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Mi�rcoles 24/02/2010. Actualizado 09:59h.

URGENTE

El socio 348 del Club Salinger

Portada de una de las primeras ediciones de 'El guardi�n entre el centeno'. | AFP

Portada de una de las primeras ediciones de 'El guardi�n entre el centeno'. | AFP

Soy el socio n�mero 348 del Club Salinger. No crean que es f�cil ingresar en tan selecta organizaci�n. Uno solicita el ingreso y al rato recibe en su bandeja de correo un examen que tiene que contestar antes de una hora, para no dar tiempo al aspirante a hacer muchas investigaciones, recurrir a Google y ese tipo de cosas. No s� si recurriendo a Google, de todas maneras, podr�a uno contestar a preguntas como: �cu�l es el nombre del ni�o con el que Buddy juega a las canicas el d�a en que Seymour le dice que no apunte directamente al blanco? Es m�s que probable que no recuerdes el nombre de ese ni�o, pero si sabes en qu� relato se encuentra la escena, no tienes m�s que ir a echar un vistazo. �Cu�l es el t�tulo del relato donde aparece por vez primera Holden Cauldfield? �Qu� marca de cigarrillos fuma Zooey? Cosas as�, con alguna de las cuales hay que tener cuidado, porque Zooey Glass fumaba puros y s�lo de vez en cuando le daba unas cuantas caladas a los cigarrillos de su madre.

Importa decir que en ese examen no hay ninguna pregunta biogr�fica sobre Salinger, nada acerca de sus aventuras amorosas, nada acerca de cu�ntos hijos tuvo o de qu� color es la fachada de la casa en Cornish donde se retir�. Es este aspecto biogr�fico, ausente en el Club Salinger para rendir homenaje al escritor norteamericano, el que abunda en los art�culos que le ha consagrado su revista de siempre, 'The New Yorker', desvelando detalles acerca de lo mucho que le estimaban sus vecinos y lo parad�jico que resulta considerar lun�tico a un hombre que decide encerrarse y al que visitaban en peregrinaci�n decenas de personas que acampaban hasta su casa por ver si consegu�an vislumbrarlo tras los visillos, cuando los lun�ticos en todo caso eran los que acampaban a sus puertas.

JD Salinger, retratado por Robert Vickery. | National Portrait Gallery

JD Salinger, retratado por Robert Vickery. | National Portrait Gallery

Una vez dentro del Club Salinger, todo un mar de prosa dedicada al autor de 'El guardi�n entre el centeno' queda a su disposici�n, desde un calculado examen de las deudas que tiene una pel�cula como 'Los Tennenbaum' con la familia Glass, hasta un inspirado recuento de palabrotas en la novela de Salinger. Se pone de manifiesto navegando por ese mar –en el que tambi�n est�n las grandes olas de los cuentos que Salinger public� en revistas que no eran 'The New Yorker', y nunca quiso recoger en libro a pesar de que los hay francamente excepcionales– que Salinger es autor de la gran novela americana y que esa gran novela americana no es 'El guardi�n entre el centeno', sino la invisible novela sobre la familia Glass que le ocup�, seg�n los rumores, toda su vida desde que decidiera retirarse.

De esa gran novela s�lo podemos conocer lo publicado hasta ahora, es decir, el cuento (�de qu� cuento se trata?) dedicado a Walt en 'Nueve cuentos', la gran obra maestra titulada 'Un d�a perfecto para el pez-banana', donde se relata el suicidio de Seymour (otra pregunta: �c�mo se llama la ni�a a la que detesta la ni�a con la que habla Seymour antes de suicidarse?), y las novelas cortas que integran los vol�menes 'Franny & Zooey' y 'Levantad, carpinteros, la viga del tejado' y 'Seymour: una introducci�n', adem�s del �ltimo relato publicado en 'The New Yorker', 'Hapworth 16, 1924', que ocupa pr�cticamente todo el n�mero de la revista.

A pesar de que es fama que Salinger ped�a insistentemente a sus editores, despu�s de su desaparici�n de la vida p�blica, que no engalanaran sus libros con ilustraciones en las cubiertas ni texto alguno en las solapas, la verdad es que hasta muy entrados los a�os 70 no se le hizo mucho caso. En Espa�a, por ejemplo, 'Franny and Zooey', traducido por Jes�s Pardo, fue publicada por Plaza & Jan�s con una cubierta en la que una melanc�lica muchacha parece posar, y la primera traducci�n de 'El guardi�n entre el centeno' se titul� 'El coraz�n oculto'.

Esas solapas

Ojear las solapas de las primeras ediciones de los libros de Salinger es muy interesante. En dos de ellas el autor norteamericano parece avenirse a dar algunas explicaciones acerca de lo que se ha propuesto. Si en las solapas de 'Nueve cuentos' no se dice nada y s�lo acogen opiniones encendidas de algunos valedores de Salinger, en 'Franny & Zoey' la solapa es muy ilustrativa. El autor escribe: "'Franny' se public� en 'The New Yorker' en 1955 y fue pronto seguida, en 1957, por 'Zooey'. Ambos relatos son tempranas cr�ticas entradas en una serie narrativa en la que trabaj� acerca de una familia establecida en el Nueva York del siglo XX: los Glass. Se trata de un proyecto que va para largo, patentemente ambicioso. Hay un peligro evidente, supongo, de que antes o despu�s lo eche a perder, quiz� desaparezca por completo, en mis propios m�todos, locuciones y maniriesmos...».

Se ve en esa solapa escrita por Salinger que la idea de elaborar una gran saga americana a trav�s de los relatos de la familia Glass estaba desde el principio en sus intenciones. Y es precisamente eso lo que se va a solventar en estos d�as, cuando su agencia literaria, su representante, d� a conocer por fin qu� dej� terminado Salinger, qu� fue escribiendo en estos casi 50 a�os en los que permaneci� callado o s�lo habl� para poner demandas judiciales contra bi�grafos y periodistas.

Es obvio que, como miembro del Club Salinger y como lector de sus ficciones, estoy ansioso por saber cu�nto de los Glass lleg� a escribir Salinger, pero eso no impide que me sea f�cil reconocer que, aun en el caso de que Salinger alentara a sus incondicionales y luego fuera incapaz de terminar una nueva historia de los Glass, �stos, con sus pocos cap�tulos, son, de alguna manera, la gran novela americana de la segunda mitad del siglo XX que insistentemente se dedicaron a buscar tantos y tantos cr�ticos y escritores, que la ten�an delante de las narices y apenas la consideraron la impotente demostraci�n de manierismo de un autor que, despu�s de 'El guardi�n entre el centeno', no pudo escribir nada que estuviese a su altura.

1 » Comentarios

  1. #1

    An�nimo 24.Feb.2010 | 00:28

    Sin ser miembro del Club Salinger, soy salingeriano fan�tico. Salinger (yo no precisamente el del Guardi�n) est� en la base de mi credo literario. Creo que la esencia de la mejor narrativa en ingl�s del XX est� en sus relatos y en sus epis�dicas incursiones en las aventuras, cuitas y preocupaciones burguesas de esa saga de ni�os superdotados que habitan en un apartamento del Upper East Side, los Glass. Sospecho, con el buen amigo Andr�s Ib��ez, que la gran obra de Salinger est� por publicar, y rezo al Dios de los peces pl�tano en que el tipo no destruyera todas las pruebas antes de que fuera demasiado tarde. Lo cual le ser�a muy propio, por lo dem�s. E.R.

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