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El grupo logístico desarticulado por la Guardia Civil en Cataluña, en una operación conjunta con las autoridades alemanas, construyó más de mil drones para el grupo chií libanés Hizbulá tras la compra de componentes en diversas empresas españolas y de otros países europeos destinados a la confección de esos aparatos.
Según ha informado este jueves la Dirección General del Instituto Armado, en esta operación, dirigida por la Audiencia Nacional, se detuvo a tres personas en España, en Barcelona y en Badalona, y a otra en Alemania.
Esta actuación se produce en un momento de máxima tensión internacional, con el frente bélico de Gaza muy álgido y con las tramas terroristas que actúan en la zona en plena operatividad para tratar de responder a los golpes militares de Israel contra los dirigentes terroristas.
Además, aunque inicialmente apuntan que no existe relación directa, la actuación se lleva a cabo en vísperas de que arranquen los Juegos Olímpicos, donde la preocupación policial por actuaciones terroristas es máxima.
Según explican fuentes de la investigación, es la primera vez que se desmantela una estructura de este tipo, con una capacidad de producción "tan enorme" en Europa. El golpe asestado por la Guardia Civil -en concreto por su servicio de información- con las autoridades alemanas supondrá, según deducen los analistas, una enorme merma en la capacidad operativa de la trama terrorista.
En una nota, el Instituto Armado explica que las actuaciones contra este comando se iniciaron en España al detectarse la compra de grandes cantidades de materiales idóneos para la construcción de drones kamikaze, también conocidos como UAV's (Unmanned Air Vehicles).
Ayer, el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz envió a prisión provisional por un delito de colaboración terrorista a uno de los detenidos en Cataluña y dejó en libertad con medidas cautelares a los otros dos. En los registros de las viviendas ocupadas por los detenidos se ha intervenido gran cantidad de material informático y teléfonos móviles que ya están siendo analizados. Como explican estas fuentes, dado que se trata de una estructura con capacidad de generar material para la comisión de atentados, el análisis del material intervenido debe hacerse con toda la celeridad posible, por si permite seguir tirando del hijo y localizar el resto de la cadena de distribución. Además, consideran que con esta actuación se evitan acciones violentas inminentes que, probablemente, se puedan definir tras el estudio de los móviles.
La operación, bautizada como operación Mirlo, ha sido desarrollada conjuntamente entre el Servicio de Información de la Guardia Civil y la Bundeskriminalamt (BKA) y la Bundesamt für Verfassungsschutz (BfV) alemanas.
Todo arrancó tras la localización de sociedades mercantiles españolas administradas por ciudadanos de origen libanés que realizaban transacciones sospechosas de grandes cantidades de materiales y componentes idóneos para la construcción de aeronaves no tripuladas de tipo militar, capaces de transportar cargas explosivas de varios kilos.
Los agentes identificaron a uno delos sospechosos y pudieron poner en marcha un dispositivo de seguimiento y contron. Y ese seguimiento los llevó a Alemania, lo que activó el mecanismo de colaboración internacional con la Policía alemana.
Así, la Guardia Civil dio origen a que sus compañeros de Alemania pudieran seguir con el control del sospechoso que les llevó a localizar las ramificaciones de esta trama en su país. cuando ya se dio por concluido el seguimiento y no se obtenía más información, se decidió su detención, según explican estas fuentes.
Los agentes han acreditado al juez cómo, a través de empresas tanto españolas como de otros países europeos, los sospechosos adquirían gran cantidad de material sofisticado: componentes electrónicos de guiado, hélices propulsoras... Pero, como detalla la Guardia Civil en su nota, se han localizado decenas de motores de gasolina, más de doscientos motores eléctricos y más de doce toneladas de resinas y sustancias endurecedoras, claves para conformar el fuselaje, las alas y partes móviles de ese tipo de drones.
Más de mil drones
El número total de aeronaves no tripuladas que Hizbulá podría haber construido con los componentes adquiridos por la estructura logística desarticulada en Europa se estima en más de un millar.
Recuerda el instituto armado que a lo largo de los últimos meses han sido numerosos los ataques por parte de Hizbulá a Israel mediante drones y que se han detectado piezas como las adquiridas por parte de la estructura neutralizada entre los restos de los aparatos que han impactado en territorio israelí.
La amenaza de estos aviones no tripulados, que pueden llegar a cargar varios kilogramos de explosivos, es muy alta, toda vez que, por su pequeño tamaño, bajo perfil de vuelo y la propia orografía dificultan su detección temprana y neutralización, añade la Guardia Civil.
Subraya asimismo que las actuaciones coordinadas en España y Alemania han abortado el envío inminente de más partidas de material crítico a Hizbulá.
De hecho -añade la Guardia Civil- se han podido interceptar decenas de piezas fundamentales, por lo que se ha evitado la producción de un número idéntico de drones kamikaze.