OLONA EN CUEROS Y EL BORSALINO DE CARUANA. Se me han quedado grabadas en el córtex cerebral a modo hierro de ganadería varias imágenes esta semana. Primero, la de Macarena Olona intentando saltar la barrera humana que le montó un escrache en la facultad de Derecho de Granada. La ex lideresa de Vox se volvió a poner los pantalones de cuero de Max Mara que la empoderan, mejor dicho, le hacen mejor culamen. Mal por aquellos que la increparon por pensar distinto, aunque ella tiene que reconocer que se notó mucho que allí fue a divertirse. Antes de presentarse en la conferencia caldeó el ambiente en redes llamando al orden a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, gremio en el que tiene más fans que detractores. La jugada no le salió bien. O sí. ¿Quién es el facha ahora? Para fachón el de Luis Medina, que tiene de guapo lo mismo que de sinvergüenza. También de su última novia, Clara Caruana, que le acompañó al juzgado a escuchar su sentencia -fue absuelto, muy heavy- vestida tan ideal con un sombrero borsalino, abrigazo y corbata que algunos pensaron que era una becaria del otrora letrado de los famosos Javier Saavedra, el Jep Gambardella de la judicatura. El abogado del hijo díscolo de Naty Abascal es en realidad José Antonio Choclán, el mismo que le lleva sus temitas a Aldama. Tremendo todo. Para rizar el rizo, el juez instructor del caso mascarillas es quien se ocupa del pleito entre Mouliáa y Errejón. Ya estamos todos. Volviendo a Clara Caruana, leo en Linked-in que estudió Enfermería y Derecho y un máster en el IESE. Hoy trabaja como gerente de Urología y es project manager del Cancer Center de la Clínica Universidad de Navarra en Madrid. Me imagino los cuchicheos de sus compañeros en el hospital. Lo de su novio no será ilegal, pero poco ético sí que resulta. Pa la saca tenía que llamarse el velero que se ha comprado con la comisión de su pelotazo y no tanto Feria, en honor al título nobiliario de su padre. Hemos hablado del lookazo de Clara en la Audiencia Provincial de Madrid pero no del gorrito que llevaba Luis a modo Lapo Elkann de aprèski en Gstaad. ¿Pero este chico no se dedicaba a la moda aprovechándose de los contactos de Naty y el talento de Rafa, quienes seguramente han vivido abochornados todo el escándalo y que, como buena madre y hermano que son, han tenido que tragar sapos apoyando a la oveja negra de la familia? Pues nada, que vino la pandemia y Luisito se convirtió en una mezcla entre Urdangarin y el pequeño Nicolás. C'est la vie. El foie lo pagará Luceño, como esperábamos. Salvando las grandes distancias, el benjamín Medina me recuerda, por su sobradismo y canalleo algo impostado, a JW Anderson, que acaba de dejar su puesto en Loewe como director creativo. Le entrevisté hace años en el Jardín Botánico por el 140 aniversario de la marca. El tío, hijo de entrenador de rugby nacido en Irlanda del Norte, había incrementado un 30% las ventas de la casa de marroquinería española, hoy propiedad de LVMH, y, aún eso, sobrado, me hizo gracia. Gastaba una resaca que ni un votante de Bildu en sanfermines. Me dijo que lo que más le gustaba de Madrid eran sus "drag queens, las mejores del mundo". También me dijo que amaba el "mal gusto" de Almodóvar y que su pintor favorito del Prado era Picasso. Cumbre.
Cuché Avec Moi
El sobradismo de JW Anderson y Luis Medina
Luis Medina y Clara Caruana.