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El informe de siete folios que "convence" a la Federación de que no hubo amaño en las sedes del Mundial

EL MUNDO accede al documento presentado por María Tato durante la investigación de la RFEF sobre las modificaciones en los estadios.

Louzán, en su reciente visita a la Cartuja.
Louzán, en su reciente visita a la Cartuja.Julio MuñozEFE
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El lunes este periódico reveló cómo se modificaron las sedes del Mundial en un espacio de 48 horas. Una modificación que sacó a Balaídos de la lista de las 11 seleccionadas para la cita internacional en favor de Anoeta. El escándalo sacudió los cimientos de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) y se inició una investigación que pivotaría sobre un informe que debía realizar María Tato, la única superviviente de la comisión española del Mundial 2030, sobre el proceso de selección.

El informe, al que ha tenido acceso EL MUNDO, se entregó el martes por la noche y consta de apenas siete folios. Este documento ha convencido a la RFEF de que "no se ha amañado nada" y que "ningún presidente, ni Pedro Rocha ni Rafael Louzán, ha tenido influencia en los cambios de las puntuaciones". Mientras que el análisis que obra en manos de FIFA desde julio de 2024, en el que se incluyen baremos, puntuaciones y dossieres sobre las sedes ocupa cientos de páginas, la investigación sobre lo desvelado por este periódico ha concluido con un informe de siete páginas.

Este documento comienza con una cronología de la candidatura conjunta entre España, Portugal y Marruecos. Se habla del acuerdo entre federaciones para sumar 20 estadios entre las tres que se repartirían 11 para nuestro país, seis para Marruecos y los tres restantes para los portugueses. Se debían buscar sedes "con la adecuada maximización de ingresos y minimización de costes, priorizando uno de los pilares de la candidatura que es la sostenibilidad".

"la mejor candidatura de la historia"

Posteriormente relata la presentación de 15 candidaturas, de las que se debían elegir las 11 citadas, y la composición inicial del comité, en el que estaba el secretario general de la RFEF, Andreu Camps, destituido por Rocha tras el escándalo de la selección femenina, y Jorge Mowinckel, director del departamento de Internacional. A ese comité se incorporaría luego María Tato y por último entraría Fernando Sanz en sustitución de Camps.

Es a partir de la tercera página cuando se entra en materia y se desarrolla el proceso de selección de sedes, que fue lo que provocó el escándalo que ha terminado con el cese de Tato por parte de la Federación. "El objetivo de las tres federaciones era la de presentar la mejor candidatura de la historia de la FWC 2030" (FIFA World Cup), recoge, errata incluida, el informe.

Es entonces cuando se detallan las referencias que se toman para la valoración de las sedes basadas en criterios técnicos y documentales y en los que se produce el "error" admitido por Tato entre los dos excels. Se recuerdan también las modificaciones propuestas por el Consejo Superior de Deportes (CSD) a la hora de establecer un baremo de los estadios.

Cronología

Tras la explicación, el documento aborda el periodo temporal y los intervinientes en las modificaciones de las sedes basándose en el subfactor A1 que "es el nivel de intervención que debe llevarse a cabo en un estadio para cumplir los requisitos de la FIFA". Concluye que se había puntuado mal a Anoeta y a Cornellá porque "sólo requieren adaptaciones para el acontecimiento", valorado en 15 puntos, y no una "intervención menor para ajustar su capacidad", que serían 20.

Así que justifican con ese razonamiento el adelantamiento en 48 horas de Anoeta a Balaídos por el undécimo puesto de la lista al subir el estadio vasco de 10,1226 a 10,6026 frente a los 10,2004 del gallego. Tanto el Reale Arena como el campo del Espanyol elevaron su puntuación de un excel a otro en 0,48 puntos. Por último, se detalla el método de trabajo que se llevó a cabo para que las ciudades pudieran optar a ser sedes de partidos de la cita mundialista de 2030.

La Federación ha asegurado que "nunca habían puesto en tela de juicio" el trabajo de Tato, pero han pasado 72 horas hasta que la organización se manifestase. En cualquier caso, el presidente Louzán sigue guardando un escrupuloso mutismo en torno a lo sucedido.