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Salud mental

Gaslighting: qué es, de dónde viene su significado y por qué es tan peligroso esta tendencia entre las parejas

Este tipo de manipulación psicológica suele pasar desapercibido y tiene un trasfondo muy dañino

Gaslighting: qué es, de dónde viene su significado y por qué es tan peligroso esta tendencia entre las parejas
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No siempre resulta sencillo identificar una relación tóxica. Ya sea en pareja, en el trabajo o en cualquier círculo social o familiar, hay comportamientos nocivos y de manipulación que son tan sutiles como peligrosos. Como muestra, el botón de lo que se conoce como gaslighting, un comportamiento que suele pasar desapercibido y que tiene un trasfondo muy dañino.

Para empezar, no se debe confundir el gaslighting con el ghosting, que es cortar abruptamente la comunicación con una persona sin explicación ni despedida de por medio.

El gaslighting es una manipulación psicológica. El término procede de Gaslight, película de 1944 y estrenada en España con el nombre de Luz que agoniza. En el filme, el marido va manipulando la percepción de la realidad de su esposa hasta hacerle creer que está loca.

Años más tarde, en 1969, Russell Barton y J. A. Whitehead acuñaron el término en su artículo The Gas-Light Phenomenon, publicado en The Lancet, en el que detallaban cómo parejas y familiares de pacientes los hacían pasar por personas con patologías psíquicas graves. En su opinión, analizar caso por caso era primordial para demostrar que esa enfermedad existe.

A todo esto, gaslighting es un anglicismo que la RAE pide ser sustituido por "hacer luz de gas", expresión recogida en el Diccionario de la lengua española con la siguiente definición: "intentar que (alguien) dude de su razón o juicio mediante una prolongada labor de descrédito de sus percepciones y recuerdos".

Se trata de un "proceso que se compone de una serie de actuaciones hostiles que tomadas de forma aislada podrían parecer anodinas, pero cuya repetición constante tiene efectos perniciosos", resume a Yo DonaPere Vidal, profesor colaborador de los Estudios de Derecho y Ciencia Política de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y abogado laboralista.

Ejemplos de luz de gas

La línea que separa el acoso laboral de un comportamiento de mal gusto es tan sutil que a veces no se ve. Bromas inapropiadas e hirientes, exageración de los errores, evaluaciones negativas constantes del rendimiento o en hacer circular rumores y calumnias, entre otras situaciones.

La manipulación provoca en la víctima incredulidad en primer luego para luego caer en la confusión hasta verse superada por la situación. En el ámbito del trabajo, es el primer paso al mobbing o acoso laboral.

De acuerdo con lo esgrimido por la psicóloga María Redondo en este artículo, para la víctima "es muy doloroso pasar por eso y tener que asumir que todo lo que alguien te había prometido ya no va a suceder; o que la persona con la que estabas realmente no es cómo tú creías". De hecho, muchas personas que sufren luz de gas llegan a silenciar sus experiencias para no pasar de nuevo el trago de sentirse juzgadas.

Perfil del acosador 'gaslighter'

Respecto al perfil del gaslighter o abusador mediante esta técnica de manipulación, es alguien que "se siente cómodo con el uso del poder, es egocéntrico, tiene dificultades para empatizar y se muestra inseguro ante el enfrentamiento a la adversidad". También le resulta cómodo "mentir, negar, cuestionar, juzgar y generar malestar" en la víctima. Esa dificultad para la empatía hace que cree en la otra persona "inseguridades sin sentirse culpable", explica Mireia Cabero, profesora colaboradora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC y directora de Cultura Emocional Pública, en este artículo de la UOC .