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El ex presidente argentino, Alberto Fernández, se declara víctima de su ex mujer, Fabiola Yáñez: "Se ponía violenta y me atacaba"

El ex presidente argentino contraataca, niega las acusaciones de malos tratos de su ex y asegura que ella le pegaba cuando estaba ebria.

Alberto Fernández y Fabiola Yáñez en una imagen de 2019.
Alberto Fernández y Fabiola Yáñez en una imagen de 2019.AFP
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El nuevo capítulo de la truculenta historia en la que un ex presidente es acusado de haber golpeado a su mujer tiene ribetes más que inesperados: Alberto Fernández, el ex presidente argentino, se declara víctima de la violencia de su ex mujer, Fabiola Yáñez, que reside desde hace más de un año en Madrid.

"En los momentos de embriaguez ella se ponía violenta, me atacaba con una fuerza singular", aseguró Fernández en un escrito de 200 páginas que presentó a la justicia de su país, que investiga desde agosto de 2024 el asunto. El ex presidente está acusado de lesiones graves agravadas por haberse cometido en un contexto de violencia de género y contra su pareja.

El nuevo vuelco en la causa se produjo esta semana: Fernández se negó a declarar ante el juez Julián Ercolini ("no es un juez imparcial"), y tras una hora sin responder preguntas dejó un escrito de 200 páginas, al que tuvo acceso Clarín, el diario más leído del país. En él, Fernández insistió en los "problemas de la ingesta de alcohol de Fabiola" y hace un pormenorizado relato de lo que asegura que sucedió.

"(Comencé a) notar su tendencia a consumir alcohol. Al principio fui cuidadoso al expresarle mi preocupación, tratando de no ser invasivo. Observé que después de excederse en el consumo solía alejarse de la bebida durante dos o tres semanas, pero luego volvía a recaer. Este patrón me preocupaba". "Fue precisamente en esos años [inicio de la relación], que comencé a advertir los altibajos en el ánimo de Fabiola. Ella reprochaba airadamente la conducta de su madre. No le perdonaba haberla "abandonado" (ese es el término que usaba) a manos de su abuela. A ese cuadro triste le sumaba el hecho de que las veces que había querido acercarse a su padre biológico sólo había recibido su rechazo".

"Con frecuencia le recomendaba que profundizara en su terapia psicológica, pensando que ese podría ser el espacio ideal para abordar y sanar el malestar que le causaba su pasado. Creía que, con el tiempo, podría encontrar herramientas para manejar esas emociones y seguir adelante".

Los argentinos siguen desde hace meses, primero con asombro e interés, ahora con cierta distancia, el ida y vuelta entre Fernández, de 65 años, y Yáñez, de 43, que en octubre de 2024 tuvo un clímax al revelarse el contenido de chats entre ambos.

"Me dabas sopapos y me dejabas la cara hirviendo", decía Yáñez en uno de los chats. "Explícame esto", le retrucaba el ex presidente adjuntando un artículo en el que se escribía que Francisco, el hijo de dos años y medio de ambos, no es en realidad hijo suyo.

Fotos del expediente policial de Yáñez con lesiones
Fotos del expediente policial de Yáñez con lesiones

Fernández, abogado de profesión, preparó a conciencia su contraataque, que semanas atrás era impensable: no solo dice que no es cierto que pegara a la entonces primera dama argentina, sino que alega que el golpeado era él. "Abrí para ella todas las posibilidades de desarrollo invitándola a que me acompañe en su rol en las giras internacionales y, fundamentalmente, dándole plena libertad para desplegar los programas que ideaba estando al frente de la Fundación del Banco Nación", aseguró Fernández, que añadió que en un viaje oficial a Israel Yáñez había "causado destrozos en la habitación al caerse y romper una mesa llena de botellas de bebidas alcohólicas".

Con la clara intención de darle un giro de 180 grados a la investigación, el ex presidente peronista añade dos aseveraciones de peso:

- "Nunca cercené su libertad de movimientos y nunca le condicioné sus vínculos y amistades".

- "Sí debo decir que si alguien fue agredido en la pareja, ese fui yo. Si alguien debió soportar insultos y malos tratos en la pareja, ese fui yo. Ella se ponía violenta, me atacaba con una fuerza singular. Yo solo atinaba a atajar sus manos para evitar sus golpes".

Y luego, Fernández abre una puerta sin permitir traspasarla: "Las barbaridades que decía en ese contexto prefiero no volcarlas en estas páginas tratando de preservarme ante tan nefasto recuerdo".

Para saber más

Fernández, un político sin carisma que fue sorpresivamente nominado para la presidencia por Cristina Kirchner en 2019, dirigió Argentina durante la pandemia del covid. Fueron años turbulentos en el país y la vista estaba puesta en la Casa Rosada, a la que el presidente llegaba cerca del mediodía, y en la residencia presidencial de Olivos, donde la actividad se extendía hasta altas horas de la madrugada, y todo indica que no por razones de agenda oficial.

El contraataque legal de Fernández ha sido una sorpresa, pero de tener éxito sería toda una hazaña de sus abogados. El fiscal federal Ramiro González, también recusado por el ex presidente, busca "acreditar que Fernández ejerció distintos tipos de violencia contra su pareja, prácticamente desde el inicio de su relación. De acuerdo a las definiciones de la ley de Protección Integral a la Mujer, se pudo detectar violencia psicológica, física y económica (que ocurrió durante) la particular relación asimétrica de poder con el agresor, por lo menos desde el año 2016 hasta que se formalizó la denuncia".

En su denuncia González asegura que Fernández "ejerció de un modo sistemático violencia psicológica contra Fabiola Yáñez bajo las formas de acosos, hostigamientos, controles, indiferencia, insultos, culpabilización, destrato, retiro de la palabra, ninguneos y hostilidad".