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El mensaje a la Nación que Felipe VI realiza cada 24 de diciembre es su discurso más importante del año. Sin embargo, el que pronuncia en la entrega de los Premios Princesa de Asturias se ha convertido en una oportunidad del Jefe del Estado para hablar de los temas que le preocupan dentro y fuera de España. Y este año ha vuelto a suceder.
Don Felipe ha sido el encargado de cerrar la Ceremonia de entrega de los galardones con una alocución en la que ha advertido: "La historia nos alerta de los graves riesgos de la polarización, de la negación del otro por sus convicciones o creencias; porque piensa, reza o vota distinto".
Unas palabras que coincide con el momento de mayor desencuentro político en el Congreso, con el Partido Socialista y el Partido Popular enfrentados acusándose de corrupción y la falta de consensos políticos. "En este mundo globalizado, la deshumanización es un riesgo latente", ha advertido el Rey para asegurar que los premiados de este año recuerdan con su ejemplo que "en el centro de cualquier discurso debe seguir estando siempre la persona. La historia nos alerta de las graves consecuencias de apartarse de ese camino".
Don Felipe ha querido explicar que con la deshumanización se refiere tanto a las "imágenes atroces" que llegan de los distintos conflictos del mundo -"Nos obligan a una llamada incesante a la contención y a la humanidad; también a la denuncia y a hacer lo posible para que la Paz y la Seguridad vuelvan a ser compatibles"-, como también ha insistido en que esta deshumanización sucede en casos "más cercanos y cotidianos". Ha puesto varios ejemplos como "cualquier discurso condicionado por el miedo o basado en la indiferencia o la radicalidad".
"Es obligación de las instituciones luchar contra todo aquello que se separe, siquiera un ápice, de ese respeto integral que debemos tener a la persona, a cualquier persona, a la dignidad de cualquier ser humano", ha pedido el Rey para después manifestar el deseo de "seguir construyendo sociedades capaces de convivir, dialogar y trabajar por el bien común".
Es por ello que el Monarca ha insistido en que "defender la dignidad de la persona significa proteger y fomentar el régimen de Derechos y Libertades que la garantiza y que fundamenta nuestra Democracia".
Un retiro progresivo
Desde hace una década, la Princesa Leonor es la Presidenta de honor de la Fundación. Pese a ello, Don Felipe continúa siendo el encargado de ofrecer el último discurso y cerrar la ceremonia. La idea es que poco a poco la Princesa tenga más papel hasta que finalmente lleve el peso de toda la entrega de Premios. De hecho, este año la Princesa por primera vez ha declarado clausurado el acto y ha convocado los Premios 2025.
El Monarca ha querido recordar que a lo largo de estos años ha conocido a personas "admirables". También, en unas palabas de nostalgia y que casi sonaban de un balance, ha asegurado: "Para mí ha sido un grandísimo privilegio y todo un aprendizaje. Imaginen lo que ha supuesto conocer de una manera tan próxima a personas tan extraordinarias, sentir que he crecido recibiendo cada año la guía y ejemplo de sus vidas y obras. Y sé que para ti, Leonor, lo está siendo ya".
"A lo largo de cuatro décadas he tenido el honor y la responsabilidad de elogiar a los galardonados en esta ceremonia", ha recordado el Rey, que lleva 43 años presente. "Veo con emoción que Leonor se encargue de hacerlo a partir de ahora", ha compartido.
Llamada a la esperanza
Minutos antes del discurso del Rey, la Princesa en sus palaras había, efectivamente, elogiado a los premiados de este año. La Heredera se atrevió con el catalán al principio, cuando citó un verso de Serrat. Y volvió al cantautor, premio de las Artes, al final, al recordar que "hoy puede ser un gran día y mañana, también".
Porque ese optimismo fue el mensaje que hiló todo el discurso de la Heredera, quien dijo que "las personas extraordinarias" ofrecen "la emoción contraria al escepticismo o al desánimo. La emoción de la esperanza".
La heredera ha reflexionado sobre los versos de Ana Blandiana, premio de las Letras, que hablan sobre lo que sucedía en las cárceles de la dictadura comunista de Rumanía, y ha asegurado que otorga a la poesía "un papel que nos cuesta imaginar ahora". También fue dura la vida de Marjane Satrapi, premio de la Comunicación y Humanidades: "Ha reinventado de un modo deslumbrante el lenguaje común al arte y a la comunicación".
Sobre la Agencia Magnum, premio de la Concordia, Doña Leonor ha destacado "la forma de sentir que nos une y nos da conciencia de humanidad" y cómo "afina la mirada con su fotoperiodismo audaz y veraz".
Que la Organización de Estados Iberoamericanos, premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional, ponga su empeño en "dotar a los más vulnerables de las herramientas necesarias para abordar y comprender su vida" es algo que ha impresionado a la Princesa. También ha destacado que "hace realidad que sólo la educación puede transformar sociedades".
A raíz del premio de Investigación Científica a los padres de Ozempic, Doña Leonor ha querido lanzar un mensaje: "Convendría pensar en la prevención como estrategia indispensable en salud pública" en un mundo, ha recordado, "con casi 900 millones de personas que parecen obesidad y casi 540 con diabetes".
Muy cálidas han sido las palabras dedicadas a Carolina Marín: "Lo ha ganado todo y en todo ha sido ejemplar. Lo más relevante es que el valor no está sólo en las medallas, sino que es en la actitud ante la adversidad y ante el triunfo lo que define a una gran deportista".
Para la Heredera, Michael Ignatieff, premio de las Ciencias Sociales, proyecta "el valor necesario para vencer el desánimo y la desesperanza". La Heredera ha reconocido que para la gente de su edad es "todo un reto" acercarse a la obra de Ignatieff, "un desafío que nos atrae porque nos habla de valores compartidos".
La Princesa, que como aparece en unos párrafos anteriores, ha querido hablar de la esperanza, ha cerrado sus palabras deseando que todos ·"encontremos motivos y oportunidades y compremos ese billete para el tren de la esperanza" del que habla Serrat en la canción Els veremadors.
Pasadas las ocho de la tarde, y tras hora y media de ceremonia, el Rey Felipe VI ha dado por clausurado el acto. Una ceremonia que todavía preside, aunque la Princesa lleve diez años al frente de la Fundación, y de la que aún no se quiere despedir. Una jornada histórica, con la última actuación de Serrat en un escenario.