- ¿La gente prefiere leer o escuchar historia?
- En un mundo como en el que vivimos, que siempre nos pide estar haciendo cosas, escuchar historia nos permite otras actividades mientras tanto, como hacer deporte, las tareas de casa, los desplazamientos al trabajo... Siempre habrá quienes disfrutemos del momento de sentarnos y leer, pero el audio también tiene ese componente personal que nos hace engancharnos.
- ¿Qué tiene Roma que nos fascina tanto?
- Roma tiene algo diferente, nos evoca mentalmente un periodo de esplendor, estabilidad y certeza. Agarrarse a Roma es agarrarse a algo eterno, muy necesario en tiempos de zozobra. Ver las ruinas que han sobrevivido es alucinar con cómo hace tantos siglos podían construir cosas tan bonitas, zambullirse en los escritos de los autores clásicos es descubrir cosas sobre nosotros mismos. Aunque hayan pasado por aquí mil pueblos, seguimos manteniendo una parte romana en nosotros y por eso también nos atrae tanto.
- ¿Cree que tenemos idealizado aquel periodo o fue realmente tan maravilloso?
- Lo tenemos completamente idealizado. Roma no era una democracia y no era un lugar bonito para vivir si no formabas parte de la minoría de los privilegiados. En tiempos de la República, la oligarquía senatorial marcaba lo que había que hacer y en el Imperio estamos hablando de una dictadura militar perpetua. La idealización de lo romano viene porque pensamos en la gloria de las batallas, sus legiones, debates en el foro, grandes edificios, pero más allá hay un mundo violento y despiadado.
- ¿Por qué cayó tan rápido la república romana?
- Tras la destrucción de Cartago, Roma creció tanto que esa pequeña oligarquía de la que hablaba antes se hizo incapaz de gestionar todos los problemas que acarreaba su rapidísima expansión. Esa expansión provocó problemas sociales, que cuando se intentaron resolver por la vía política tuvieron la violencia como respuesta. Cuando un grupo de senadores asesina a Marco Tiberio Graco en el año 133 a.C. porque creen que con sus medidas llevarán a Roma a la ruina, están inaugurando un periodo en el que la violencia se responderá con violencia, y en ese ambiente surgen dos grandes personajes: Mario y Sila, que representan lo que ocurre cuando la política se polariza al extremo: venganza, sangre y dolor. En ese punto, la República ya estaba muerta y estará a merced de esos grandes nombres que aglutinarán la lealtad de los soldados y que verá su final en los enfrentamientos entre César y Pompeyo primero y Octavio contra Marco Antonio después.
- ¿El imperio fue mejor para los romanos?
- Los romanos recibieron el cambio de sistema como una vía para encontrar paz y estabilidad. Tras siglo y medio de luchas intestinas, violencia en las calles y guerras civiles, tener una figura suprema que acabara con todo eso era una auténtica bendición. Aunque cuando hablo de paz me refiero a la propia ciudad de Roma, ya que fuera de ella, las guerras fueron una constante.
- ¿Qué le deben provincias como Hispania al Imperio?
- Pregunta difícil de responder sin pecar de forofismo romano, ya que podemos decir que nos trajeron "la cultura y la civilización". Pero eso no es así, aquí ya había cultura y aquí ya había civilización. Pero como te decía al principio, la idealización de Roma hace que se la vea como la luz del mundo y el faro civilizatorio. Pero si nos acercamos al tema provincial desde un punto de vista puramente romano, y tal y como nos lo cuentan las fuentes, Hispania (y el resto de las provincias) era un terreno a explotar sin ningún tipo de piedad. No se portaron precisamente bien los romanos con los hispanos gran parte del tiempo republicano, hay historias particularmente horribles, como la de Servio Sulpicio Galba, que en el año 151 a.C. ejecutó a miles de lusitanos desarmados tras prometerles paz y tierras fértiles donde asentarse. Entre los que sobrevivieron había un hombre llamado Viriato. Pero no todo es malo, Quinto Sertorio hizo muy buenas migas con los pueblos hispanos y consiguió resistir contra el Senado. Creo que si ponemos en una balanza qué le debe el uno al otro, Roma le debe mucho más a Hispania. Vino, minerales, tierras fértiles... Hispania era un tesoro, y por eso los cartagineses vinieron primero.
- Tras la destrucción de Cartago, ¿el nuevo enemigo de Roma fue la propia Roma?
