CICLISMO
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Pogacar no teme al infierno: debutará en la París-Roubaix, la reina de las clásicas

Tras no conquistar San Remo, el esloveno ha cambiado de planes y participará por primera vez en el pavé del Infierno del Norte, según hizo oficial este miércoles el UAE.

Pogacar, durante la Milán-San Remo.
Pogacar, durante la Milán-San Remo.MARCO BERTORELLOAFP
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El velódromo de Roubaix es el paradigma del éxtasis ciclista. No hay escenario más icónico ni lugar más difícil al que llegar sano y salvo. Como tantos otros campeones, Tadej Pogacar podría dejar a un lado la proeza en el Infierno del Norte, los adoquines mortales que todo ponen en riesgo, lugar de especialistas. Pero su cita es con la historia. El UAE Team Emirates - XRG ha anunciado este miércoles lo que era un osado rumor. Su líder estará presente en la salida del próximo 13 de abril. Debutará con el maillot de campeón del mundo en busca de algo único.

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También con el maillot arcoíris Bernard Hinault logró ganar en 1981 una carrera que "odiaba". La mañana de antes, mientras reconocía el recorrido, los parajes míticos, el bosque de Arenberg, Carrefour de l'Arbre o Mons-en-Pévèle, al Tejón le preguntaron por sus sensaciones. "¿París-Roubaix? Es una gran carrera. Para el público...", desafió. Sabía que se jugaba el siguiente Tour, como también es consciente Pogacar. Derrotado en la Milán-San Remo por la resistencia y la velocidad de Van der Poel, muchos dudaban de que fuera capaz de aventurarse. Su respuesta ha sido inmediata: estará en el Infierno del Norte.

Allí volverá a retar a tipos que crecieron entre pavé y barro, reyes de la habilidad como el propio Van der Poel (ganador de las dos últimas ediciones), Van Aert o Ganna. Pogacar lo quiere todo, como Merckx o Hinault. También coleccionar los cinco monumentos, aunque para ello tenga que asumir riesgos. En 2023, una caída en la Lieja-Bastogne-Lieja le obligó a pasar por el quirófano (se rompió el escafoides) y arruinó su preparación para un Tour en el que acabaría sucumbiendo ante Jonas Vingegaard.

Desde aquel 1981, ningún ganador del Tour ha vuelto a triunfar en la reina de las clásicas. Entre otras razones, porque casi ninguno lo ha intentado. Apenas Greg Lemond, Bradley Wiggins o Geraint Thomas. Pogacar, que ya sabe lo que es ganar Flandes, jugueteó con la posibilidad. En febrero publicó un vídeo 'volando' sobre el bosque de Arenberg, uno de los tramos más icónicos de la París-Roubaix. Ese día completó casi 60 kilómetros por pavé, recorriendo cada uno de los tramos junto a algunos compañeros como Tim Wellens. "No, por favor", bromeó suplicando Jasper Philipsen (otro de los grandes candidatos, segundo los dos últimos años) al ver la publicación de un Pogacar al que desde bien joven le 'apeteció'. Como junior, completó las ediciones de 2015 (30) y 2016 (13).

Sólo parecía un aviso para el futuro, pues ni Josean Fernández Matxin ni el propio Pogacar confirmaron después el debut. Quizá su derrota en San Remo, el único monumento que el falta en su palmarés junto a la París-Roubaix, lo cambió todo. "Inicialmente estaba planeado que Tadej Pogacar participase en la E3 Saxo Classic y en la Gante-Wevelgem. Sin embargo, tras debatirlo con el equipo, hemos decidido ajustar su calendario enfocándolo en el Tour de Flandes y la París-Roubaix para intente llegar en su pico de forma en ambas carreras", señaló el equipo en un comunicado difundido este miércoles.