MADRID
Sucesos

La "brutal paliza" de dos hermanos a un trabajador municipal en Navalafuente: "Uno de ellos había sido despedido porque en sus horas de trabajo iba al bar a jugar a las tragaperras"

Los atacantes, de origen marroquí, fueron identificados pero no detenidos, una decisión que no entiende el alcalde del municipio

Brutal paliza a un empleado municipal de Navalafuente (Madrid) a plena luz del día
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Viernes 21 de marzo. 14.45 horas. Dos hermanos gemelos, de origen marroquí, caminan hacia la entrada del Ayuntamiento de Navalafuente, localidad ubicada en la sierra madrileña (muy próxima a Guadalix). Uno de ellos ha sido despedido recientemente por el propio Consistorio, donde trabajaba como jardinero gracias a un programa laboral impulsado por el Gobierno regional.

Sin provocación aparente, y sin apenas mediar palabra, los dos gemelos comienzan a golpear brutalmente con sus puños a otro empleado municipal, un albañil ucraniano, que justo salía del Ayuntamiento. Éste tardó en reaccionar. No sabía qué estaba pasando. El aluvión de crochets y de ganchos en su rostro no finaliza ni cuando el ucraniano cae al suelo. De forma estoica, casi como puede, se intenta proteger de las continuas embestidas. Finalmente, los marroquíes se despiden de él propinándole varias patadas en la cabeza.

"Les dio igual que fuera a plena luz del día. La paliza fue brutal, se ensañaron con él. Por suerte, es un chico fuerte y el parte de lesiones fue leve...", apunta Javier Rubio, alcalde de Navalafuente, a este diario. Tras oír los gritos pidiendo ayuda, tanto él como otros trabajadores del Consistorio bajaron "corriendo". "Nos amenazaron a todos, decían que éramos los siguientes... Que nos iban a matar. Son lo que son, pequeños delincuentes con cero educación y cero estudios. No sabemos qué les pasó por la cabeza para venir a hablar conmigo y acabar agrediendo a otra persona que no les provocó", expone Rubio.

Tal y como ha podido conocer este diario, el magrebí despedido realizaba labores de jardinería en las zonas vedes del municipio, pero "durante las horas de trabajo se ausentaba para irse al bar a jugar a las tragaperras. Además, pese a no tener autorización, cogía vehículos municipales".

"En cualquier empresa, si tú haces esto, estás en la calle al día siguiente", apunta Rubio, visiblemente molesto de que ninguno de los dos gemelos haya sido detenido (sólo identificados) y se los encuentre, tras la agresión, andando por la plaza de Navalafuente. "He hablado con Delegación del Gobierno, también con Guardia Civil... Y nadie me lo sabe explicar. Nadie se puede creer que esas personas estén esperando en su casa un juicio".

Ayer, después de los tensos días vividos tras el incidente, el regidor reconocía que las aguas han vuelto a calmarse, pero no disimulaba su "miedo" a que se repita. El Ayuntamiento llegó a tomar la decisión de cerrar la puerta principal al público "para garantizar la seguridad de los empleados municipales ante estas amenazas y agresiones".

"Entiendo el temor de los vecinos. Navalafuente siempre ha sido un pueblo tranquilo, donde los vecinos conviven en armonía y nunca se habían vivido problemas de esta magnitud. Somos una comunidad de gente que quiere vivir tranquila", concluye Rubio.