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Sánchez aspira a la autocracia

El desprecio que Pedro Sánchez mostró ayer al Parlamento es una muestra más de sus pulsiones populistas y autocráticas

Pedro Sánchez, ayer miércoles 26 de marzo, en el Congreso de los Diputados.
Pedro Sánchez, ayer miércoles 26 de marzo, en el Congreso de los Diputados.Javier LizónEFE
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El espectáculo parlamentario de ayer, emitido en directo para toda la ciudadanía, es el de una democracia encallada que ha entrado en fase de descomposición. Un presidente del Gobierno que muestra sin rubor alguno un profundo desprecio al control parlamentario nos sitúa en un escenario similar (que no quiere decir igual) al que sufrieron las democracias europeas durante el periodo de entreguerras. Gabriel Tortella, intelectual de largo alcance, ha hecho un minucioso recorrido por la modernidad occidental en Las Grandes Revoluciones (La Esfera de los Libros) y en las páginas finales expone su preocupación por el futuro de los regímenes con Estado de derecho y el avance del populismo en EEUU, Europa y, especialmente, en España, desde la llegada de Pedro Sánchez. "La espada de Damocles" de la tiranía y el populismo, escribe Tortella, «pende sobre la cabeza de las democracias... y de los demócratas. Extremistas sin escrúpulos, con retórica conservadora o progresista, como Trump en EEUU, Le Pen o Mélenchon en Francia, o Sánchez en España son verdaderas amenazas a las democracias en sus respectivos países". Y concluye: "Estas contrarrevoluciones posmodernas se disfrazan tras la apariencia de una ideología, pero su fin último y fundamental es alcanzar el poder y mantenerse en él de la manera más descarnada y descarada. La ideología, en estos casos, no es más que una burda tapadera para ocultar el ansia ilimitada de poder omnímodo".

"Contra las tentativas dictatoriales", sentencia Gabriel Tortella, "es fundamental en la defensa de la democracia la resistencia firme de los ciudadanos y de sus instituciones

Por muchas otras razones también, pero tiene interés este libro de Tortella porque equipara a Pedro Sánchez con Trump, Le Pen y, en otro lugar, con Orbán. En muchas ocasiones, envueltos en la marejada de la actualidad, hablamos de populismo y miramos fuera de nuestras fronteras, cuando aquí, la tentación totalitaria es igual de absoluta que en Francia, Italia, Hungría... Sin embargo, el Gobierno de coalición progresista de PSOE y Sumar (antes con Podemos) responde plenamente al de un proyecto de autocracia que pretende anular la separación de poderes para concentrarlos en uno solo, el Ejecutivo. En este sentido, el populismo de Sánchez es de manual, como demuestran el acoso a la Justicia, inmediatamente, desde su llegada al poder, y muy en particular desde que los jueces empezaron a citar a su esposa y a su hermano, y el menosprecio al Congreso de los Diputados, gobernando mediante decretos ley o con su negativa a responder a la oposición, como vimos ayer, afirmando que cumplirá con las exigencias europeas pero sin explicar cómo lo hará y ni siquiera si presentará un proyecto de Presupuestos.

Pero Tortella no se queda sólo en la descripción del fenómeno. Busca también quiénes pueden solucionarlo más allá de la propia clase política. "Contra las tentativas dictatoriales", sentencia, "es fundamental en la defensa de la democracia la resistencia firme de los ciudadanos y de sus instituciones, entre ellas, primordialmente, el poder judicial, el funcionariado, la prensa libre, los intelectuales y las organizaciones civiles militantemente democráticas". Y ahí ya somos todos responsables.