- Corrupción La presidenta Boluarte, acorralada por el escándalo de los Rolex
- Perú La agresión a la presidenta Dina Boluarte provoca la destitución del comandante general de la Policía
- Perú La policía entra por la fuerza en casa de Dina Boluarte por el escándalo de los Rólex
La presidenta peruana, Dina Boluarte, pasará a la Historia por su capacidad de supervivencia política en las peores circunstancias, que la suman sin demasiados honores al club de Pedro Sánchez y del mandatario indio Narendra Modri, quien llegó a participar en el reality El último superviviente en medio de su mandato. Los escándalos persiguen a Boluarte desde el mismo momento en el que se sentó, en diciembre de 2022, en el Sillón de Pizarro, pero ninguno de ellos ha logrado derribarla.
Tras la polémica de los relojes, que provocó el allanamiento y registro de su vivienda particular y del Palacio Presidencial por orden de la Fiscalía, le ha tocado el turno a las operaciones secretas de cirugía estética, realizadas en 2023. Todo ello ha sucedido siempre en situaciones de máxima debilidad política, en la que se encuentra desde que su antecesor, Pedro Castillo, su compañero en el ticket electoral del partido marxista Perú Libre, encabezara un autogolpe de Estado del que la antigua funcionaria supo eludir cualquier responsabilidad.
La represión consiguiente, con medio centenar de muertos, ha marcado su mandato bajo mínimos populares, pero atornillada a la presidencia por un pacto contra natura del que van y vienen fujimoristas, trumpistas y la izquierda radical. Según la última encuesta de Ipsos, Boluarte se mantiene en un 5% de aprobación y con un 92% de desaprobación pese a sus constantes apariciones públicas y las medidas populistas que patrocina. Al estilo de otros mandatario de la región, como Nicolás Maduro, tampoco duda en cantar cuando lo cree necesario, para tormento de los presentes.
Decidida a mantener su frente contra la corrupción y los abusos, la Fiscalía peruana volvió en diciembre tras los pasos de Boluarte, de 62 años, ante lo que cree constituyen delitos de abandono de cargo y omisión de actos funcionales. La presidenta se practicó una cirugía de nariz y otros retoques de los que no informó ni a su gobierno ni al Parlamento, pese a estar obligada porque fue sometida a anestesia general y a permanecer dos noches en la clínica.
Un informe de la Clínica Cabani detalla que la presidenta se realizó una rinoplastia con septoplastia funcional (para reparar el tabique nasal), una blefaroplastia inferior transconjuntival (para las bolsas de los párpados), injerto de grasa en el rostro (para rejuvenecerlo) y la colocación de hilos tensores faciales (contra las arrugas y la flacidez).
NEGACIÓN
También una antigua asistente presidencial, Patricia Muriano, confirmó a través de un audio detalles de la operación.
Boluarte negó una y otra vez, incluso en un mensaje a la nación, haberse sometido a operación alguna para luego deslizar que se trataba de una intervención por motivos de salud. Los medios de comunicación ya se habían lanzado a la hemeroteca para encontrar las muy evidentes diferencias provocadas por la cirugía, pero sus ministros defendieron a su jefa política asegurando que se publicaban imágenes retocadas con inteligencia artificial.
Parecidas fueron las excusas cuando el medio La Encerronapropició la investigación de la Fiscalía por enriquecimiento ilícito. La primera mandataria usó públicamente una colección de 14 relojes de alta gama, incluidos al menos tres Rolex, una pulsera Cartier y otras joyas valoradas en torno al medio millón de dólares.
Cuarto poder, un dominical televisivo muy seguido en Perú, añadió más leña mediática al fuego al asegurar que la Fiscalía ha extraído información importante del iPhone presidencial con detalles de una propiedad en Estados Unidos y certificados gemológicos. Y no sólo eso, también supuestas imágenes de la presidenta tras la operación y una serie de mensajes románticos con un hombre, al que se investiga por presuntos beneficios indebidos.
"Se equivocan si creen que nos van a tumbar. Con esta presidenta andina se equivocaron", se defendió Boluarte, que tiene previsto proclamar elecciones generales para 2026 en las próximas semanas.
Forzada por su debilidad, la mandataria encabeza ahora una campaña en favor de la pena de muerte con la que pretende recuperar popularidad.