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"No vamos a eludir el envite del momento", dijo ayer el jefe de la delegación de Vox en Bruselas, Jorge Buxadé, durante el ciclo de charlas que el partido organizó para hablar sobre los retos del sector primario. Se refería el eurodiputado a la amenaza arancelaria que, desde que Donald Trump alcanzó la Casa Blanca, viene cuestionando el discurso de los de Santiago Abascal, que evitan confrontar con su "socio" estadounidense.
En sus primeros pronunciamientos al respecto, los portavoces del partido esquivaban la encrucijada sosteniendo que "el peligro no son esos aranceles, sino las políticas de Bruselas". La tesis se mantiene ahora, seis semanas después, pero el discurso se ha modulado: en Vox insisten cada vez más en "rechazar" la llegada de esas tarifas y ahora, incluso, apuestan por "pelear para que no existan". "Negociar", tal y como lo verbalizó ayer Abascal en una entrevista a Servimedia -en su primer pronunciamiento en la CPAC de Washington, se limitó a decir que "ojalá no lleguen"-. "No vuelvan a hacer la pregunta, que ya lo hemos dicho", sostuvo Buxadé, en busca de sellar la polémica.
En las jornadas que organizó ayer el partido con agricultores y ganaderos, Vox criticó al resto de formaciones por "crear miedo [sobre la amenaza arancelaria] cuando no hay nada cerrado". Después, Buxadé tomó la palabra para explicar por qué -a su juicio- los demás políticos están alertando de esos tributos y "reduciendo todo el problema del campo a ellos": "Quieren desviar el foco de su propia responsabilidad".
Es ahí donde Vox quiere llevar el debate. Aprovechando que la amenaza arancelaria ha situado al campo en el foco, y que el PP está proponiendo iniciativas en esta materia, los de Abascal quieren dar la vuelta al discurso sobre los tributos de Trump para redirigir la ofensiva a los populares. Si el PP le cuestiona por su adhesión al estadounidense pese a los aranceles, Vox proclamará su rechazo -ahora que insiste en ello- y devolverá la crítica.
Bajo la tesis de que el problema del sector primario "son los marcos regulatorios obsoletos y la burocracia de Bruselas", responsabilizarán a los populares de "pactar" con los socialistas allí "en contra de los intereses del campo". Creen en el partido de Abascal que así "desmontan el discurso" del PP y evitan que les robe votos en uno de sus nichos por excelencia. "Ahí, hablando de Europa, les podemos confrontar", sostienen fuentes de la formación.
En su apuesta por mantener entre sus afines a agricultores y ganaderos tras la polémica arancelaria, Vox pretende además exteriorizar que su discurso cuenta con el respaldo de los sindicatos del campo. Así, dicen, insistirán en ir de la mano de estas organizaciones para defender que sus alianzas con Trump y con el sector primario no son incompatibles, buscando a la vez evitar que el PP les gane terreno por ahí. Algunas de esas asociaciones ya venían pidiendo a Vox que presionara con más rotundidad contra esos tributos y el partido parece dispuesto a responder. Esa crisis, por ahora, la dan por cerrada.