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La historia real de la que nace La Favorita 1922, la primera serie "de lujo" de la nueva etapa de Mediaset: ¿quién era la marquesa de Parabere?

La marquesa de Parabere "se puso el mundo por montera" cuando el mundo no estaba hecho para las mujeres, cuenta Ramón Campos, creador de La Favorita 1922, la serie que llega esta noche a Telecinco, y con la que Mediaset ha devuelto a su casa a Bambú Producciones después de 17 años

La Favorita 1922
Verónica Sánchez es la marquesa de Valmonte, la protagonista de La Favorita 1922.MEDIASET
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Entre las muchas capacidades creativas que tiene Ramón Campos, dueño de Bambú Producciones, está la de crear personajes femeninos y darles todo el potencial posible. La Favorita 1922, la serie que esta noche llega a Telecinco (23.00 horas) y que supone el primer trabajo conjunto de Mediaset y Bambú después de 17 años, es el claro ejemplo de ello. "En esta serie la protagonista absoluta es la mujer y todas las tramas se vertebran a través de ellas; los hombres son claramente un elemento circunstancial", explica Josep Císter, productor ejecutivo de La Favorita y el hombre al que el público le debe La Promesa.

Es, además, la primera serie del nuevo giro que ha dado Telecinco en los últimos dos años, también en ficción, y la primera serie a la que ha dado luz, con mucho ahínco, Alessandro Salem, el consejero delegado de Mediaset. Es decir, La Favorita es la gran apuesta por la ficción en abierto de Telecinco, una serie que, en palabras de Ghislain Barrois, CEO de Telecinco Cinema, responde al modelo de "series de lujo para un público amplio". Y, aunque el lujo cuesta, Mediaset tuvo claro que si alguien lo tenía que hacer, era Bambú.

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"Después de 17 años hemos vuelto a Telecinco. El que la persigue la consigue", sentencia Ramón Campos, el gran culpable de lo que van a poder disfrutar los espectadores a partir de esta noche. ¿Qué tiene La Favorita 1922 para hablar de ese "lujo"? Más allá de la producción donde la ambientación, los decorados y el vestuario juegan un extraordinario papel, esta ficción es la historia de muchas mujeres, es la historia de muchas madres, de muchas abuelas... "En nuestra casa hemos visto que son las mujeres las que movían el mundo sin que se notara, pero sabíamos claramente que ellas eran el motos", afirma Císter. Y con esa premisa, y con una historia muy real, nació La Favorita.

Verónica Sánchez es la marquesa Elena de Valmonte, una mujer culta y de posición privilegiada que vuelca su energía en los fogones junto al servicio, mientras se siente atrapada en un matrimonio infeliz con Adolfo, su autoritaria y cruel marido, que la menosprecia y la maltrata a la menor ocasión. Una noche, la vida de la marquesa de Valmonte y la de su doncella, Cecilia, interpretada por Raquel Querol, cambiará para siempre. Como dicen siempre los actores y productores, la realidad supera la ficción, en el caso de La Favorita 1922 más aún, pues la historia de Elena Valmonte, como nos desvela Ramón Campos, es la historia de la marquesa de Parabere, una mujer que dejó su familia, ,que "se puso al mundo por montera y que luego tuvo un trágico final con la Guerra Civil". La Favorita 1922 es su historia, pero también es la historia de todas esas mujeres valientes a las que la sociedad y los tiempos no las dejaron serlo.

La Favorita 1922
Verónica Sánchez en una escena de La Favorita 1922.MEDIASET

La marquesa de Parabere era en realidad María Mestayer de Echagüe. No era de Sevilla como su alter ego en la serie, sino de Bilbao. Casada con un miembro de la alta sociedad donostiarra Ramón Echagüe Churruca con el que tuvo ocho hijos, pese a que las tareas domésticas no eran su fuerte, empieza a aficionarse a la cocina después de darse cuenta que su marido prefería irse a comer a cualquier lugar antes que comer en casa. El amor propio y la valentía llevan a María a empaparse de toda clase de libros de cocina de todas las partes del mundo y de los mejores autores de la época y de antaño. Hasta que se convierte en una cocinera del más alto nivel. El clima de revolución de principios de siglo hizo posible que una mujer como María Mestayer rompiera los límites atribuidos a su sexo y clase social y empezara a escribir sobre cocina de manera profesional bajo un pseudónimo para que su marido no la descubriera.

