. Pues no. ¿A qué usted se sigue levantando antes de que salga el sol para ir a trabajar? ¿A qué la finalización de un programa a las dos de la madrugada no lo considera 'normal'? MasterChef 13 iba a poner, en cierta modo, solución a esto o, al menos, eso es lo que se anunció en la presentación de la nueva edición del talen culinario. Pero... pero el access prime time, es decir, La Revuelta, bien merece retrasar 20 minutos el estreno de MasterChef 13 y llevar al programa a que termine a las dos de la madrugada, con lo que, seguramente, de los que empezaron a verlo anoche, llegaron al final un 1%.
Es innegable que la batalla por el access prime time ha llevado a las cadenas generalistas a retrasar todos los programas del ya mal llamado prime time en pro de La Revuelta y de El Hormiguero. Desde la llegada de David Broncano a La 1, ambos programas han ido retrasando su finalización con el fin de arañar unos minutos de audiencia. De acuerdo, cada uno juega sus cartas como mejor le conviene. Lo malo, mejor dicho, lo que no debería ser es que para arañar uno poco de cuota de pantalla, anoche La Revuelta terminase no sólo más tarde que El Hormiguero, que ya terminó tarde, sino más allá de las 23.10 horas atrasando más de 20 minutos el estreno de MasterChef 13. Se mire por donde se mire, La 1 es la cadena pública y se supone, o así debería ser, que se debe adaptar más a los españoles o, al menos, mostrar cierta consideración, pero no. Aquí es, MasterChef 13 empezará cuando La Revuelta termine, sea cuando sea, y acabará más allá de las dos de madrugada, y el que no lo haya podido ver, pues para eso tiene RTVE Play.
Lo de las estrategias de programación no es algo nuevo, es lícito y todas las cadenas lo hacen y más cuando se acercan los finales de mes. Arañar unas décimas vale oro y es normal que todas quieran llevarse un poquito de aquí y poquito de allá, pero ¿a qué precio? El precio de anoche fue cabrear a la audiencia con algo que lleva años reprochando y reclamando, y que en esta edición de Masterchef parecía que se había puesto cierta solución. Dado los nuevos horarios del access prime time, Shine Iberia y RTVE decidieron acortar parte del programa. Se iban a recortar la prueba inicial y la de eliminación, y en la de exteriores se iba a quitar parte de la paja, la de los comensales. No iba a reducirse mucho, unos 15 o 20 minutos, pero, al menos, ya era algo. La sorpresa, sin embargo, llegó anoche.
Aunque es verdad que siempre el primer programa y el último de MasterChef son más largo, uno por la presentación de todos los concursantes y otro por ser la final, la realidad es que si tú recortas MasterChef, pero alargas el anterior, es decir, La Revuelta, ¿de qué sirve? De absolutamente nada. Bueno sí, sirve para que la audiencia y los seguidores del talent culinario que había visto una lucecilla de esperanza con el tema de los horarios, se agarrasen anoche un mosque del 15, y con toda la razón. Si prima La Revuelta, pues que prime, pero que no se engañe al espectador anunciando el estreno de MasterChef 13 a las 22.50 y empezando más de 20 minutos después.
Aquí, los que más pierden son los espectadores y la productora del programa. ¿Alguien cree que le puede hacer gracia que su producto se tenga que enfrentar a estos horarios o a las críticas? A nadie. Las productoras no se meten en cómo programa una cadena -¡faltaría más!-, pero doler tiene que doler. Igual que le dolió anoche a los espectadores. Criticamos mucho las redes sociales, pero también sirven para que quien tiene que escuchar, que escuche.
"Acortáis la segunda (prueba) por las quejas de los espectadores de la duración del programa, pero lo que no tiene nombre es que el programa empiece a las 23:15 horas un lunes, siendo mañana día laborable"; "En España no se trabaja que MasterChef arranca casi a las 11:30 hasta las 2 am , no puede ser hasta cuando estos horarios absurdos"; "MasterChef Lo siento por vosotros, pero vergüenza los horarios de la televisión pública. No puede ser que empiece 1 hora más tarde de lo habitual en años anteriores, porque aquellos que trabajan lo tienen jodido. Espero que hagáis crítica y adaptéis los horarios RTVE"; "RTVE, ¿a qué hora os parece que nos levantemos mañana a trabajar? ¡Nos tomáis el pelo!". Y esto es sólo una pequeña de parte de las cientos de quejas. Insisto, quien tenga que escuchar que escuche.
Primer expulsado de MasterChef 13
Es verdad que las veces que se ha intentado arrancar MasterChef o cualquier otro programa de La 1 antes de que termine El Hormiguero no ha funcionado. Bien, el juego de las audiencias es así. El problema es que anoche se cruzó esa línea. El Hormiguero terminó a las 23.05, La Revuelta más allá de 23.15. El tablero se ha cambiado, lo ha cambiado RTVE, y lo ha hecho un 31 de marzo, último día de medición de las audiencias del mes de marzo y con el estreno de MasterChef, que se sabe de sobra que siempre es más largo.
El que aguantase anoche hasta el final de MasterChef 13 que levante la mano. Es para ponerle un monumento. ¿Y cómo arrancó? Pues conociendo a los 16 aspirantes que durante casi tres meses lucharán por convertirse en el nuevo ganador de MasterChef. ¿Qué perfiles hay? Pues los perfiles de lo que es un programa de entretenimiento. Gente peculiar, inesperada, con algo especial y con... ¿con cocina? Esto se verá en los próximos capítulos. De momento, un variadito. Un estudiante de Toledo que es una delicia televisiva por su desparpajo y su vacile con Pepe Rodríguez al que no dudó en calificar de "pijo"; un Policía Nacional de los GEO que descubrió su amor por la cocina en una misión internacional; una creadora de contenido estadounidense participante de MasterChef Junior USA; una de las hijas del dueño de Cortefiel -sí, así es- que ha entrado en MasterChef 13 embarazada; una periodista, un veterinario, una analista, un comercial... Variadito, como siempre, pero diferente.
Fue un arranque clásico, pero extraño, pues por primera vez en una prueba de exteriores, los jueces de MasterChef permitieron que fueran los aspirantes los que decidieran todo lo que iban a hacer. Eligieron los capitanes, los equipos, el tiempo de cocinado, los menús, el número de comensales (van a su primera prueba de exteriores y se tiran a la piscina con más de 100) y, por supuesto, los que se llevarían el delantal negro. No fue nada fácil porque ellos mismos no lo hicieron fácil, ni con trampas. Sí, sí, empiezan pronto.
Resulta que Ariana, la influencer que participó en la edición Junior en EEUU, fue una de las capitanas. Tenían que entrar al supermercado a coger todos los ingredientes y sólo podían llevarse lo que hubiese salido del supermercado. Ariana se dejó una de las cestas con las gambas en el suelo y sin sacar. Pese a que Jordi Cruz se lo advirtió, lo cogió y comenzaron a usarlo hasta que llegó Samantha Vallejo-Nágera y les dijo que por ahí, no, que en MasterChef se veía todo. Los dos capitanes se sentenciaron a ellos mismos y a Emilio, Ana, Bea, Yago, Miguel y Limin. Y la noche acabó con una prueba de eliminación en la que ya hubo el primer expulsado: Miguel. Empezó fuerte MasterChef 13. Ya sabe si no llegó a verlo, siempre le quedará RTVE Play.