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En un momento en el que los debates y las polémicas se solapan, los principales líderes políticos saltan de un tema a otro en función de los intereses del momento. Tratan de sorprenderse y pillarse en falta. Así ha sucedido esta mañana en el Congreso cuando Feijóo, con una pregunta ambigua, ha descolocado al presidente del Gobierno. "¿Va a ofrecer la información que le demandan los españoles?". Y no, no se refería el líder del PP a la necesidad de que Sánchez explique por fin los compromisos que está dispuesto a adquirir en el marco del plan de rearme propuesto por la Comisión Europea, Feijóo aludía al intento del Gobierno de utilizar a Telefónica para hacerse con el control del Grupo Prisa.
Feijóo, en su cara a cara con el presidente, le ha acusado de hacerse con el control de Telefónica para "extorsionar a los medios de comunicación". "El dinero de los españoles no está para comprar empresas privadas, ni para comprar gobiernos, ni para comprar medios de comunicación. Usted", ha rematado, "quiere comprar la información porque ha perdido la opinión pública" y porque "tiene miedo a la verdad y a la libertad".
El líder del PP ha reclamado al presidente explicaciones a cuenta de la reunión mantenida en París entre el ministro de Transformación Digital, Óscar López, y el nuevo presidente de Telefónica, Marc Murtra, con la empresa Vivendi para influir a su favor en el accionariado de un grupo de comunicación español (Prisa), algo que para Feijóo sólo puede calificarse como "atropello".
El popular ha exigido a Sánchez que "no haga un daño irreparable" a Telefónica y le ha advertido contra la tentación de "jugar con una empresa cotizada, con el prestigio de una compañía estratégica, una multinacional española, con más de un millón de accionistas y con más de 100.000 empleados".
En este sentido, le ha reprochado haber gastado 2.000 millones de euros de todos los españoles para controlar Telefónica con el objetivo, ha aventurado, de usarla para "extorsionar a los medios".
Sánchez, con el pìe cambiado, se ha lanzado a defender su promesa de elevar el gasto en defensa hasta el 2% del PIB con el argumento de que hoy España está en condiciones de cumplir con este compromiso que fue firmado en 2014 por el Gobierno de Mariano Rajoy. No ha habido, sin embargo, ni por su parte ni por parte de la vicepresidenta primera, María Jesús Montero, ninguna concreción al respecto. Ni calendario ni cantidades. Lo que sí ha habido es un reproche continuado por parte del Gobierno al primer partido de la oposición por el pacto de Mazón con Vox en Valencia y el rechazo de las CCAA populares al acuerdo de reparto de menores inmigrantes no acompañados.
Sánchez ha replicado con los acuerdos de Valencia y la corrupción de Ayuso y ha reprochado a Feijóo que trate de tapar un asunto con otro. Es "lamentable", ha dicho.
Tras este cruce de acusaciones y argumentos sin orden ni concierto, la secretaria general del PP, Cuca Gamarra, ha bajado el balón a tierra y ella sí ha entrado de lleno en el debate sobre la defensa y los compromisos que piensa adquirir España en el marco del plan de rearme propuesto por la Comisión Europea. Ha sido en su cruce dialéctico con la vicepresidenta María Jesús Montero, pero la popular no ha conseguido arrancar detalle alguno más allá de la afirmación de que España "cumplirá".
La número dos del Gobierno no ha hecho referencia a la división que este asunto genera dentro del propio Ejecutivo ni al rechazo frontal que suscita en los socios del llamado bloque de investidura. Montero ha tratado de escudarse echando mano del pacto entre PP y Vox en Valencia, que incluye un acuerdo de rechazo a la inmigración, y que, según han señalado varios diputados del PSOE, viene a demostrar que los populares apuestan por "devolver a los niños a la guerra y al hambre en lugar de acogerlos".
La mezcolanza de argumentos ha llegado al límite cuando la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, ha sacado a relucir los "protocolos de la vergüenza" de Ayuso para dejar morir a ancianos en las residencias durante la pandemia o la gestión de Mazón durante la dana y su responsabilidad en la muerte de 227 personas. Díaz ha vaticinado que esto acabará con Feijóo. Tras ella, el ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, para zafarse de una pregunta relacionada con los casos de corrupción que rodean al Gobierno y al PSOE, ha rematado acusando al PP de ser un partido "xenófobo, machista y contrario a los valores europeos".