Es habitual, que no obligatorio, que las cabezas de cartel de cada partido se dejen caer por la antesala adyacente al salón del Pleno, donde aguardan un puñado de cámaras y micrófonos. Cada de uno de los rostros de los cuatro partidos representados en el Ayuntamiento conceden los minutos que hagan falta para enfatizar sus argumentos y, si fuera necesario, dar su visión sobre la duda que venga al caso. Sin embargo, era un día extraño. Con lluvia tanto en la calle como intramuros del Palacio de Cibeles. Con nubarrones políticos y broncas. Pero había un nombre que llevaba días flotando en el ambiente, nacional y municipal, desde el pasado jueves: Íñigo Errejón. De hecho, mientras las aguas de la sesión bajaban turbias, trascendía una segunda denuncia ante la Policía contra el fundador de Más Madrid y ex portavoz de Sumar en el Congreso por acoso y abuso sexual: la del rostro televisivo Aída Nízar.
Por lo que fuera, Rita Maestre, portavoz del principal partido de la oposición, que el pasado martes tuvo que comparecer junto a Mónica García y Manuela Bergerot para dar explicaciones sobre el papel de su formación en el caso Errejón, optó por evitar ese trago. No fue la única, ya que la socialista Reyes Maroto, por cuestiones diferentes, tampoco se dejó caer por ese escenario. En este caso, la cuestión tuvo que ver con uno de los chispazos de los plenos, sólo que esta vez ella era la protagonista. Almeida denunció un insulto que, presuntamente, habría salido de su boca en el Pleno: «¡Ha dicho 'la cara de payaso que tiene el alcalde'!». Así que ninguna voz de la izquierda se pudo escuchar fuera del ágora municipal. Por unas cosas o por otras, silenzio stampa.
Y eso que la contienda verbal por el escándalo Errejón, bandera junto a Manuela Carmena de aquel partido que gobernó la capital entre 2015 y 2019, la desató Maroto. No era ella la elegida según el guion, pero el cóctel de lluvia y tráfico en la capital, o lo que fuera, hizo que la jornada echase a rodar sin la presencia de Maestre en su escaño. Así que fue Maroto quien, aprovechando una pregunta sobre la crisis de la vivienda en Madrid, desenfundó el colmillo ante el alcalde, José Luis Martínez-Almeida, recriminándole su reacción al conocer un asunto que toca al PSOE en lo que a una de las patas del Gobierno de coalición se refiere. La portavoz socialista llegó a pedir incluso la dimisión del regidor.
«Le pido que se disculpe por mofarse del movimiento feminista. Usted sólo demuestra intereses partidistas y revanchistas, son los mismos que los intereses del patriarcado y del machismo», fue el furibundo arranque de Maroto, quien recordó el caso de acoso que la ex concejala de Ponferrada Nevenka Fernández sufrió en 2000, por parte del entonces alcalde popular Ismael Álvarez. Se refería a un tuit del alcalde donde criticaba la ausencia de manifestaciones feministas por los actos de Errejón, «ocultado por Más Madrid y Sumar». La respuesta desde la orilla derecha del salón: su papel siendo ministra en algunos de los casos que afectan al Gobierno (Aldama, Koldo, Globalia...).
"Está muy nerviosa porque la corrupción le alcanza"
Rita aterrizó en el Pleno con el reloj ya en marcha y con el ánimo afilado, también por encontrarse a su rival por la izquierda agitando el florete. En su caso aprovechó un punto referido a las viviendas de uso turístico para alimentar la algarada. «Sus risas cuando se habla de agresiones sexuales son repulsivas, repugnantes y vergonzosas», lamentaba la líder de la oposición. «Usted quiere convertir un caso de agresión sexual en un caso contra el movimiento feminista, contra los partidos de izquierdas», añadía. Su voz y su semblante atribulados no atravesaron las puertas del gran salón. No, al menos, para dar cuenta ante los medios. Tampoco quisieron dar explicación sobre ese silencio desde su formación. Por esa maleta llena de motivos, fue el Pleno más difícil para ella.
Cosas del destino, instantes antes de que Almeida, que no suele desperdiciar un buen altavoz, tomase la palabra, saltaba la noticia de la imputación de Begoña Gómez por un delito de apropiación indebida por el software de la Complutense. En ese momento denunció «la escalada de violencia» desde la llegada de Reyes Maroto: «Está muy nerviosa porque la corrupción la está alcanzando». Y, desde el mismo púlpito, por el que sí pasó Ortega Smith (Vox), volvió a lanzar otro dardo: «Más Madrid y PSOE intentan victimizarse. Casi han pedido la dimisión del alcalde antes que la de Errejón. Lo sabían y lo encubrieron».
Y entre el fuego cruzado dentro del salón del Pleno y el silencio de la izquierda fuera de él transcurrió otra agitada mañana del curso en el Palacio de Cibeles. Esta vez fue Errejón quien se coló en la fiesta.