MADRID
Ayuntamiento

Almeida se lanza a por su tercera 'megaobra': túnel de 675 metros a la altura de las 5 Torres de la Castellana para lograr 70.000 m2 de nuevas zonas verdes... y guiño para el futuro a Plaza de Castilla

Está previsto que arranque antes de verano y se solapará en el tiempo con el cubrimiento de la M-30 en Ventas y el soterramiento de la A-5

Recreación del proyecto de soterramiento de Castellana.
Recreación del proyecto de soterramiento de Castellana.AYTO. MADRID
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No hace falta trepar hasta los hombros de la Torre de Cristal para contemplar las hipnóticas costuras del mapa de Madrid. Según su perfil técnico, el rascacielos mide 249 metros y cuenta con 50 plantas. Pero el décimo piso la panorámica ya es bastante abrumadora. Lo pudo comprobar ayer el alcalde, José Luis Martínez-Almeida, que se personó allí para presentar en sociedad el último de esos grandes proyectos urbanísticos que le faltaba por sacar de la chistera. O, más bien, el que aún no había sido presentado oficialmente en sociedad. Es decir, con sus renders y sus cifras como Dios manda. Desde una de las enormes vidrieras se percibía insignificante el paseo de la Castellana. Y, más concretamente, los 675 metros en la orilla de las vanguardistas Cinco Torres que garabatean el skyline de la capital. Esa es la distancia sobre la que se extenderá el bautizado como Parque Castellana, otro pedazo verde más rescatado para la capital.

Y es que ese tramo de concurrido asfalto a los pies de los cinco gigantes, quedará sumergido bajo un lecho de unos 70.000 metros cuadrados de vegetación. Un bosque de 90 metros de anchura, donde se plantarán 787 nuevos árboles para superar el millar en esa zona. Llegarán, además, 38.000 arbustos, para un proyecto que supondrá una inversión municipal de 98,4 millones de euros. Para una intervención que el Ayuntamiento tiene previsto poner en marcha antes del verano y, pese a las prisas del alcalde, que habló de que estaría listo en 18 meses, verá la luz en la primavera de 2027, es decir, en unos 22 meses. Una pincelada de vegetación para ese rincón de la capital entre la calle Sinesio Delgado y el Nudo Norte de la M-30. Un punto que está llamado a ser la puerta a ese futuro distrito financiero de Madrid Nuevo Norte, del que se conocen bastantes detalles desde hace tiempo.

La clave para la ejecución de la obra, como es lógico, es el túnel por el que circulará en el futuro todo ese tráfico de la Castellana. Una ruta bajo tierra que se dibujará siguiendo el patrón del soterramiento de la A-5, con el sistema cut and cover. Es decir, excavar el terreno y luego cubrir ya cuando la nueva galería esté completada. Según detallaban ayer desde esa décima planta, no se cortará el tráfico en superficie e, igual que viene ocurriendo en el paseo de Extremadura, los carriles habilitados irán variando según la fase de la obra. Así que, durante algo más de un año, el conductor de turno echará en falta algún carril cuando tenga que circular por allí.

Recreación del proyecto de soterramiento de Castellana.
Recreación del proyecto de soterramiento de Castellana.AYTO. MADRID

Pérgola fotovoltaica

El túnel se ha diseñado con dos niveles para minimizar el impacto en ese arbolado que lleva décadas en la zona. El primer nivel, con tres carriles por sentido, accesos, salidas y enlaces aparte, servirá dar continuidad a la Castellana hasta el Nudo Norte y todas las conexiones de alta capacidad. Sinesio Delgado y el hospital de La Paz serán sus dos extremos. Pero hay también un segundo nivel, con dos carriles, que quedará listo para cuando Madrid Nuevo Norte eche a andar. Se quedará terminado, pero puede que no cobre vida hasta la próxima legislatura. «Al margen de la población que vive en la zona cercana a las obras, beneficiará a la población flotante», subrayaba ayer el alcalde, que generó bastante expectación al pronunciar la palabra «conciertos» durante su speech sobre el proyecto. Fue una falsa alarma. Simplemente, se refería a las virtudes del teatro al aire libre, junto a los bancos de piedra que habrá en la colina de la boca del túnel. Algo parecido a lo que se hizo en la plaza de España, a la altura de la calle Bailén.

Pero volvamos a ese bosque de la superficie. Ese lugar contará con una nueva fuente elíptica de carácter monumental, una primera pérgola de unos 25 metros de diámetro, para generar sombras, una plaza central o un camino longitudinal para convertirlo en un parque con zonas de juego infantiles y de calistenia, incluso un circuito biosaludable o incluso un quiosco-cafetería. Allí se ubicará un pinar donde estarán integrados ejemplares de cipreses, cedros y encinas.

Recreación del proyecto de soterramiento de Castellana.
Recreación del proyecto de soterramiento de Castellana.AYTO. MADRID

Está previsto también generar una suerte de teatro al aire libre con la suave colina que se generará para integrar la boca del nuevo túnel, y una segunda pérgola, en el extremo norte, que combinará su función ornamental con la de generar energía, gracias a sus paneles fotovotaicos de la superficie. El entorno contará con un cantón de jardinería y un pequeño pabellón para la transformación de la energía obtenida.

"Hay que darle una vuelta a plaza de Castilla"

La intervención también afectará a los flancos del paseo de la Castellana. En ambas orillas habrá dos carriles de circulación y un área de aparcamiento en línea, pero también está previsto que se mejoren algunas calles transversales como Daniel Vázquez Díaz, Manuel Caldeiro, Andrés Manjón y Viejas. Los trabajos incluirán un carril bici bidireccional cuya ubicación final no estaba clara ayer, pese a la gigantesca estampa verde que presidía el acto.

Recreación del proyecto de soterramiento de Castellana.
Recreación del proyecto de soterramiento de Castellana.AYTO. MADRID

El caso es que, dos semanas después de haber levantado el telón de Parque Ventas (cubrimiento a esa altura de la M-30), Almeida volvía a sacar pecho porque la tercera y última gran obra de regeneración urbana de la legislatura estaba más próxima a hacerse realidad. Esos 70.000 m2 de nueva superficie verde, se sumarán a los 80.000 que asomarán en la autovía de Extremadura y los 16.370 de la pasarela vegetal que se instalará a unos metros del puente de Ventas. En total, 166.000 metros cuadrados que, por contextualizar, corresponderían a unos 23 campos de fútbol. Eso es lo que, si todo marcha conforme a los planes municipales, eclosionará sobre la piel de la capital antes de que concluya la legislatura.

Pero en esa décima planta de la Torre de Cristal también se habló de otro lugar cercano: la plaza de Castilla. «No hay duda de que merece darle una vuelta. No tiene las condiciones que debería», recalcaba el alcalde, aunque emplazando el asunto ya al siguiente mandato. Igual que la encrucijada del puente de Vallecas: «Trabajamos para encontrar una solución». O incluso con la pasarela de Manterola, que un día estuvo sobre el Manzanares: «Estamos buscando una ubicación». Lo que nadie sabe es si a esas asignaturas pendientes en la capital tendrá que enfrentarse el propio Almeida durante el mandato que viene. Y no porque pueda haber dudas sobre el sentido del voto en la capital (que nunca se sabe), sino, sobre todo, porque a poco más de dos meses del ecuador de la legislatura sigue sin desvelar su futuro.