- Aunque se enfrentó a durísimos enemigos, como el rey Yugurta de Numidia, o Mitrídates en el Ponto, el auténtico enemigo de Roma en el siglo y medio posterior es ella misma. Aún peleando con enemigos exteriores habrá asesinatos, peleas, guerras civiles...el asesinato de Tiberio Sempronio Graco supuso la ruptura con el equilibrio en el que, supuestamente, se había vivido anteriormente. A partir de ahí vale todo y las instituciones quedan relegadas a ser una mera pantomima, con comandantes ostentando cargos ilegalmente y asaltando Roma, como Sila.
- ¿En qué periodo del imperio o la república te habría gustado vivir?
- Si se me diera la oportunidad de vivir en un momento de la antigua Roma, con todas las medidas de seguridad, ya que no era una época especialmente atractiva para alguien como nosotros, acostumbrados a las comodidades del siglo XXI, me gustaría acompañar al historiador Polibio y hablar con el grupo de los Escipiones. Esa República de justo antes de la tercera guerra púnica, un poquito antes del comienzo de este libro, me parece fascinante, ya que tenemos la irrupción del helenismo, tenemos a Plauto, Livio Andrónico, Nevio, Ennio, Catón... un momento que definirá sin duda lo que pasará después.
- ¿A qué emperador te habría gustado conocer?
- Me hubiera gustado conocer a Claudio. Aunque no era tan bueno ni entrañable como Yo, Claudio nos ha vendido, hablar con él hubiera sido aprender de toda su familia, de los inicios del imperio, y de los Etruscos, de los que era un gran estudioso.
- ¿En qué ciudad del Imperio te habría gustado vivir?
- ¡Tengo varias candidatas! En época republicana arcaica me hubiera gustado vivir en Veyes, de la que cuentan que era tan bonita que incluso hubo muchos senadores que propusieron abandonar Roma y mudarse todos allí. Ya en época posterior, Siracusa en Sicilia, la más bonita de las ciudades griegas...y si ya nos vamos al final de la República, Alejandría. Hay un patrón claro: alejarse de la propia ciudad de Roma, que no era en absoluto en tiempos republicanos la urbe de mármol que sale en las películas.
- ¿Era la romana una sociedad muy promiscua?
- Aunque en cada casa se debía cocer lo que cada uno quisiera y hay ejemplos escandalosos de desenfreno como el caso de Hostio Cuadra, en líneas generales, la sociedad romana era muy conservadora en lo sexual. Por ponerte un ejemplo, en torno al año 200 a.C. aproximadamente se introdujo en Roma el culto a Baco, con las famosas bacanales. Estas bacanales fueron durísimamente reprimidas en el año 186 a.C. al suponer un riesgo para la República y fueron prohibidas. En1640 se encontró ese decreto senatorial que prohibía estos ritos, el Senatus Consultus de Bacchanalibus, en el que se fija la pena de muerte para quien no cumpla la prohibición.
- ¿Qué música crees que escucharían mientras practicaban sexo?
- Hay varios grupos de recreación e investigación musical, y te diría que podrían sonar cítaras, liras, flautas...busca el grupo Synaulia y podrás escuchar melodías que te llevarán a la antigua Roma y quien sabe si a momentos íntimos... aunque al no tener dispositivos que reprodujeran música, debían estar presentes los músicos durante el acto.
- ¿La homosexualidad era una práctica aceptada?
- Aquí debemos hacer un reseteo mental, ya que la sexualidad en la antigua Roma no estaba concebida de la misma manera que actualmente. Los romanos no tenían los conceptos de homosexualidad, bisexualidad, heterosexualidad...nada de eso. El sexo era poder y jerarquía. Lo activo estaba permitido, lo pasivo se veía como feminizante y degradante. Incluso el cunnilingus se veía algo humillante y las felaciones eran algo que degradaba al agente activo del hecho. Leí una vez a Patricia González definirlo de manera perfecta con dos ejemplos actuales que nos conectan con la mentalidad romana. Cuando mandamos a alguien a chuparla o que le den estamos siguiendo esa misma lógica degradante romana.
- ¿Y el lesbianismo?
- Habría de todo también, no podemos generalizar, pero las fuentes que nos han llegado lo veían como el mal. Que no hubiera un hombre implicado en el sexo no lo llevaban bien, pero en el día a día existía y era una realidad, aunque estuviera invisibilizada y criticada. Existe un grafito en Pompeya (CIL IV, 5296) en el que una mujer le dice a su amante que no se fíe de los hombres, que el amor de las mujeres es mejor.
LA ITV
Iban Martín: "En Roma, el cunnilingus y la felación eran algo humillante"
En plena pandemia a Iban Martín (Barcelona, 1983) se le ocurrió poner en marcha un pódcast de divulgación para contar la historia de Roma año a año desde su fundación. Cinco años después, Roma Aeterna suma millones de seguidores y dos libros. El último, La caída de la República (La Esfera de los Libros).