Con el dinero de una herencia y frente a la oposición de su marido, María Mestayer, ya conocida como la marquesa de Parabere, su pseudónimo, decide en 1935 abrir un restaurante de alta categoría. Con 58 años deja a su marido en Bilbao y viaja a Madrid con dos de sus hijos para montar el Parabere en el centro de Madrid. El éxito fue rotundo hasta que estalló la Guerra Civil y la CNT le incautó el restaurante. El Parabere siguió abierto como establecimiento donde poder atender y agasajar a personalidades afines a la causa republicana. Tras la guerra, la mala situación económica del país, el racionamiento, la falta de suministros y la obligatoriedad del plato único hundieron el negocio de la marquesa. Cerró definitivamente en 1943, implicado en el caso de unos mensajes políticos enviados desde la cárcel dentro de tarteras de comida del restaurante.

"Lo que hicieran las mujeres de La Favorita 1922 no podía depender de una orden o de algo que partiese de los hombres"

Josep Císter, productor ejecutivo

"A partir de esta historia nos dimos cuenta que en ese entorno podíamos hablar de cosas muy actuales", explica Campos. "Había algo en lo que Ramón nos insistió mucho", interrumpe Císter, "y era que lo que hicieran las mujeres de La Favorita 1922 no dependiese de una orden o de algo que partiese de los hombres, sino que en esta serie fuera al revés. Es decir, que ellas generarán las dinámicas y las tramas".

Habla de mujeres "luchadoras, fuertes, comprometidas", pero, sobre todo, de mujeres que "se ayudan una a las otras". "Maximizamos los sentimientos y ponemos un retrovisor para ver cuánto hemos cambiado", afirma Josep Císter. A lo que se refiere es que en La Favorita 1922 el espectador va a ver a mujeres que se ponen el mundo por montera, algo difícil de ver en aquella época, pero también va a ver la evolución de nuestra sociedad. Cómo esa mujer que huye de su marido y abre un restaurante necesita a un hombre para poder hacerlo porque ella, por ser mujer, lo tenía prohibido. Frases como "qué va a ser de nosotras", "hay que empezar de cero" o "por nosotras, por las favoritas" son los ejemplos de que esas mujeres sí que existieron, pero no las dejaron ser ellas mismas.

"Hemos tratado de hacer un clásico, una serie que emocione y que llegue al corazón de los espectadores a través de sus personajes y sus tramas. En sus capítulos encontrarán amor, intriga, humor y dosis de thriller, con una producción cuidada hasta el más mínimo detalle. Nuestra prioridad es que los espectadores se evadan por un rato de sus problemas cotidianos", sentencia Císter.

La Favorita 1922
Andrea Duro y el resto de mujeres protagonistas de La Favorita 1922.MEDIASET

Porque lo prioritario es entretener, pero también mostrar y aprender, como han aprendido todos los actores que participan en la serie. Durante nueve meses, "como un embarazo", Verónica Sánchez, Luis Fernández, Andrea Duro (Ana Ferrer), Maribel Salas (Lourdes Mendieta), Elena Maroto (Rosa) y Raquel Querol han construido una familia que va más allá que un trabajo. Si les preguntas qué ha supuesto para cada uno La Favorita 1922 son incapaces de responder con una palabra, pero lo hacen: "Sabiduría", "humanidad", "escuchar", "generosidad", "empatía" y "disfrute".

"Estas cinco mujeres que se arriesgan a vivir", se arranca la actriz Maribel Salas, "es muy interesante verlas, pero en mi caso tengo que poner en valor que escriban papeles para cincuentonas". "Mientras veía a Cecilia aprender", sigue Querol, "yo he ido aprendiendo". "Es muy bonito ver que hay otras maneras de vivir", culmina Elena Maroto.

Es lo que Císter llama "una química espectacular" que no siempre ocurre en un rodaje y que estuvo y está capitaneada por Verónica Sánchez, el corazón de La Favorita 1922 y el de sus compañeros. "Hacía mucho que no trabajaba con una persona como ella", sentencia Císter, mientras Sánchez no puede evitar que el rostro se le enrojezca. Es la capitana del relato de dos mujeres obligadas a huir y reinventarse, y el relato de otras tres mujeres más que descubrirán que juntas pueden con todo.