MADRID
Errante en la Sombra

¿Por qué no es usted radical?

Landry dijo que hay personas a las que no les gusta la gente y que, por muy cualificadas que estén y por muy éticas que suenen en su discurso, nunca tendrán nada que aportar al bien común.

Girolamo Savonarola, retratado por Fra Bernardino.
Girolamo Savonarola, retratado por Fra Bernardino.
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Mi padre tenía un libro en el despacho que se llamaba ¿Por qué no es usted comunista? y que nunca leí, pero que se me quedó grabado. ¿Tenía ese libro o lo soñé? Busqué estos días el título en internet y no encontré nada por ningún lado, pero algo parecido tuvo que existir porque una vez le pregunté eso mismo a mi padre: «Papá, ¿por qué no fuiste nunca comunista? Si ese era un mundo que no debió de quedarte muy lejos en los años de la carrera y los de un poco después». Y mi padre, que acabó po ser un señor más o menos cristiano sin fe y más o menos socialdemócrata y pobre pero de hábitos burgueses, me dio una respuesta que debía de tener preparada de tan nítida que le salió: «Porque los amigos que entraban en el PCE se volvían aburridos. Se volvían recitativos.

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Cambiemos la pregunta para llevarla de los tiempos híper-políticos de la Transición a los tiempos híper-antipolíticos de 2025. ¿Por qué no es usted radical? En una dirección o en la otra, me da igual, porque, en el fondo, todos tenemos a alguien que nos dice (¡con razón!) que al otro lado hay algún ser siniestro contra el que movilizarnos.

Va una hipótesis que sólo sé exponer por el camino largo: el viernes pasado apareció una entrevista en ELMUNDO con Charles Landry, un urbanista inglés que participó en el festival Pública en el Círculo de Bellas Artes.En algún momento de la charla, Landry habló de la buena arquitectura que fracasaba y le dio una explicación ética. Simplificando un poco, Landry dijo que hay personas (arquitectos) a las que no les gusta la gente y que esas personas, por muy cualificadas que estén, por muy sofisticadas que sean y por muy éticas que suenen en su discurso, nunca tendrán nada bueno que aportar al bien común. Ni ideas, ni calles, ni casas, ni imágenes.

¿Se puede ser buena persona si no nos acercamos a los otros desde cierto interés confiado y alegre? Mi respuesta intuitiva es que no, pero sé que hay algo problemático en ese no. Según esa lógica, la bondad consistiría en una manera de ser y estar y no en una serie de actos generosos y responsables. Sería como equiparar ser majos con ser buenos.

Así que reformularemos otra vez la pregunta: ¿es posible que todas esas miradas severas hacia la realidad que nos asaltan por todas partes sean una expresión del desagrado que muchas personas sienten hacia los otros?¿Que todos esos «qué vergüenza de país», «qué asco de país», «qué gentuza» que nos asaltan cada día tengan su parte de razón pero que, en el fondo, digan más de quién los formula que del país y de la gente al que se refieren? O sea: ¿por qué no son ustedes radicales?Porque la gente nos gusta, con sus mezquindades y sus necedades. Más o menos.